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epistolarios

As cartas de Luís Seoane sobre...

LITERATURA

Carta: 1 a 20 de 723
Remitente/s:
FRANCISCO FERNÁNDEZ DEL RIEGO
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Orixe
Vigo
Destino
Bos Aires
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

[s/d]

Mi querido amigo:
Ahí te va una relación de personas a quienes puedes enviar la Revista. A la mayoría de ellos les hablé personalmente, y tienen verdadero interés en que los consideres como suscriptores de la misma.
Conviene que me mandes inmediatamente las reproducciones en colores de tus cuadros. Pero en vez de mandar las planchas, como hiciste con las de Maside, manda las reproducciones ya impresas en color, pues es mucho mejor, ya que aquí tuvimos un verdadero problema con las de Maside. El formato de la monografía será el mismo que la de Colmeiro, que ya conoces, y el número de ejemplares que se hacen es de mil doscientos. De manera que, en dos paquetes puedes enviar todo por mediación de cualquiera que venga. Excuso de decirte que el importe de las planchas y de la impresión corre a cargo de la editorial. De manera que remite la nota de gastos.
Por correo ordinario te envié la Guía de Galicia de Otero. La monografía de Maside saldrá en este mes, y ya te enviaré dos ejemplares. Creo que le gustó muchísimo el libro de Lorenzo, y sobre todo le encantaron tus grabados.
Más adelante te iré escribiendo sobre las otras cuestiones. Saludos muy cariñosos a Maruja, y un fuerte abrazo para tí de
Fdez del Riego

Ponme unas líneas diciéndome si recibiste mis dos cartas.
A carta comeza con este listado de enderezos:

D. Ramón Otero Pedrayo. -Hotel España, Rúa Nueva. -Santiago de Compostela.
D. Sebastián Martínez Risco. -Plaza de Galicia, 22. -La Coruña
D. Manuel Gómez Román. -García Barbón, 27, 1º. -Vigo.
D. Domingo García Sabell. -Chalet La Rosaleda. -Santiago de Compostela.
D. Jesús Ferro Couselo. -Archivo Histórico Provincial. -Orense.
D. Ricardo García Suárez. -José Antonio, 28, 2º izq. -Vigo.
D. Ramón Piñeiro López. -Gelmírez, 15. -Santiago de Compostela.
D. Emilio Alvarez Blázquez. -Marqués de Valladares, 15-1º Vigo
D. Antonio Beiras García.-Policarpo Sanz, 22. -Vigo
D. Antonio Fernández López. -Ingeniero -Paso a nivel. -Lugo
D. Alvaro Gil Varela. -Avda. de Felipe iv, 9 Entresuelo dcha. -Madrid
D. Jaime Isla Couto. -Avda. Pizarro, 9. 4º. - Vigo.
D. Valentín Paz Andrade. -Policarpo Sanz, 22-2º Vigo.
D. Darío Alvarez Blázquez. -Marqués de Valladares, 13. -Vigo.
D. Javier Andrade Cimadevida. -Hernán Cortés 3-1º Vigo.
D. Ramón Baltar Domínguez. -Carrera del Conde, 1. -Santiago de Compostela.
D. Emilio Bugallo Orozco. -Montero Ríos, 16. -Vigo.
D. Luis Cabo Fernández. -Queipo de Llano, 20. -Vigo.
D. Jesús Carro García. -Toral, 6. -Santiago de Compostela.
D. Manuel Chamoso Lamas. -Boborás-Moldes-Carballino (Orense).
D. Felipe Cordero Carrete. -Apartado, 26. -Santiago de Compostela.
D. Isaac Díaz Pardo. -El Castro-Osedo (La Coruña).
D. Marino Dónega Rozas. -Plaza de Vigo, 22. -La Coruña.
D. Manuel Fabeiro Gómez. -La Chaínza, Noya (La Coruña).
D. Gerardo Fernández Albor. -Doctor Teijeiro. -Santiago de Compostela.
D. Celso Emilio Ferreiro. -José Antonio, 28-4º. -Vigo.
D. Roberto González Pastoriza. -Velázquez Moreno, 22. -Vigo.
D. Florentino López Cuevillas. -Santo Domingo. -Orense.
D. Carlos Martínez Barbeito. -Mallorca 201-203. -Barcelona.
D. Florentino Morán López. -Hotel España. -Santiago de Compostela.
D. Isidro Parga Pondal. -Lage (La Coruña).
D. Fermín F. Penzol. -Castropol (Asturias).
D. Manuel Peña Rey. -Parque de San Lázaro. -Orense
D. Luis Pimentel. -Plaza de España, 16. -Lugo.
D. José María Alvarez Blázquez. -Gran Vía, 326-5º. -Vigo.
D. Manuel Alvarez González. -Plaza del Toral. -Santiago de Compostela.
D. Juan Rof Carballo. -Avda. Eduardo Dato, 8. -Madrid.
D. Emilio Soneira Maside. -José Antonio, 78-1º Vigo
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Remitente/s:
RAMÓN PIÑEIRO
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Orixe
Santiago de Compostela
Destino
Bos Aires
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Localización física
Fundación Luis Seoane

Querido Luis: [s/d]

Figúrome que xa che terán enviado estas decraracións aparecidas en La Voz de Galicia. De todolos xeitos, por si non chas mandaron, ahí che van. Polo de agora, non vin que tiveran eco.
Están compoñendo o libro de homenaxe ao Penzol. Cando o teñamos listo, xa cho mandaremos. O Colmeiro fixo un dibuxo, e tamén o Laxeiro.

Apertas nosas para os dous.

Ramón
Cando vexas ao Lorenzo Varela dille que estes dias estuvo eiquí en Santiago o lugués Saturno Lois para operarse da próstata. Pasei algunhas tardes con el e lembrámonos moito do “Argentino”, que así lle chamabamos en Lugo ao Varela. Dalle saúdos..

Remitente/s:
ESTHER DE CÁCERES
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Destino
Bos Aires
Orixe
Montevideo
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Nov. 14 [s/d] Montevideo

Querido amigo Luis Seone:

El viaje de Mireya me da oportunidad para enviarle esta carta “por vía segura”. Pues pienso que no llegó a sus manos la que le envié a Losada (calle Alsina) por no tener la dirección de Vds. Iban dos cartas: una para González Losada y otra para Vd. No llegó ninguna contestación. Sé que el Correo no funciona bien.
Se trataba de esto: Hablando con Rafael de la edición de un nuevo libro mío y de sus posibilidades en Losada (naturalmente a mi costo), Rafael me dijo que yo pidiese a Vd. tuviese la bondad de mirar un poco por ese libro, en caso de que Losada aceptase hacer la edición. Sería una doble mirada: sobre la composición tipográfica, y sobre la rapidez de imprenta. (Yo decía a Losada que estaría dispuesta a pagar un suplemento, en caso necesario, para acelerar el plazo). No sé, Luis, si Vd. podrá hacer algo por mí. Le ruego perdone la molestia. Deseo que me conteste pronto, pues debo resolver esto; si no se hace en Bs. Aires, debo hacerlo ya aquí. Mi urgencia está determinada sobre todo por mi enfermedad. (Vine bien de Madrid, la luz y el alma de España me hicieron gran bien, pero aquí contraje una gripe con complicación de oídos, con una sordera que me tiene muy triste. La visita de Mireya fue gran consuelo!)
Luis, perdón por esta molestia!
Escribo ahora a Losada. Recuerdos a Maruja. Un abrazo para los dos. Con cariños para los amigos.

Esther

18 de julio
1006 Montevideo
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Remitente/s:
ESTHER DE CÁCERES
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Destino
Bos Aires
Orixe
Montevideo
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Nov. 28 [s/d]

Querido amigo Luis Seoane:

Gracias por la carta bondadosa y el apoyo. Envío hoy los originales, no prolijos como desearía, pero aprovecho el viaje del gerente de Losada aquí para que los lleve. Si tienen dificultades, enviaré nuevas copias –envío éstas para que haga Losada el cálculo de presupuesto y de plazo para hacer la edición, sobre todo esto, Luis, es una urgencia de enferma.
Los Cánticos del Misal llevan abajo esas indicaciones –tú elegirás la letra.
La parte q’ se llama Pórtico de los Ángeles pensaba Rafael q’ podía ir con versalita diferenciada del resto, pero no estoy muy segura. Tú verás. Te ruego hagas lo que puedas por mí. Te lo agradeceré siempre.
Escríbeme y dame tus números de teléfono y las horas adecuadas para llamarte.

Un abrazo a Maruja y cariñosos saludos de Alfredo.

Esther

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Remitente/s:
MARIA DEL CARMEN DE GUARIGLIA
OSVALDO GUARIGLIA
Destinatarios/as:
MARUXA SEOANE
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Localización física
Fundación Luis Seoane


[s/d]

Queridos Maruja y Luis:

Tuve que esperar que pasara el tiempo para animarme a escribiros. La muerte de José Luis fue un golpe tremendo y me imagino cómo os habrá caído a vosotros. Para nosotros fue horrible. Teresa y José Luis eran de nuestros amigos más queridos. Acabábamos de estar con ellos en Pinamar. La última vez habíamos cenado el 10 de febrero. Una de esas noches –encantadoras con mucha charla y muchos proyectos. Cuando abrí La Nación, el 2 y me saltó la foto de José Luis fue una total sensación de inudidad. De ahí en adelante, ¡en fin! un dolor muy grande. No hemos vuelto a ver a Teresa. La distancia es grande, seguimos sin coche. Todo se hace difícil, pero creo que no hay día en que no piense en ella.
Ya veis. No quería escribiros para no hablar de eso, pero no puedo evitarlo.
¿Cómo estáis vosotros? Nosotros vamos tirando. Osvaldo estuvo dos semanas en Venezuela y cuando volvió nos fuimos a Campo de los Ulloa aprovechando las vacaciones de invierno, pasamos buenos días montando a caballo y “relajando tensiones”. Dicho sea de paso, Osvaldo está curando una úlcera duodenal. En octubre o noviembre, va a un congreso en Göttingen. Pasará por España, así que supongo que os llamará por teléfono. Yo tengo ganas de acompañarlo, pero sólo un milagro podrá conseguirnos los $1.000 USA para el pasaje. ¿Se os ocurre algo?
Terminé el trabajo sobre la Comedias Bárbaras y ahora lo paso a máquina. Tendría que ponerme en comunicación con Carballo Calero por si puedo aún presentarlo en España (aunque los cursos están –creo– vencidos). Pero de cualquier manera tendría que agenciarme los cuartiños para el viaje. Ya veremos.
¿Qué proyectos tenéis vosotros? ¿Cómo estáis?, según mi tía Flora, el verano es “fatal”. ¿Realmente? Paco va a Galicia la segunda quincena de agosto. Me mandó pedir vuestra dirección que había perdido. No sé si sabéis que está desde abril, viviendo en Sitges.
Lo vi a Alberto un par de veces y me dijo: ¿que te dedicara el primer tomo de sus O. C [Obras Completas]? ¿Era eso o algo así?
Queridos, perdón por no haber escrito antes. Siempre somos desatentos. Justamente con quienes más queremos. Que estéis bien. Un abrazo de Osvaldo y otro de vuestra

Maricarmen
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Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
ANTONIO BERNI
Ficha descritiva


Localización física
Fundación Luis Seoane

Por mi parte trabajo bastante. En octubre tengo una gran exposición retrospectiva en Santiago de pintura y grabado. Obras desde el 60 hasta este año y también arte gráfico, libros, álbumes, etc. Acaba de salir una plaqueta con poemas de Cunqueiro y una carta de Montero Díaz del año 32, para un album que fué destruído en el 36 en la Imprenta Nos de Santiago. Conservaba la carta, la publiqué con cuatro dibujos de entonces y cuatro grabados actuales y sirve para dar idea de las inquietudes de los estudiantes de hace cuarenta y cinco años. Otro próximo a salir es una antología de dibujos intencionados y caricaturas del 37. Y por último un album de grabados, Imáxens celtas que viene a ser una especie de homenaje al proceso de abstracción que se produjo en la prehistoria después que los celtas imitaron una medalla griega, la de Filipo de Macedonia. Pinté no mucho, pero pinté y comencé a hacer cartones para tapices que está ejecutando en Sada María Elena Vázquez, la mujer de José Luis Vázquez Freire. Vamos a ver que resulta de todo esto. Volveremos en Noviembre. Tengo nostalgia de la inquietud porteña y aunque me siento muy cómodo en La Coruña, tambien de mis libros y mis cuadros de Buenos Aires y sobre todo de los amigos de tantos años.
No sé si esta carta te dice algo. Podría hablaros de la niebla de Galicia, de su pasividad dramática, más de la belleza de su paisaje, de su generosidad limitada por su economía, de la fantasía de sus gentes, etc. Pero todo esto ya lo conocéis y sabeis tanto de esto como yo. Algo que en el fondo me impedía escribirte era decirte que traspapelé la fotografía de tu cuadro referido a La Coruña. No sé si me quedó en Buenos Aires o la traje conmigo y la perdí. Perdóname. Espero que aparezca, no pude perderla. Además no colaboro más en La Voz de Galicia, tampoco está Pillado. En La Coruña, la mejor exposición desde que llegué fué la de Marcos, un salmantino que se hizo en Bahía Blanca y Buenos Aires, en esta ciudad con Castagnino y Berni.
Esto es todo hoy. Un gran abrazo para Maisabé y para tí de Maruja y mío. (Suponemos que debísteis tener el hijo o estará ya por nacer, que sea con suerte).
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Remitente/s:
JOSÉ LUÍS ROMERO
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Localización física
Fundación Luis Seoane


[S/D]

A LUIS SEOANE Y ARTURO CUADRADO

Amigos Luis y Arturo, a quienes veo dispares
si os miro la figura y os escucho la voz;
amigos Luis y Arturo, por la amistad iguales,
en quienes veo una sola llama en el corazón.
Amigos Luis y Arturo, dos amigos cabales
que me ofrecéis cordiales de la amistad la flor;
en la labor hermanos y en la hermandad leales;
quiero ser con vosotros un buen conmilitón.
Colocasteis un grano de la sal de la vida
en la áspera jornada que nos toca vivir.
Temo un poco el momento de vuestra despedida
y acaso espero un poco que no os vayáis de aquí.
Acoged, mientras tanto, mis manos extendidas
y la amistad que os guardo desde que os conocí.

Envío:
Os he escrito esta carta rimada la otra tarde
y el burlarme a mi costa ha resultado en balde.
Si de amistad no fuera, no habría en ella otro alarde.
Gonzalo de Berceo me guarde. Salve!

José Luis Romero

[Manuscrito:]Vive Dios, que no estoy loco!
.

Remitente/s:
AMPARO ALVAJAR
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Orixe
Xénova
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Génova, 6 de febrero, aproximadamente

Apreciado Seoane:

Desde mi salida de Roma es ésta la primera oportunidad que tengo de ponerte al tanto de lo poco que con respecto a tus encargos he podido hacer hasta ahora. No sé si sabías el itinerario mío. Te lo resumo. Santos, Río, Las Palmas, Lisboa, Barcelona (donde no bajé, por supuesto), Génova, Alejandría, El Cairo, Beiruth, Damasco, Atenas, Nápoles, Roma, Florencia, Venecia, Milán, Génova y de aquí a Francia, sin contar lugares menores como Asís, Verona, etc. Esto te dirá que hasta Roma nada pude hacer, y de Roma aquí anduve corriendo. Vamos al grano.
En Roma, donde estuve solamente tres días, puedo decir que aproveché el tiempo. La misma tarde que llegué le daban un banquete en el Círculo de la Prensa al director de la Casa de Descanso del Actor, con motivo de un premio recibido. Es comediógrafo y escritor. Me invitaron y comí con un grupo bastante grande de autores italianos. Al día siguiente me puse en campaña para hablar con Fernando Birri, para quien tenía dos cartas, una de Arturo y otra de Omar del Carlo que es muy amigo de él. Ya con Alessandro di Stefano, autor muy vinculado con el teatro y el cine, y también con la televisión por intermedio de su hijo que es director en esto, había hablado el día anterior acerca de las posibles ediciones, etc., pero naturalmente no veía la manera de informarse de modo concreto en tan poco tiempo. Felizmente di con Fernando que vino a buscarme al hotel. Le dije que me interesaba tener un punto de vista general con respecto de la posible edición de Botella al Mar en Italia, precios, etc., que me diesen una primera idea antes de averiguar en París, y luego, al volver a Italia ir al detalle. Fernando me dijo que hace cosa de un año había estado en Roma una muchacha Marta no sé cuantos, que publicó en Botella al Mar y que es amiga suya, con el mismo encargo de Arturo. Que él la puso en contacto con Darío Puccini, traductor de casi todo Alberti y del Canto General de Neruda, y que dirige para una de las editoriales romanas una colección de novela. Esta muchacha le dejó a Puccini la colección de Botella al Mar, habló del asunto muy en serio, y desde el momento en que se fué “no se supo más”, cosa que al parecer le dio a Puccini la impresión o de una falta de seriedad o de que no supierais muy bien qué era lo que queríais hacer. Fernando trató de que yo viera a Puccini, pero fué imposible por falta de tiempo. Tanto Fernando como el otro trabajan como negros. A Birri le premieran dos películas, una de ellas con el primer premio en el Festival de Bruselas (son cortos metrajes), trabaja como director y ahora también como actor. Te doy aquí las direcciones de ambos, por si quieres en algún momento, y puesto ya en antecedentes, escribirles tú. Fernando Birri: Piazza di Spagna 9, Scala B, int. 1. Darío Puccini: P. Clodio 29. F.
Ahora bien: me parece que esta muchacha cuando habló con Puccini no supo explicarle muy bien de qué se trataba y hay aquí un equívoco. La impresión, tanto de Puccini como de Fernando Birri, era la de que vosotros queríais que un editor de Roma tirase aquí Botella al Mar con su sello editorial, o con el de él y el vuestro, en edición bilingüe, para vender aquí, o aquí y en Buenos Aires. Lo que yo te entendí es que queréis hacerlo aquí, pero poniéndose uno en contacto directo con el impresor y no entregando la colección en manos de otro editor, que naturalmente se llevaría su parte. Además habían entendido que se encargaría de la Colección Puccini (creo que es muchacho serio y de valor, de familia vinculada desde hace mucho con la literatura). También asegura todo el mundo que si en Buenos Aires se vende poca poesía, en Roma y en general en Italia no se vende ninguna. Tal vez poniendo la colección en manos de Puccini, que la haría prologar por altísimos representantes de la poesía italiana y traducir por gente responsable, tendría cierto interés para la crítica, pero ven un inconveniente en el hecho de que la calidad de las cosas publicadas en la colección decae a ojos vistas. Como te digo, no pude ver a Puccini; dejé los datos necesarios en manos de Birri, diciéndole que lo necesitábamos primordialmente, antes de hablar para nada del asunto, ni en serio ni como proyecto, eran precios; precios de imprenta, encuadernación, etc., y de traducción. También las condiciones en que otro posible editor se haría cargo de la colección. Espero respuesta de Fernando en París, de acuerdo con lo que le diga Puccini. Me resultó muy difícil aclarar las cosas, en especial la interpretación de Puccini acerca de lo que queréis hacer con la colección, puesto que ellos toman la cosa tal como la planteó la señorita Marta X, y yo no estaba segura de haberte interpretado bien. Dejé, pues, las cosas sin aclarar, puesto que nada se pierde con tener los datos que Puccini dé y yo no tenía tiempo de encontrar otro por mis propios medios. Como sabes, las imprentas están en provincias; en general los editores de Roma imprimen también en provincias. La búsqueda directa de datos requeriría un tiempo que yo en Italia no tuve, pero que si vuelvo (cosa, como ya te dije, probable) tendré. Puccini, te repito, tiene la impresión de falta de seriedad, y creo que a eso se debe que no haya buscado un minuto para hablar conmigo, sacándolo de donde fuera.
En cuanto a esa recopilación sobre cine italiano y francés, de que también me hablaste, puede hacerse. Tanto Birri como Di Stefano, que es amigo mío de Buenos Aires, hombre serio y con muchas amistades aquí, me prestarían toda clase de colaboración. Ambos (cada cual por razones distintas) consideran importante comenzar lo referente a Italia con una reseña, aunque sea breve y crítica, de la época de pre-guerra (llamémosla así). La Cinemateca de Roma, me dijo Birri, es bastante mala. Pero, naturalmente, estas son cosas para concretar cuando yo haya visto el panorama francés y averiguado qué demonios puedo hacer y dónde podré encontrar un trabajo que me permita vivir. No puedes imaginarte la enormidad de dinero que cuesta la vida aquí. Todos mis cálculos se han venido abajo y cada día surgen nuevas circunstancias que me desbarajustan el presupuesto. Es posible que Birri vaya pronto a filmar a París, donde volvería a verlo. Quedó en escribirme, de todas maneras, por el asunto de Botella al Mar, y de estar pendiente de cualquier oportunidad de trabajo que pueda surgir para mí en Roma, donde sí podría asistir a los cursos del Seminario de Arte Dramático y a los de la Escuela Cinematográfica, que con respecto de la de París tiene la ventaja de la práctica prevaleciendo sobre la teoría, que prima en la de París. En cambio la Cinemateca francesa es importantísima. Todo puede hacerse. Conversando con Birri, llegamos ambos a la conclusión de que si bien en lo relativo al cine italiano todavía está sin “explotar” la “documentación y la información”, ambas abundan en lo referente al cine francés, y que posiblemente tuviese interés tocar el cine italiano de la manera en que hablamos en Buenos Aires y el francés haciendo un resumen crítico, trazando un panorama general y situando todas las corrientes de los últimos años para recogerlas en su actual desembocadura. Te escribiré acerca de todo esto desde París. De momento estoy preocupada por el aspecto monetario de la vida. No olvides que si comenzáis a editar cosas “de interés general” o a traducir nuevos autores franceses o italianos, yo puedo ponerme en contacto con ellos e incluso traducirlos. Hay teatro nuevo que tal vez conviniera tomarlo a tiempo. Tengo entendido, por ejemplo, que unos jóvenes de Buenos Aires solicitaron de Prevert permiso para traducir su poesía, y Prevert, muy asombrado de que en Buenos Aires se interesasen por él, les mandó el permiso a vuelta de correo. Hace de esto un año, y “nunca más se supo”. Está el teatro de Prevert, está el de Ionesco y otras cosas que tal vez no hayan tomado aún las demás editoriales. En novela sucede lo mismo. Piensa en el asunto y contéstame. Aclárame si yo había entendido bien tus proyectos sobre Botella al Mar. Si vuestra nueva editorial marcha con comercial normalidad, puedo haceros de agente y comprar derechos antes de que sean acaparados por los agentes de Buenos Aires. Pero te vuelvo a repetir que la experiencia de la gente de aquí es que las cosas en Buenos Aires nunca terminan de hacerse y no toman muy en serio lo que uno les diga. Si se quiere lograr algo hay que demostrarles serenidad, resolver el problema del pago regular de derechos de autor y desarrollar las relaciones a un ritmo normal. Luchan mucho por la vida y cuando piensan que se les hizo perder tiempo, no es que se incomoden, pero tratan de no seguir perdiéndolo. Esa es mi impresión, y tú serás el primero en comprender que así son más difíciles las cosas. En cuanto encuentre un alojamiento en París comenzaré la campaña de Francia, sin abandonar las relaciones con la gente de Italia.
Contéstame de momento a la dirección de mi padre: César Alvajar. Para Amparo Alvajar, 78, Rue d´Assas. París VI. No dejes de escribirme para poner al día tus proyectos.
Dile a Arturo que al fin y al cabo no me despedí de él y que lo siento mucho. Dale un abrazo. Que me escriba.

Saludos cariñosos a los Baltar, un buen recuerdo para ti y para Maruja un gran cariño.

Amparo

En estos días ando con una borrachera de escultura y sobre todo de pintura. Por si algo faltaba, vi en Milán cien cuadros del Museo de Arte Moderno de Sao Paolo. Tengo la cabeza como un punching ball.

Luís Seoane.
Bartolomé Mitre 3793, 2º, F.
Buenos Aires.
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Remitente/s:
EDUARDO BLANCO AMOR
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Orixe
O Castro de Samoedo
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

17-VIII-¿?

Pásale el adjunto recorte de la Feria a Núñez Bua. Creo que tus libros de poesía debieran venderse aquí, aunque fuese “de ocultis”. Se te cita mucho como poeta en ensayos y prólogos. En general, la poesía gallega vuelve –o empieza– a venderse mucho. De mi Cancioneiro –tan inactual– se vendieron en la Feria treinta y ocho.
Volví ayer noche del Castro. El domingo tuve una larga conversación con Isaac, que estuvo allí unas horas sin ver a Mimina ni a los chicos. Gritamos bastante. Ayer, cuando yo salía, llamó a Mimina por teléfono citándolos, a los tres, para el próximo sábado 19 (1). Ella no quiere ir. Le hablaré por teléfono todos los días para presionar lo que pueda.

Abrazos

Eduardo

En Sargadelos
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Remitente/s:
ARTURO SERRANO PLAJA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Querido Seoane:

Aprovecho una tarde de domingo, tranquila, municipal y espesa, como es de rigor, para poder quedarme en casa y tener un mínimo de tranquilidad para contestarte aunque casi no sea necesario, ya que cuando llegó tu carta has debido de recibir tu otra mía, que sin ser contestación, si lo era. Pero de todos modos, me complazco en volver a escribirte ahora aunque no sea más que para desearte muy felices pascuas, con Maruja y tu familia y darte con ese motivo un abrazo a corto plazo, que yo le quisiera muy corto –el plazo– tanto por el gusto de verte como por el negocio.
Tiene de malo el estar tan alejado, que aún para estar de acuerdo resulta incómodo. Lo digo porque según tu carta todo anda como habíamos previsto y aún, en cierto modo, mejor. Coppola, efectivamente –ya te lo decía– me ha escrito; pero ni él ni tú me dais más precisiones. Lo cual, en principio no tendría importancia de no ser en lo relativo a otras gestiones que yo pueda hacer aquí. Por las mismas razones –levantada la liebre, como dirían ahí los porteños– que tú señalabas para concretar las gestiones tuyas para ampliar el capital, no me ha parecido hasta ahora prudente hablar con Usía. Pero lo haré, puedo hacerlo si tú crees que ya hora. Por mi parte –y el consultar tu opinión sobre este punto es el motivo central de esta carta– creo que también es mejor dejarlo para última hora, para cuando pueda hablarla de algo lo más concreto posible, como ser un plan mínimo ya determinado, fecha de tu llegada, monto del capital inicial, etc. Es más, si fuera posible –quiero decir: si tú lo consideras posible y oportuno– yo no le hablaría hasta que tú estuvieses ya aquí, estuviésemos ya en plana marcha, con algo entre manos. Por lo mismo que, en principio, tengo mucha confianza en esa gestión (lo malo sería que fracasase a pesar de mi confianza) creo que sería mucho más eficaz, de mucho mejores resultados haciéndole así como te digo. Todo el conjunto de circunstancias aludidas y muy principalmente el hecho de que tu llegada segura, creo que darían un aire de empresa lanzada que evitaría, por lo mismo que media mucha amistad personal, todo carácter ambiguo, en lo que a mi sola capacidad de negociante pueda él ver y que seguramente le llevaría a creer que, aunque de buena fe, yo no conseguiría hacer nada porque pensaría que son ilusiones mías, desconocimiento de lo que es eso etc., cosa que siendo ya dos, aludiendo a tu experiencia editorial, no conociéndote personalmente y estando recién venido a París para eso aumenta la verosimilitud y la realidad del asunto en proporciones muy grandes. No sé si he conseguido explicarte bien lo que pienso, pero no tiene mayor importancia. Si la tiene, en último término, que tú me digas qué te parece mejor –para obrar en consecuencia– que le hable desde ahora o que espere a tener noticias tuyas más precisas o incluso a que tú llegues. Dímelo, pues, y haré como te parezca mejor.
Otra cosa: lo del impresor español, si es cierto, es como te imaginas una cosa de la mayor importancia. Por lo tanto, si sabes la dirección, dámela para ir a verle enseguida. Si no la sabes, dime como se llama y porque vía te parece que puedo intentar localizarle. La galería de los catalanes que te hablaba ha hecho ya una primera exposición con las litografías de Clavé ilustrando el Cándido de Voltaire. Un éxito, por lo menos aparente. Es esa un liebre que corre mucho y que por lo tanto creo yo que en lo posible tendríamos que empezar a correrla cuanto antes. De lo del viaje de los Dieste, no sabes la alegría que me ha dado. Me ocurre con ellos que a fuerza de querer escribirles como es debido, es decir, con toda la calma y sosiego que querría yo poner con ellos, aún es la hora que no les he escrito. Y aunque estoy muy seguro que ellos no me lo tomaran en cuenta yo me lo tomo a mí mismo, ya que por mi culpa estoy sin noticias directas de ellos desde un horror de tiempo. Dales de mi parte un gran abrazo y diles que ahora, aprovechando las vacaciones que comienzas dentro de tres días les voy a escribir largo y tendido. De todo cuanto me dices acerca de Paralelo 50 y de lo del maldito Avila Camacho, te agradezco enormemente. Y más aún si a pesar de todas las dificultades logras dar con algún ejemplar del librito en cuestión.
Manolo Ángeles llegó y ha tenido –como suelo– una suerte punto menos que increíble. Picasso le acogió con la misma amistad que ya tenía de antes, lo cual, como te imaginas, es cosa de importancia. Para darte idea hasta el punto de esa amistad sólo te diré que la última exposición de Picasso, la de las cerámicas, que tanto ruido está haciendo, se la confió a Manolo en lo que al montaje de la exposición se refiere. Por otra parte, este condenado gitano de Manolo ha revivido no sé que antiguas amistades y ha dado con un taller independiente, pero perteneciente a su vieja amistad, que se le alquila y además le da pensión, todo ello no muy caro: no le saldrá con comida y ropa limpia por más de 22 o 23 mil francos, lo cual ahora es realmente muy barato y mucho más si se tiene en cuenta la imposibilidad absoluta de encontrar otro alojamiento en París que el de hoteles. Te lo digo por lo mismo que subrayo la dificultad: a pesar de ella ya estás viendo que no es imposible.
De los dibujos e ilustraciones prometidas, aunque siempre prometidas, los puñeteros pintores no acaban de reunir el primer envío. Creo que ahora con las vacaciones por delante y con la oportunidad de ocuparme yo directamente podré hacer el primer envío enseguida. Lo de La Nación y La Prensa ha sido una mala noticia, ya que me disponía a enviarle a Mallea unas notas acerca de exposiciones –Picasso, Miró– que es magnífica y que ha sido un éxito, ya que era la primera que hacía aquí después de la guerra –teatro– etc. De todos modos, acaso lo haga, pues creo que tendría interés para ahí. Si algún día tienes humor como para preguntarle por teléfono a Mallea si a pesar de todo le interesa algo por el estilo, me gustaría saber lo que te dice.
Y termino con la información que me pides acerca de cambios. Cuando yo llegue, no pidieron nada relativo las divisas que traía cada cual. Y en principio, tengo entendido que sigue la misma disposición. Pero como en ese terreno las disposiciones suelen variar todos los días, lo que me parece aconsejable es lo siguiente: traer una cantidad –mínima– en divisas dispuesto a declararla si te piden que lo hagas –lo cual suele ocurrir, digo lo que digan a ese respecto– el día antes de llegar a puerto y el resto de extranjis. Dada mi experiencia personal, lo mejor es traer francos suizos, que siguen siendo una moneda muy fuerte y, sin embargo, menos molesta en cuanto a la vigilancia central, etc., que el dólar. El franco suizo se ha cambiado aquí –cuando yo tuve oportunidad de hacer el último cambio– a razón de 114 francos de aquí por uno suizo –y eso teniendo la clara sensación de que por tratarse de una cantidad muy chica me robaban el cambio. No creo que sea difícil obtener 120 o cosa así por cada franco suizo. Para completar este capítulo haría falta saber lo que te cuestan ahora ahí los francos suizos, pero eso tú lo puedes ver –y eventualmente– tratar de obtener una parte al precio oficial de ahí, que yo sé que en ciertos casos se puede hacer, aún cuando yo no pude, lo cual te dará una diferencia que una vez traducida será de consideración. Aunque mucha gente es partidaria de eso, yo no creo que te convengan los famosos travelers cheques (supongo que se escribe así) que aún cuando son moneda fuerte, están más controlados. Para gente como nosotros –salvo que el plural no te corresponda si acaso pensáis venir con una fortunita– me parece que sigue siendo la mejor la manera aldeana de traer tus billetes suizos contantes –aunque no sonantes– sobre los cuales en cantidades no grandes como digo no hay nada más que la molestia de cambiarlos– y no hay tal molestia porque hay gente que no se dedica más que a eso. Nada más de política financiera.
Entérate –o, si te has enterado ya, entérame a mí– de como piensas venir, quiero decir en barcos de que compañía, etc. y a que puerto piensas llegar. Si en iguales condiciones puedes llegar a Le Havre, sobre ser más barato, ya que está mucho más cerca de París que los otros puertos, tendría la ventaja de que, salvo imprevistos, si se la fecha precisa en que llegáis, os iría a buscar al puerto y trataría de echaros la clásica mano en el desoriente primero de cuando se llega por primera vez a un país que no se conoce, como, según creo, es vuestro caso. De no ser así, dime de todos modos adonde cuentas llegar y yo veré si me es posible ir de todos modos. Y nada más. Contéstame enseguida –el porvenir es nuestro– con el único inconveniente de que el tal no se acabe de hacer presente.

Un abrazo fuerte para los dos de vuestro

Arturo Serrano Plaja
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Remitente/s:
ARTURO SERRANO PLAJA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Mi querido Seoane:

El mismo día que por Colmeiro tuve noticias indirectas tuyas y supe que todo seguía en pie, me llegó por la tarde tu última carta. Colmeiro, aparte de por otras cosas que luego te diré, me pidió que le diese mis impresiones para ti acerca de nuestro famoso negocio y así es posible que muchas de las cosas que haya de decirte aquí ya las sepas por él. Ocurre que luego no he podido volver a verle, como yo hubiera querido, porque he tenido una recaída de gripe de lo más molesta que me ha tenido días en cama. Bueno, así pues, voy al grano de la editorial.
No sabes la alegría que me ha dado saberte ya en marcha o, al menos, con el pie en el estribo. Como tú dices, ese trascaluerdo –me gusta mucho esa palabra– a veces nos pilla a todos, celtas o no. Pero en este caso, y no sé yo si será la gana de que todo salga según lo deseo, yo por mi parte no veo en todo sino señales para ser optimista. Me dirás acaso que en que me fundo para serlo y no sé si estaré en condiciones de decirlo muy por lo claro, ya que la realidad americana (fíjate que ya empleo esos giros realistas de comerciante nato) no la conozco ya. Pero sí sé que aquí lo único que se hace, o poco menos, son ediciones de lujo, lo que quiere decir que en alguna parte se venden. Creo haberte hablado del último libro ilustrado por Clavé –Cándido, de Voltaire– del que se han hecho sólo 250 ejemplares de los cuales los más caros a 20 mil francos y los más baratos a 12 mil. Claro que la firma de Calvé se cotiza ya de una manera un poco excepcional (para darte idea, te diré que un decorado para un ballet de Londres que le han encargado se anuncia, por la compañía, de la siguiente manera: “decorados de Picasso, Braque, Matisse, Clavé, etc”). Pero con Clavé, al menos, para algunas cosas contamos.
Por otra parte, la idea yo la siento que está al caer en manos de mucha gente y que si acaso no ha madurado, ya es únicamente por lo que nosotros podemos tener: “la experiencia americana”. Por otra, lo de Ussía, cada vez estoy más convencido –aunque todavía no le he dicho palabra– de que le interesará: tanto por ser nosotros quienes se lo propongamos como por el hecho en sí, que representa para el una oportunidad de hacer algo interesante con su dinero o el de su mujer –que tiene tanto o más que él–. Por otra, aún, tengo ya apalabrado un negocio y es el siguiente: Octavio Paz, poeta mexicano, a quien debes conocer de oídas, tiene en este momento terminado un libro de poemas. Desea particularmente editarle este año, porque este año hay en México un concurso nacional de literatura y dado que ya han tenido el premio Alfonso Reyes y las dos o tres personas susceptibles de concurrir con él, tiene muy buenas esperanzas de obtener el premio. Estaba incluso dispuesto a editarlo él de mala manera si en Buenos Aires no encontraba editor. Entonces yo le he pedido que aplace todo unos meses para editarlo nosotros y él está de acuerdo. No necesito subrayar la importancia que tendría para nosotros iniciar nuestras ediciones con un libro que sobre ser bueno en sí mismo, fuese un premio nacional en un país de América. Las señoras con quienes contamos, etc. No te voy a hacer el artículo, pero creo realmente que es muy importante. Por otra parte aún, he conseguido ver a Claire Coppola –luego te diré porque digo he conseguido– y tras una conversación con ella muy a fondo, todos mis cálculos psicológicos acerca de esto se han visto confirmados. De acuerdo con ella, yo voy a escribir a Coppola insistiendo, haciendo presión para que echamos a andar en esto, de manera que hay un indicio más de que esa posibilidad se realizará. Yo sé que, al parecer, está realizándose la venta en lotes de la quinta de Ramos Mejía de la madre de Horacio lo cual debe de darle a él una suma muy importante. Si a eso unes de nuevo Zervos, le ha dicho a Claire que Coppola debe venir, que él le daría trabajo, y que la misma Claire, por muchas y sutiles razones, desearía más bien eso, creo, terminará por andar, pese a lo suelto y alocado e inconcreto que a veces es Horacio. No te digo nada si además de todo esto tú ves la posibilidad de añadir a nuestro negocio el ramo de libras de texto.
Concretando: más optimismo que nunca. Y, por lo tanto, más apremio que nunca para que acabes de llegar de una vez, condenado. Ocurre que Ussía lo mismo puede estar aquí quince días más que siete meses. Naturalmente, yo sabré la noticia de su viaje siempre con tiempo suficiente para hacer yo la gestión si veo que aún no estás tu en el horizonte que se va a ir sin que hayas llegado tú; pero prefiero, y de acuerdo a tu carta, tú también, que estés aquí para lanzar entonces toda la artillería gruesa. Y de ella creo yo que sería particularmente eficaz si al llegar tu puedes traer, de Coppola, algo más que una promesa vaga, como las que él suele hacer. Por eso, en ese terreno, cuanto puedas concretar, será más que importante. Claire se va el día 20 de modo que va en avión, llegará el 22. Si para esa fecha aún te has embarcado, trata de ver de nuevo a Coppola –a quien yo, por mi parte, voy a escribir –por Claire o directamente– para tratar de atar cabos hasta donde sea posible. De serlo, sería también bueno que estudies y aun realices, si es posible, algo de la parte legal del asunto. Eventualmente, Baudi, por ti y por mí, creo que podría arreglar las cosas de la manera más fácil, cómoda y simple. Tú lo verás. Por mi parte, y siempre sobre la base de tener tú y yo la responsabilidad técnica del asunto, tienes carta blanca para hacer y deshacer si algo hay que se pueda ya hacer o deshacer en mi nombre.
Bueno, ahora otras cosas: Primero, lo de la imprenta: la famosa gripe me ha impedido hasta ahora hacer nada. Cuento informarme en esta semana –hoy es domingo 6–. En cuanto sepa algo, te lo diré.
De los Dieste, no sabía o no me imaginaba que su viaje fuese ya cosa al caer. Acerca de esto, por ti, por ellos, por Coppola y por mi voy a darte algunos detalles importantes. Colmeiro llegó aquí, como tú decías contando con tener lo equivalente a 500 pesos. Pero resulta que Coppola había hecho eso con toda su irresponsabilidad y resulta Claire no tenía ya dinero suficiente –lo había invertido todo en sus compras y billete de avión, etc.– de modo que sol –ha podido ofrecerle los mil francos que Colmeiro ha rehusado. Es muy típico de Horacio hacer las cosas así sin contar con Claire, etc. Lo digo no por hacer una crítica inútil, sino por prevenir a Dieste, si aún hay tiempo para ello, de que yo no he recibido carta de Horacio ni sé nada de ese dinero, ni Claire me ha dado noticias de él. Y también que si tú has pensado contar con él en ese sentido, que precises bien todo, ya que él con la mejor buena voluntad es capaz de hacerte la faena que le ha hecho a Colmeiro. En todo caso, creo mejor que él te diga como se las arreglará él para mandar plata aquí y que ponga a tu disposición el mismo conducto, pero poniéndote a ti en relación directa con la entidad o persona que sea para que tú puedas atar cabos.
Tenme al corriente –pero hazlo de veras– de tus proyectos en cuanto a la parte material del viaje. Intenta informarte como mejor puedas acerca del punto de llegada que si es el Havre yo casi seguro podré ir a buscaros. Dime fechas. Luego como los barcos a veces se retrasan un día, dime porque compañía viajas para poder estar al corriente de la fecha de llegada desde aquí. Y en último término, cuando estéis tierra a la vista, infórmate en el barco mismo y telegrafíame desde a bordo diciéndome la fecha de desembarco para organizar yo mi plan de búsqueda. Del Ávila Camacho, siento haberte dado tanta lata. No recuerdo de nadie a quien yo le haya dado tal libro de no ser, creo, Melella. Si tienes oportunidad de ver a Cimorra, acaso pudiera ser que él lo tenga por la relación que ellos tenían con el editor. Si tienes noticias de lo de Parra, no dejes de dármelas.
Para terminar: te agradezco muy de veras el ofrecimiento de traer alguna cosa. Y así, siempre que sea con la condición taxativa –¿no se dice así?– de que luego arreglemos aquí –pero de verdad– me dispongo a hacerte algún encargo siempre que no te procure dificultades manifiestas, ya que suele haber muchas pegas. Así y aparte de esos dos pares de medias nylon –tamaño grande– que cuesten alrededor de 18 o 20 pesos. Y para mí –¡asómbrate!– si te acuerdas, me gustaría tener un libro de Borges: la antología de literatura fantástica o algo así que editó creo [manuscrito:] en Emset . Insisto en que nada de lo que pido es imprescindible y por si lo traes, no puede haber cuestión en cuanto que yo te devuelvo aquí todo. Ya es muy molesto encargarte cosas como para dejar la parte material de ella en suspenso. Muchísimas gracias de antemano. Abrazos a los amigos y para vosotros los muy impacientes de iros a buscar al Havre de vuestros

Arturo S. Plaja
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Remitente/s:
ARTURO SERRANO PLAJA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Querido Seoane:

Hoy recibo tu carta y la contesto hoy mismo para tener la completa seguridad de que te llega a tiempo.
Me alegro muy de veras de tu exposición en Londres. Pensando en Buenos Aires, ¡creo que, independientemente de otros resultados, te será más que útil! Si tienes ganas y tiempo, mándame recortes y críticas que aparezcan en Londres sobre tus cosas. Aunque no lo tengo aquí, sino en París, como supongo que te quedarás en Inglaterra algún tiempo, te mandaré una dirección de Charles Duff, a quien yo mandé mi libro y me contestó con una tarjeta muy simpática y anunciándome su visita, en París, para julio. No le he visto y no sé, por tanto, si ha venido o no a Francia. Pero, en todo caso, yo entendí que se trataba de un viaje rápido. Él forma parte de una revista de izquierda Arena y estuvo en España. De modo que es un amigo nuestro. Acabo de darme cuenta de que sí que tengo aquí su dirección –aunque no su tarjeta– por lo tanto te lo mando; ¡dáselo también a Dieste! Quien yo se lo había prometido igualmente:
Charles Duff
25 Fairfax Road
Swiss Cottage, London N.W.L
Escríbele al llegar –o antes– de mi parte, o, sencillamente, dile quien eres. Como quieras. Si le ves, dile que yo esperaba la visita que me anunció en su carta y que por eso no he vuelto a escribirle. Creo que debes verle. En primer lugar, hablo español. Y si hay algún ambiente propicio a nosotros en Londres, él te pondrá en contacto.
De nuestros negocios, de acuerdo con todo cuanto dices. Ya me dirás que más has concretado con Gascó y por mi parte, a mi regreso a París –mediados de septiembre– estaré en contacto con él, le hablaré nuevamente de otras ediciones, etc., de acuerdo a tus noticias de Argentina.
Dime cuando piensas marcharte y, eventualmente, cuando volverías a pasar por París. Como supongo que no sería mucho antes del 19 de septiembre en ningún caso, puesto que tú vas al 10 de agosto, yo estaré en París o, si es cuestión de días, adelanto mi vuelta. No sólo por el gusto de verte y darte un abrazo de despedida, sino también porque me parece que sería bueno volver a ver los dos justos a Gascó y para ponernos de acuerdo sobre lo que hemos de hacer y cómo, etc.
De modo que, siempre que te sea posible, yo te pediría que efectivamente des el salto de La Mancha.
Por lo de Claire, me parece que de todos modos hubiera sido mejor verla. Es una lástima que no hayas recibido mi carta a tiempo de contestarme porque aun cayéndome mal, como tú dices, económicamente, creo que de haber sabido que tú no podías verla, hubiese ido yo. En fin, ya que ha sido así, no vale la pena lamentarlo. Yo he de escribirle a Buenos Aires. Y aunque en principio me parece bien lo que dices, que la vea yo más adelante en su próximo viaje, me parece que no estaría demás que, entre las gestiones que tú puedas hacer en Buenos Aires, en buses de capital, fuera esta una de ellas. El hecho de que me haya escrito ella, tras la conversación que te conté, me parece que indica interés por su parte. En fin, una vez que llegues a Buenos Aires y a la vista de tus gestiones, volveremos a hablar de esto.
Por otra parte, también quiero preguntarte, o más bien sugerirte de nuevo, la posibilidad de ver en Buenos Aires a Sarita Magliona y hablar con ella, con todas las precauciones que te parezcan. Yo creo que sino ella misma, puede tal vez ponerte en contacto con gente susceptible de interesarme. En fin, ya me dirás lo que piensas.
No tengo para que decirte que si tienes noticias de Venezuela, me las comuniques.
Y creo que es todo. No te olvides de tenernos al corriente de tus planes de viajes –fecha de partida y, eventualmente, de paso por París.
Yo estoy deseando, cosa que realmente me haría falta y ahora ya empiezo a hacer algo, tomo notas, escribo algo, etc. De mi libro aquí, hasta el otoño no espero que pase nada más importante que una carta de Bataillon, quien me ha escrito una carta muy simpática y en la cual, además me dice que ya conocía mis poemas en la última edición de Hora de España. También parece cosa resuelta que mi novela aparezca en septiembre-octubre, u octubre-noviembre, en Europa y luego en libro.
Termino. El domingo voy a Hendaya para buscar al chico. Volveré a ver la frontera y a sentir que se me revuelven las tripas. Saluda a Maruja de mi parte con todo cariño, un abrazo y buena suerte para ti de

Arturo

[Escrito na marxe esquerda:] Saludos a los Dieste. A ellos y a vosotros os ruego que escribáis alguna que otra vez.
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Remitente/s:
ARTURO SERRANO PLAJA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Querido Seoane:

Para empezar, te digo que escribo con una máquina que no es mía –la mía la tengo a limpiar, y por lo tanto habrá al final muchos errores que tu buena voluntad subsanará).
Finalmente llegué a París. Lo digo porque contando los 5 días de parada en Montevideo, he tardado 31 en llegar a Francia lo cual casi se aproxima al récord establecido por Cristóbal Colón. Por lo demás, aun cuando apenas hace cuatro días que he llegado; ya me he puesto en campaña: he visitado imprentas, tengo algunos datos acerca de los grabadores, he hablado con Claire, etc. Todo, como comprendes, por lo apresurado, un poco provisional y más a título de identificación que de verdadera información. Pero, por una parte, yo, ahora, como creo haberte anticipado, voy a irme afuera de París durante el mes de agosto; por otra, en ese mes, todo el mundo está fuera de París con lo cual muchas cosas no se pueden hacer y entre ellas ni siquiera conseguir la información un poco precisa que se podrá obtener en septiembre; y, finalmente, por la misma inestabilidad de todo, la que podría determinar que datos tomados ahora no sean válidos a comienzos de temporada, una vez que se produzca –según todo el mundo espera– un reajuste –uno más– de salarios, etc. Hechas todas esas salvedades, paso a decirte lo que hasta ahora he conseguido saber:
Anoche estuve cenando con Clavé y luego vi a la mujer de Palmeiro el cual no está ahora en París. Por Clavé, he sabido que Palmeiro recibió tu carta y la mía; y por el tono del comentario de Clavé comprendí que no puedes hacerte la menor ilusión en cuanto al taller de Palmeiro, que ahora vuelve a ocupar él, y que su oferta en Buenos Aires, mas debió ser de cazurro que de generoso –cosa, dicho sea de paso, que no me sorprende demasiado–. Además, en ese terreno –vivienda– las cosas ahora parecen que aún están peor de lo que yo las dejé, de modo que cualquier decisión que tomes ha de estar fundada en esa dificultad grande, salvo que tú veas otras posibilidades por alguna relación que pudieras tener aquí. De no ser así, me parece prudente que te hagas a la idea de tener que vivir por el momento en algún hotel y, una vez aquí, explorar tú mismo las posibilidades, conseguir para trabajar que algún pintor (eso no lo creo imposible ni siquiera difícil) te deje ir a trabajar a su mismo taller y estar dispuesto a soportar la molestia que todo eso signifique.
Como ves, empiezo por lo más desagradable. Pero me atengo a lo de los malos tragos, que cuanto antes, etc. Con respecto a Claire, ayer estuve con ella y el jueves, es decir, pasado mañana, sale en avión para ahí, de modo que caí justo. Tan justo que como yo vi que no disponían de mucho tiempo, por estar en los días de maletas, preparativos, etc., no pude hablar con ella, sino en líneas generales, dejándote encomendado la tarea de, en caso necesario, exponer tú con Coppola todos los detalles necesarios. En líneas generales, le expliqué nuestros proyectos y le di cuenta de mi conversación con Horacio; le insinué posibilidades, le hice ver las circunstancias favorables de toda índole que, dada nuestra situación y conocimientos en América, nuestra experiencia de todo ello, nuestras relaciones aquí y allí, etc. podríamos capitalizar; le hablé, también, de la colaboración que Horacio podría prestar a la empresa; le hablé –a pregunta de ella– de la cifra mínima de treinta mil pesos para empezar a cubrir por una o varias personas en forma de una sociedad, etc. En fin, le hablé en líneas generales, pero durante hora y medida y la impresión que saqué de la entrevista es la siguiente: creo que ha comprendido las posibilidades reales del asunto; habría, tal vez, que insistir, en este sentido, en el hecho de que nosotros no haríamos una editorial de aquí –que andan mal ahora– sino una editorial para ediciones de lujo, que son las únicas que andan bien; ve con mucha mayor claridad, según parece, que para Horacio es una posibilidad de trabajar y hacer cosas más interesantes que plantar árboles en Muñiz, lo cual para ella es de sumo interés, tanto por Horacio como por ella misma, ya que de trabajar él con nosotros, su propia labor justificaría los viajes de Horacio a Europa. Tratando de resumir, aun cuando ni ella dijo más ni yo mismo –dado el carácter un tanto apresurado de la conversación, le pregunté– creo que le ha interesado de verdad y que una vez en Buenos Aires, hablando con Horacio y con vosotros, como le pediré a Horacio que haga, creo que realmente se decidirán y pondrán, si no todo el capital, una parte sustancial. Repito que no es más que una impresión, pero fundada en toda una serie de reacciones y demás imponderables, como se dice, que no me parecen fuera de camino ni mucho menos.
En este sentido –de busca de capitales– los días en Montevideo me sirvieron para algo: estuve con Bergamin, quien es amigo de Ussia, y por el primero supe que el segundo, digo Ussía, llegará a Francia de nuevo hacia fines de septiembre lo más tarde; ya creo haberte dicho en Buenos Aires que tengo mucha esperanza en su posible aportación, de modo que considero una suerte que venga; yo sé que él me buscará en cuanto llegue, porque le dije a Bergamin, quien había de escribirle, que le anunciase mi regreso a Francia, de modo que estará al corriente de su llegada y enseguida hablaré con él del asunto y te diré lo que haya. De modo que, por el momento, con respecto a esto me siento tan optimista que ni considero necesario hablar con otras personas –posibles capitalistas– hasta ver qué resultados dan las gestiones ya hechas. En relación con todo esto, también las conversaciones con Bergamin me han puesto en contacto con algo que eventualmente podría ser interesante para nosotros, bien que indirectamente para no correr el riesgo de perder la independencia: no sé si sabes que en París existe una revista –La Licorne– en francés y en español que financia una señora uruguaya. Colabora lo mejor de París y hasta ahora la parte española la dirigía de hecho Callois; pero justamente ahora parece seguro que se encargue de ello Bergamin, de lo cual, en principio, no hay más que felicitarse, y mucho más cuanto que de una manera general y vaga me dijo que puesto que yo venía a París contaba conmigo. De ser realmente así, quiero decir, de tener yo alguna intervención en eso, siempre será para nosotros algo útil, usado con moderación por la consideración que antes hacía con respecto a nuestra independencia. De cualquier modo, esto es aún algo lejano y aleatorio que sólo te comunico por el gusto de comentarlo y nada más.
Ahora, como datos un poco concretos, paso a darte los que he conseguido de imprentas etc:
1.000 ejemplares de un libro papel ilustración, formato 25/10 centímetros y 32 páginas, 25.000 francos en papel couché.
1.000 ejemplares, 64 páginas formato 19/12 y medio, de 30 a 35 mil. Con relación de derechos de autor de los pintores: a veces hay para los marchands, a veces no hay en absoluto y en general se supone que hay tolerancia.
Para la composición en español, en principio, como en francés.
Reproducción de documentos de bibliotecas, museos, etc. no hay derechos y basta con una autorización que se obtiene en un lugar determinado.
Precios de papel: se necesitaría alrededor de 500 gramos por libro y los precios de las clases respectivas son las siguientes: papel Japón, 20 francos por hoja; Rives et Arches de 300 a 400 francos el kilo y de 10 a 15 mil francos la resma.
Encuadernación: por lo menos 50 francos ejemplar encuadernación en cartón tipo libro de arte.
Distribución: 30% a los libreros normales; una distribución tipo Hachette (monopolio de la distribución francesa) un 20 a 25% más.
De precios de taller de fotograbado de diversas clases, te mando el folleto tarifa que va con esta: me parece más cómodo que lo leas con Varela, que intentar hacer resúmenes de las diversas cosas, que serían incompletas; como verás, en la portada, hay escrito a lápiz una anotación que dice: “más un 5% de impuestos”. Es un poco complicado y hay que leer previamente las instrucciones generales acerca de las diversas categorías; pero supongo que tú tendrás cierta experiencia y que muchas cosas que para mí resultan complicadas, por tener que consultar y que muchas cosas que para mí resultan complicadas, por tener que consultar dos otros cuadros de la tarifa, quizá para ti –auxiliado eventualmente por la gente de López o Rossi– resultarán claras y normales.
Con eso termino la parte informativa. Repito que es más que nada una anticipación de datos que una verdadera información. Pero no creo que valga la pena insistir ahora en hacer una cosa absolutamente precisa hasta no estar tú aquí y ver entonces más de cerca todo el conjunto. A ese respecto, contéstame, por favor, como van tus cosas y dime si sigues considerando la cosa –digo tu viaje– lo mismo que cuando yo estaba ahí. En cualquier caso, dame detalles y dime si necesitas o necesitarás al llegar aquí alguna gestión que yo pueda hacer por ti.
De mis cosas particulares, he encontrado a mi chico lo menos mal posible, hasta el punto de que, por el momento, le han quitado el yeso hasta ver que resultados de la primera cura; de todos modos, tiene que hacer una vida llena de limitaciones físicas por el momento y dicho se está que ha enflaquecido y se ha desmejorado horriblemente, aun cuando tengo la esperanza de que este verano, con agua y sol, que le han recomendado, más el tratamiento interno especial, se reponga. Por lo tanto, hasta donde es posible, si no puedo decir que esté contento, al menos estoy menos deprimido de lo que esperaba. Todo el mes de agosto voy a estar en la dirección siguiente: La Merigote. Poitiers (Vienne), France. Te ruego que me escribas con la rapidez que te sea posible, dándome tus impresiones acerca de todo. En estos días, voy a escribir a Coppola diciéndole, entre otras cosas, que para todo lo relacionado con el asunto de las ediciones te vea a ti que ya tienes los datos que he podido recopilar, etc. Si te llega a llamar, como espero (o si crees útil llamarle tú a el) se me ocurre que será bueno hacer una reunión con carácter de tal para entrar en detalles de cómo se podría constituir la sociedad –desde el punto de vista legal– acerca del plan mínimo a realizar, etc., etc., comprendiendo en los etc., cuantos detalles te parezcan oportunos. O si, por el contrario, te parece mejor que tras la primera carta meramente alusiva que yo voy a escribirle, sea yo quien le exponga todo, dímelo. En el primer caso y con objeto de que Claire pueda asistir, como sé que al llegar a Buenos Aires tiene mucho trabajo, quizá fuese lo mejor esperar unos quince días y entonces escribirle a Coppola (Corrientes 3060) pidiéndole una entrevista para una noche, que es cuando Claire está libre, de no ser la buena impresión general que tengo de todo, salvo lo de tu presunto taller. ¿Cómo anda lo de Varela? ¿Estela va a intentar algo? ¿Lo ha hecho ya? Vuelvo a pedirte que me des noticias de todo y cuanto antes puedas hacerlo mejor.
Para terminar, creo que desde ahora debemos adoptar el famoso lema de Calderón: “A reinar Fortuna, vamos: no me despiertes si sueño”.
Saluda de mi parte a los amigos. A los Dieste les escribo en estos días. Un abrazo a Varela. Y tanto Maruja como tú recibid el mejor recuerdo de la amistad que mi segundo viaje a Buenos Aires me ha hecho sentir más íntima y cordial con vosotros y un fuerte abrazo en prenda del que cuento daros cuando me anunciéis vuestra llegada, que espero y deseo lo más rápida posible.

Arturo Serrano Plaja
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Remitente/s:
ARTURO SERRANO PLAJA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Querido Seoane:

Cuando recibas estas línea, debes de estar por llegar de regreso ahí, Carlisky. Supongo que te irá a ver, sin contar las propias razones que él tenga, para hacerlo, de mi parte, y para dos cosas.
Una, la primera, es para entregarte el texto de un libro mío de poemas. Y con relación a esto quiero especialmente hablarte. El libro en cuestión es una especie de antología que yo he hecho de mis poemas escritos hace unos diez años y sólo publicados, algunos de ellos, en revistas, aquí y allá –nunca mejor empleada la expresión– y que hoy desearía recoger en un libro. Como ves, poco fruto para tantos años, y menos mal si aún se pudiera decir, poco y bueno. En fin, ese libro, que de pronto, por no sé que ansias, que espero a pesar de todo que no serán mortales, se me aparece ahora como de urgente e impostergable publicación (me refiero, claro está, a mis intenciones de hacerlo así), lo he mandado también a México.
Por una serie de razones entre las que se cuenta que nunca he publicado allí nada y el proyecto que alimento (ya te habrás dado cuenta de que todo proyecto necesita ser alimentado, como cualquier hijo de vecino) aunque no estoy seguro de que no se muera –y sería de hambre, en ese caso– antes de ponerle en práctica, de ir allí, a México algún día, con lo cual tengo la ilusión –un tanto cándida, es cierto– de que tener publicado ya un libro allí, me facilitaría las cosas. Releo el párrafo y veo que ha salido de un barroco casi incomprensible, de modo que le traduzco a lenguaje más llano. Digo que he mandado el libro a México con intención de que se publique allí, si es posible. Al parecer, por lo menos, no es imposible. Y por las razones apuntadas arriba, yo lo desearía así. Pero...
Pero, suponiendo que no cuaje mi proyecto mexicano, y tras de habértele expuesto –así como también las razones de mi preferencia en principio– te quiero someter el libro en cuestión, para preguntarte: ¿Hay ahí alguna posibilidad de publicarle? ¿Te parece publicable –total o parcialmente–? ¿Sería posible para ti en Botella al mar, hacer algo por mi libro? Por el momento, y por las ya repetidas razones de que estoy esperando a saber que pasa en México, no quiero más que preguntarte la cosa, así, en principio; porque, en principio, para lo de México, tengo buenas esperanzas –que algo es algo–. Mas supuesto que fracasaran ¿crees tú que se podría hacer algo ahí? ¿Crees tú que un prefacio que hiciese Bergamín facilitaría la publicación?
De otro modo, ¿sería posible publicar una parte del libro como la plaquette que vosotros mismos me hicisteis de Phokas el Americano? ¿El hecho eventual de hacerla ilustrar por alguno de los pintores de aquí añadiría alguna facilidad? De manera más precisa, si lo posible fuera sólo parcial, me gustaría, particularmente, que se publicase ante todo el poema que verás incluido y que se titula Lo que le sobra a la sepultura, muertos desconocidos y españoles vivos de hambre. Ha sido ya traducido en francés y en italiano, pero no sé si políticamente cabría hacerlo ahí. En fin, con respecto a todo esto, si tienes tiempo y ganas de contestarme, te lo agradecería muchísimo. Cualquiera que fuese tu contestación, naturalmente. Porque incluso si hubiera de ser por completo negativa, para mí sería útil en el sentido de intentar por todos los medios conseguir lo de México; por contra, si tú me dices que algo o todo podrías hacer ahí –independientemente de la fecha– me dejaría más holgura para tratar de resolver lo de México, puesto que siempre podría contar contigo. Repito, pues, que, por el momento, tu sola contestación de principio –y, por supuesto, sin que signifique ningún compromiso para vosotros, tendrá ya muchísima utilidad para mí y, en consecuencia, te ruego que lo hagas. Creo –y es un dato que te doy pensando que acaso pudiera facilitar la cosa– creo, digo, que Seghers va a publicar aquí una parte del libro en edición bilingüe. Aunque con estos cabronzuelos nunca sabe uno a que atenerse. Dejémoslo, por el momento, en que creo.
De la otra cuestión de que supongo que te hablará Carlisky, es lo siguiente: él tiene la intención de volver y la necesidad, para hacerlo, de ganarse aquí la vida. Me propuso hacer algo así como una academia para la enseñanza del español y, eventualmente, la literatura española, con algún punto de vista que quizá sea útil; por mi parte, hablando de todo ello, saqué yo a relucir el que fue un día proyecto nuestro, que algo se podría hacer que permitiese luego la edición de autor, etc. Como tú eres viejo experto en la materia, yo le recomendé que hablase contigo y hasta que vieseis si de algún modo pudiéramos trabajar en colaboración o cosa parecida. Él, Carlisky, parece persona muy práctica y eficaz en todo lo administrativo, de modo que yo creo, aunque moderadamente, en el tal proyecto. Con todo, si una vez que hayas hablado con él acerca de esto, me quieres escribir también, cuando tú puedas decirme (y si lo consideras necesario, en un plano puramente confidencial) tendría para mí importancia de consejo mayor, y creo que, muy de verdad, decisivo para lo que a mí respecta. Mas acaso, paradójicamente, por lo mismo que esto tiene aire de ser cosa práctica e inmediata, me interesa menos o menos urgentemente, que tu contestación a todo lo que te pregunto acerca del libro.
Tú lo verás todo. (Ah, y entre paréntesis, de no ser vosotros, ¿crees tú que hay alguien a quien yo pudiera proponer el libro en cuestión ahora en Buenos Aires?)
Que quedo esperando tu carta, ni necesito decirlo. Más de una vez alguien me ha dicho que estáis pensando volver por aquí. Supongo y espero que aún no habrá nada de cierto, ya que de otro modo me habrías escrito para decirme algo, ¿no? De todos modos, dime lo que haya de esto, aunque sea en estado de proyecto. Ultimamente tuve ocasión de recordarte particularmente, con motivo de un viaje aquí, de Rossi, que estuvo unos ocho o diez días. Sé que sigues pintando cada día más y que, por lo tanto, cada día pintas más, también, en Buenos Aires. Tal vez sería el momento para darte otra vuelta por aquí a ver si tienes la suerte que ha tenido últimamente Clavé que hizo una exposición en Drouant David y el mismo día de la apertura, el muy animal, había vendido todo, teniendo en cuenta además que casi todos los cuadros eran grandes! No sé si tanto éxito será bueno para él; quizá no. En todo caso, como tú sabes que yo tengo mucho aprecio por él, me alegré y de veras. Aquí veo de vez en cuando a Colmeiro, que sigue lo mismo que siempre. Dime de los amigos de ahí y, para empezar, de vosotros. Saluda cariñosamente a Maruja y tú recibe un buen abrazo, como siempre, de

Arturo Serrano Plaja
.

Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LORENZO VARELA
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

Querido Varela:

No tenemos de ti más noticias que las alguna vez nos transmite Marika y alguna que otra que le llegó a Cuadrado por los caminos misteriosos que para nosotros apenas lo son. Su fantasía te ha elevado catedrales y has pasado a ser, para los auditores de Cuadrado, entre los que a veces me encuentro desprevenido , un personaje mítico. Un llegada súbita tuya causaría un tremendo daño a esta obra de arte, Cuadrado tendría que conseguir que algún otro amigo se fuera del país para crear un nuevo personaje. Bromas aparte, él y yo y todos los amigos comunes extrañamos tu ausencia y desearíamos por lo menos tener alguna noticia tuya que nos llegase directamente. Nuestra vida transcurre tan monótona como la de los ríos que van a dar a la mar de la copla de Manrique. No ocurre nada aparentemente en ella aunque por dentro para uno mismo tenga nuestro río interior, sus remolinos y a veces adquiriesen estos la turbulencia de salto de agua. Pinto. Siempre pinto sin saber bien para qué, como no sea con la finalidad subconsciente de aturdirme. Tengo algunos óleos nuevos, algunos con motivos de emigrantes, en camarotes, en cubierta, durmiendo, es un tema que pienso continuar desarrollando porque me parece que con él puedo unir las realidades de Galicia y este país. También escribí, sin objeto, unas quince cuartillas de notas sobre arte. Esto es todo. A ésa envié dos cuadros por Bayerthal de Arte Bella destinados a Percivale. Son dos naturalezas muertas. En octubre o noviembre, expondré en ésta y quizás después me dedique a c... seguros o a algún negocio que me dé dinero y prestigio
¿Cuándo nos envías tu obra de teatro? Tengo pensado algunos figurines aprovechando detalles de la ropa campesina gallega que te gustarán cuando los realice. Estos últimos días vi algunos cuadros interesantes, Cossío y otros castellanos y lamenté que los gallegos seamos de la manera que somos. Nuestra pintura de la generación de ellos es superior y más profundamente social, real y preciosa .
Bueno, te ruego que contestes alguna carta. A Marika le di el otro antes de ayer 1.200$ que me pagó Emilio el martes pasado, pues creo que ella piensa viajar a Montevideo la semana que viene o algo así. De los libros, le hice el encargo a Cuadrado, por los descuentos, facilidades de pago que a él le hacían en el Museo y me parece que se ocupó de esto. El lunes, de todos modos, le preguntaré.

Saludos a todos los amigos comunes y tú recibe el saludo de Maruja y el fuerte abrazo de tu amigo.

[Sen firma]

[...]
Lorenzo Varela. Creo que es de los más interesantes, así como uno de los grandes poetas gallegos actuales. Parte de su obra está traducida a varios idiomas europeos y el soneto sobre Roy Xordo o el de María Pita me parecen de lo mejor que se publicó en los últimos años.
Esperamos ansiosos los cuadros de la exposición. Espero que han de tener éxito. Tienes que enviarme al Centro Gallego los datos sobres los artistas y fotos de estos cuadros y las esculturas de Faílde para ir adelantando el catálogo que deseo, espero, sea importante. El 22 de julio han de estrenarse las obras musicales premiadas el año pasado que creemos han de constituir otro éxito y quizá para esa fecha salga el primer número de la nueva revista del Centro Gallego.
Por correo ordinario, te enviaré estos días algunas publicaciones últimas de ésta.

Perdóname esta carta que tenía necesidad de escribir y recibe con el saludo cordial para todos los amigos y con el de Maruja y mío para vosotros dos el gran abrazo de

[Sen firma]
.

Remitente/s:
LORENZO VARELA
Destinatarios/as:
LUÍS SEOANE
Ficha descritiva
[Carta manuscrita]

18 de julio

Querido Seoane:

Esta nota –la que acompaña– la escribí hace 20 días, pero antes de echarla me echó a mí la gripe en cama, hasta ahora que lentamente voy saliendo.
Ya no podré, creo, ir este año a Buenos Aires. Élida me dijo que Maruja la llamó, y esto me tiene intranquilo. ¿Qué pasa? Vi, entre gripe y pereza , uno de tus cuadros, –la jarra– maravilloso, puro, alegre, sereno, hondo. ¡Cómo te envidio! Lo que más recuerdo son esos azules, entre grises y blancos, tan luminosos. (¿Procedentes del Minotauro en la playa?). Cuando me escribas, si comprendes y perdonas mis aplazos, dime cómo andan las cosas de Arturo, con Nova, y las vuestras con Botella, pues corren rumores alarmantes.
No dejes de comprar, si llega a esa, Lettres Françaises. Es una manera, quizá la única, de ver ciertas cosas. Si no, avísame, para que te lo haga llegar.
Parece que Dieste y Carmen pasan unas vacaciones en bicicleta. ¡Qué sacrilegio! ¡Felices ellos, con sus máquinas inglesas! ¿Cómo están tus negocios londinenses?

Abrazos, estoy cansado.

Lorenzo
.

06/04/1864
Remitente/s:
ROSALÍA DE CASTRO
Destinatarios/as:
EDUARDO PONDAL
Orixe
Santiago de Compostela
Ficha descritiva
[Carta manuscrita con firma autógrafa]

Localización física
Real Academia Galega

Mi estimado amigo:
Después de los apuntes biográficos sobre Mourelle que me ha enviado, recibí su atenta carta, que me ha causado gran satisfacción, tanto por la amabilidad con que en ella nos trata, como por saber que sigue V. tan mejorado. En verdad no podía menos de ser así, pues según todas las apariencias, aun cuando se hallase V. un poco delicado, no presentaba ninguno de esos síntomas fatales que el menos entendedor es capaz de conocer. Le diré, pues, ante todo que prosiga cazando y comiendo bien sobre todo, que es lo esencial, y al cabo de algún tiempo espero que llegaremos a verle tan bueno como es de desear. Por mi parte, le puedo asegurar que las aguas de Caldas obraron en mí un verdadero milagro. Pasé todo este invierno (que ha sido crudo) sin un constipado, cosa que en mí casi parece imposible, y si no estoy robusta, que fuera mucho decir, ya no tengo por lo menos aquel semblante demacrado y aquellas mejillas enjutas que me hacían parecer diez años más vieja, ni aquella postración general que me hacía semejante a un mueble inútil. Ahora subo y bajo, corro y paseo sin grande agitación, en resumen, paso tan bien la vida como nunca me atrevería a esperar. Con esto debe V. cobrar inmensas esperanzas, pues no puedo suponer se ponga V. más enfermo que lo estaba yo, a quien Varela juzgaba mujer muerta. Yo misma, a quien todos suponían llena de aprensión, me sentía morir realmente y a pasos agigantados, siendo solo mi gran fuerza de espíritu la que me hacía sostenerme en pie. Verdaderamente estaba mortal, todo lo tenía contra mí, sin ninguna probabilidad favorable, y sin embargo, aquí me tiene V. resucitada, ¡a Dios gracias!
Respecto a trabajar, absolutamente nada, y aun cuando V. se digna hacerme algunos elogios que estoy muy lejos de merecer, y que solo puedo deber a su buena amistad, le aseguro que se pierde muy poco con que yo no escriba. Francamente, no tengo ninguna fe en la gloria y, por otra parte, conozco demasiado mis pequeñas fuerzas. Acaso consistirá en que soy muy ambiciosa, pero es lo cierto que nada de cuanto hice me satisface en lo más mínimo y por eso, después de haber ensayado algunos nuevos trabajos de los cuales quedé muy descontenta, he roto cuanto hice y no volví a coger la pluma. Manolo me riñe algunas veces, pero nada mejor que una conoce hasta donde puede alcanzar. Y como no tengo demasiada paciencia para luchar me abandono, convencida de que poco se pierde. V. sí que debía dedicarse formalmente a hacer algo original, pues aunque mi pobre juicio de nada vale, sin que pretenda devolverle a V. una galantería, le diré, como lo he dicho siempre, que sus versos son los que me hacen sentir más de cuantos en Galicia se escriben. Aun cuando por mero descuido sea V. algunas veces desaliñado, sus versos siempre son versos, y versos de ese género que no puede menos de impresionar, porque encierra ese sentimiento escogido que vibra en el corazón y que solo se encuentra el que ha nacido verdaderamente poeta. Por esto, me atreveré a aconsejarle que, permitiéndoselo su salud, mejor que traducir hiciese cosas originales. En mi opinión, el traducir en verso es un trabajo demasiado penoso y demasiado ingrato; todos, por lo general, se admiran del genio del autor, y jamás del traductor. Es, en fin, un trabajo de abnegación, y cuando se tiene genio pienso que no se debe desperdiciar el vigor de su inteligencia en un trabajo ajeno.
Cuando sea V. viejo, ya es otra cosa, pero en tanto tenga V. fuego en el corazón trabaje V. para alcanzar gloria, y demostrar a las gentes que esta pobre tierra que se llama Galicia también tiene poetas, pues por lo de ahora debemos confesar que, respecto a ese punto, nos encontramos flojos.
Manolo se halla en Madrid, desde noviembre, y vive para lo que a V. se le ofrezca, [en] Calle del Gato, nº 4 cuarto 2º. Hoy me escribe que piensa venirse en todo este mes, pero como las cosas de Madrid son cosas de Corte, no sé si en realidad podrá cumplir lo que promete. El ofrecimiento que V. le hace con tanta franqueza, y por el cual le doy las más sinceras gracias, pienso que ha de ser muy de su agrado, y yo estaría muy lejos de oponerme a una cosa que así le complace a él, como a un amigo como V. Quede, pues, sentado que por mi parte no habrá el menor inconveniente en que VV. pasen juntos parte del verano, siendo por el contrario una gran satisfacción para mí el que V. le honre de tal modo con su aprecio. Le he dado parte del recibo de su carta y de sus apuntes: hoy le escribiré las señas con que se ha de dirigir a V. y pienso que pronto sabrá V. de él directamente.
Nada más le digo, sino que me alegraré progrese en su salud, y que eche lejos de sí toda aprensión. Con el buen método de vida que ha emprendido pronto le veremos en buen camino, y en ello sentirá una verdadera satisfacción, la que le estima con la mayor sinceridad, afectísima amiga,
Q. B. S. M.
Rosalía Castro de Murguía
Santiago. Abril 6 de 1864
.

23/06/1868
Remitente/s:
ROSALÍA DE CASTRO
Destinatarios/as:
JOSÉ MARÍA POSADA
Orixe
Santiago de Compostela
Ficha descritiva
[Carta manuscrita parcialmente procedente de transcrición]

Localización física
Biblioteca Nacional de España

Sñr. D. José María Posada.

Muy señor mío y de mi mayor aprecio: a su debido tiempo he recibido el tomito de sus poesías, que V. ha tenido la bondad de enviarme, así como su atenta carta, y si no he contestado más antes, como era mi deber, fue porque me lo han impedido circunstancias bastante desagradables entre las cuales, aparte de otros disgustos, se cuenta la falta de salud, y la reciente muerte de dos tíos, a quienes, uno tras de otro, se ha servido llevar el Señor. Además, quería antes de escribirle, leer a mi gusto sus bellas poesías, las cuales, en efecto, me han servido de grato recreo en las varias [horas de tristeza y mal humor por que he pasado. No le adulo, pues, al decirle que me he alegrado infinito de conocerlas, primero por ser fruto de un ingenio de mi país, y segundo, porque ha sabido V. escoger un género dulce y grato al ánimo, que hará que sus poesías agraden siempre, sean cualesquiera las circunstancias de la vida en que se lean. Me gustan, sobre todo, las que llevan por título El corazón, El valle, Entierro de un ángel, La desconfianza (soneto), Mi patria, Un mensajero misterioso (soneto), Ciprés y rosas, y algunas otras, que ahora no puedo recordar. En fin: su librito de V. es un ramillete que todo buen gallego debe apreciar en sumo grado, como se merece, y que yo tengo en gran valía. Le doy, pues, por él, las más expresivas gracias, y no dude de que lo conservaré como una prenda digna de ser preferentemente guardada.
Supongo que no se habrá V. contentado con haber escrito tan parcamente, aun cuando, como dice el adagio, vale más poco y bueno que mucho y malo. No obstante yo espero que algo más he de poder leer de V. y me atrevo a pedirle que cualquier cosa que haya publicado o llegue a publicar me la envíe tan pronto pueda, y dispense la franqueza.
Mucho me alegrará que los disgustos, que según nos decía en su primera carta le agobiaban, hayan desaparecido, y que goce como merece, al lado de su familia, esa paz por que todos suspiramos, y que por desgracia tan difícilmente se encuentra.
Concluyo volviendo a rogarle me dispense el que haya tardado] tanto en escribirle y con mil afectos de Murguía se repite su amiga y servidora
q. b. s. m.
Rosalía Castro de Murguía
Santiago - 23 de junio - 1868
.

25/07/1881
Remitente/s:
ROSALÍA DE CASTRO
Destinatarios/as:
MANUEL MURGUÍA
Orixe
Lestrobe
Ficha descritiva
[Carta manuscrita con firma autógrafa]

Localización física
Deputación da Coruña

Lestrove, 25 de julio de 1881
Mi querido Manolo: te he escrito ayer, pero vuelvo a hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligan imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual él no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía.
Se atreven a decir que es fuerza que me rehabilite ante Galicia. ¿Rehabilitarme de qué? ¿De haber hecho todo lo que en mí cupo por su engrandecimiento?
El país sí que es el que tiene que rehabilitarse para con los escritores, a quienes, aun cuando no sea más que por la buena fe y entusiasmo con que por él han trabajado, les debe una estimación y respeto que no saben darles y que guardan para lo que no quiero ahora mentar. ¿Qué algarada ha sido ésa que en contra mía han levantado, cuando es notorio el amor que a mi tierra profeso? Aun dado el caso (que niego) de que yo hubiese realmente pecado por lo que toca al artículo en cuestión, ¿era aquello suficiente para arrojar un sambenito sobre la reputación literaria grande o pequeña de cualquier escritor que hubiese dado siempre probadas muestras de amor patrio, como creo yo haberlas dado? No; esto puede decirse sencillamente mala fe, o falta absoluta no solo de consideración y gratitud, sino también de criterio. Pues bien: el país que así trata a los suyos no merece que aquellos que tales ofensas reciben vuelvan a herir la susceptibilidad de sus compatriotas con sus escritos malos o buenos. Y en tanto, ya que tan dañada intención han encontrado en lo que narré, para dar a conocer (y no para alabarla ni censurarla) una costumbre antiquísima, y de la cual aún quedaba algún resto en nuestro país, pueden consolarse leyendo la estadística (que no tiene amor propio ni entrañas) y en la cual hallarán datos científicos respecto de la moralidad de nuestra tierra, por lo que toca a cierta cuestión que han sacado a relucir ciertos periódicos escandalizados con mi artículo. Si así arremetiesen contra la estadística sería mejor, a ver si así lograban borrar lo que es peor mil veces que lo que en mí han censurado tan bravamente.
Hazle, pues, presente al editor que, pese a la mala opinión de que al presente gozo, ha tenido a bien acordarse de mí, lo cual le agradezco, mi resolución de no volver a coger la pluma para nada que pertenezca a este país, ni menos escribir en gallego, [de] una vez que a él no le conviene aceptar las condiciones que le he propuesto. No quiero volver a escandalizar a mis paisanos.
Los niños quedan buenos y ennegreciéndose cada vez más al sol; bueno es que parece que ha aplacado un poco sus ardores insoportables de esos días atrás. Nada sé de lo que pasa por Santiago, ni un periódico logro ver de allá. Lo que sí recibo diariamente es El Noroeste de La Coruña, que tienen la atención de mandarme en lugar de El Clamor. Respecto de El Imparcial, lo recibo un día sí y dos no. Variaciones de Correos.
Me llaman a comer. Recibe cariños de todos y tú sabes te quiere tu mujer.
Rosalía.

04/02/1884
Remitente/s:
ROSALÍA DE CASTRO
Destinatarios/as:
WALDO ÁLVAREZ ÍNSUA
Orixe
Padrón
Destino
A Habana
Ficha descritiva
[Carta transcrita]

Localización física
Arquivo da Emigración Galega, Consello da Cultura Galega

Señor don Waldo A. Insúa - Habana.

Muy señor mío y de mi consideración: Son tan escasos los números de El Eco que llegan a nuestro poder que la primera noticia que tuve de lo que se pensaba hacer en mi obsequio en La Habana fue por medio de mi antiguo amigo, señor don Ángel Baltar, alcalde de esta población, cuando se presentó en nombre del Centro Gallego a pedirme permiso para dar una función dramática en mi beneficio. Juzgue usted, por tanto, de mi sorpresa.
Nada sabía de que hubiese usted publicado artículo alguno en mi favor -que a haberlo leído ya hubiera yo escrito a usted dándole gracias-; nada de lo que, merced a su iniciativa, se pensaba hacer en mi obsequio; nada, en fin, de que fuese deudora a mis paisanos en general y a usted en particular de la espontánea muestra de cariño y estimación que tan inmerecidamente acaban de otorgarme. La soledad en que vivimos no permitió tampoco que nadie me hablase de su artículo, cosa que siento en el alma, pues temo que haya juzgado mal de mi silencio; hoy mismo no puedo referirme a dicho trabajo más que por lo que se desprende de los últimos números recibidos. Mas no por eso, sean los que quieran los términos en que se haya expresado, que yo bien sé habrán sido siempre superiores a mis merecimientos, dejo de quedarle, y de todo corazón, perpetuamente agradecida.
Adjunto va, para que me haga el obsequio de publicarla en su revista, la carta de gracias a mis paisanos. Bien siento que las palabras sean en ocasiones tan impotentes para decir lo que uno siente que no permitan expresar con toda la verdad que desearía y era necesario los sentimientos que experimento; mas han de perdonármelo todo mientras llegue aquel día y ocasión oportuna en que me sea dado probar a todos ustedes cuán lealmente agradezco y cuán profundamente queda grabada en mi alma el hecho y la consideración que con él me han demostrado, tomando una parte tan directa y tan espontánea en las contrariedades que experimento.
Supongo que por este correo nuestro amigo don Alejandro Chao remitirá a la Propaganda los primeros ejemplares de mi nuevo libro de versos En las orillas del Sar, que según telegrama del impresor está ya listo para ponerse a la venta. Si antes de salir el correo recibiese alguno, tendría sumo gusto en remitirle el que le he de dedicar, como una muestra de distinción y agradecimiento. Temo, sin embargo, que no llegue a tiempo y que, por tanto, no me sea posible mandarlo hasta el próximo inmediato correo.
Mi esposo, que acaba de llegar de Madrid y se halla sumamente ocupado, piensa escribirle muy pronto: mientras no lo hace da a usted infinitas gracias por todo y se le ofrece para cuanto lo considere útil. Me encarga asimismo ruegue a usted que, si no le fuese muy molesto, se sirviese enviarle el número en que se publicó el primer capítulo de la biografía de Serafín Avendaño, pues no lo recibió, ni tampoco el ejemplar de La Nación Española, de Buenos Aires. También había de agradecerle, ya que no el número de El Eco en que se publicó un artículo y romances de Silvana, que le remitió hace tiempo, una copia al menos de dicho trabajo y romances.
Creo será más que excusado añadir aquí que aprovecho gustosa la ocasión que se me presenta de hacer a usted patente toda la estimación que me merece y le profeso, no sólo por el acto que respecto a mí acaba de llevar a cabo, sino como al defensor de nuestra patria Galicia. Sea o no necesario, siempre será un hecho que ahora y en toda ocasión puede contar con la inútil pero sincera amistad de su siempre afectísima y segura servidora q. b. s. m.,
Rosalía Castro de Murguía
S/c., Padrón, 4 de febrero de 1884
.


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