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epistolarios

Cartas enviadas a Simón Scheimberg

SIMÓN SCHEIMBERG
- 1973 Bos Aires, Arxentina

Avogado arxentino, coleccionista de arte e de ideoloxía comunista de orixe xudea. Foi presidente da Sociedad Israelita de S. M. en Carlos Casares en 1932 e membro dunha loxia masónica. Reuniu unha colección de 155 obras arxentinas e internacionais, sobre todo debuxos e estampas. A colección foi doada pola súa viúda Aída Scheimberg e os seus fillos ao MNBA en 1977.
Coa súa muller viaxou a Galicia en dúas ocasións froito das relacións que estableceron en Bos Aires con intelectuales galegos no exilio.
TODAS          Enviadas a Simón Scheimberg (25)           Recibidas de Simón Scheimberg (43)       |         Carta: 1 a 20 de 25
27/03/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Basilea, Suíza
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Basilea, 27 de marzo de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hemos estado en estos días en cuatro ciudades suizas: Ginebra, Zurich, Winterthur y Basilea. Estamos ahora en esta última ciudad, la más agradable de las cuatro, la que mejor se hace querer y dentro de dos o tres días regresaremos a Ginebra, la más antipática para mi gusto y en la cual uno va distinguiendo el calvinismo en el rostro de sus habitantes, en general, unos rostros desabridos. Sin embargo, esta vez nos quedaremos más tiempo en esa ciudad. Se dice que en el siglo XVI Calvino estimuló a los orfebres para que en lugar de imágenes de santos y cálices hiciesen relojes. También cuentan que cuando quemaba a Miguel Servet, éste, entre llamas, le gritó algo así como: “Calvino, eres un miserable, un tacaño, quisiste ahorrarte leña en esta ocasión”. Es posible que el reformista fuese un genio de la economía, tal como la entienden algunos, que ahorrando leña a los condenados al fuego e impulsando la fabricación de relojes en lugar de obras de fantasía, imprimiese fisonomía y carácter práctico a las gentes. Una nariz es sólo para respirar y una boca para comer. Desconcierta que en Ginebra hubiese nacido Rousseau y hubiese vivido Voltaire. A Miguel Servet, quemado con leña, pudieron esculpirlo con tiempo la liga de librepensadores franceses con el gesto español furioso que tiene su estatua en París. Afortunadamente, en Ginebra, hay rostros de todas partes del mundo que hacen olvidar los ginebrinos, y por ellos, y por mis asuntos, nos quedamos de momento en esta ciudad para hacer desde ella viajes frecuentes a Zurich y a Basilea y tal vez a Milán. Hemos visto tres grandes exposiciones igualmente magníficas: de Jawlensky, en Ginebra; Jacques Villón, en Zurich, y de Paul Klee, en Basilea. La menor en cantidad, la de Paul Klee, reúne sesenta y dos obras. Me impresionó enormemente la de Jawlensky, del que ya conocía muchas obras, pero sus cabezas de la última época, de pequeño formato, repetidas como tema, pero creándose nuevos problemas de pintura, me pareció una lección espléndida para un pintor. Le vienen a uno al recuerdo, contemplándola, el carácter obsesivo de los íconos rusos e igual misticismo. Jawlensky en su último período es algo así como un San Juan de la Cruz en pintura. Pienso –otros lo pensaron antes– que sólo Rusia y España produjeron hasta ahora en Europa, temperamentos así de obsesionados, y de fanáticos por igual de claridad y tinieblas. Ni España ni Rusia ahorraron jamás la leña de los condenados, ni cambiaron, cuando la tuvieron, la fantasía por los relojes. Y, sin embargo, en mi caso estaré en Ginebra, no en otra parte, por si los relojes pueden ser útiles a los fines que me propongo. Los Museos de Basilea y Zurich han aumentado en estos últimos tres años con valiosas obras de arte contemporáneo. La última donación, la de un señor multimillonario, La Roche, dueño de una de las firmas más importantes de productos químicos, se está exponiendo actualmente en una de las grandes salas del museo y consta de 1 Picasso (ya había donado cuatro), 1 Juan Gris (anteriormente había donado 11), 11 Braque, 6 Le Courbusier, 20 Ozenfat, 7 Leger y 4 esculturas de Lipschitz, entre otros. El Museo de Basilea es una maravilla y se lo merece esta ciudad por su amor al arte. Estos días en la vidriera de una zapatería se exponen obras primitivas de arte popular australiano que colecciona su dueño y nosotros estamos parando en un hotel que tiene, solamente en su comedor, un Matisse, dos Roualt y una serie de litografías de Manessier, con un Buffet y otros autores. Todas obras originales y, en otras dependencias, Paul Klee, Bonnard y otros pintores, y obras de franceses, alemanes y suizos en los dormitorios. Tiene además una espléndida colección de piezas etruscas, dos grandes vitrinas en el comedor y una en el vestíbulo. El dueño del hotel va él mismo a excavar a Italia y las piezas que encuentra, algunas de valor incalculable por su originalidad, fueron descubiertas por él. Basilea es un centro de arte y fantasía. Lo fue con los alquimistas de la Edad Media, con Holbein que dejó aquí donde vivió gran parte de su obra y con los químicos actuales. Es una de las ciudades que prefirieron siempre los alemanes mejores cuando no podían respirar en su patria, Nietzche, Stefan George, y ahora, desde Hitler, Jaspers.
Refiriéndome a otras cuestiones, la prensa francesa Le Monde y L´Express se refieren con extensión a la polémica sobre literatura y arte en Rusia. L´Express trae en sus últimos números del 610 al 614, correspondientes a este mes de marzo, importantes revelaciones del poeta Evtovchenko sobre la actitud de escritores y artistas, y Le Monde por su parte la crónica de la polémica levantada en Francia en el P. con motivo de negarse los estudiantes afiliados a cualquier clase de autocrítica por considerarla hipócrita y negativa. Con respecto a Buenos Aires tuvimos noticias bastante buenas por este diario y negativa. Con respecto a Buenos Aires, tuvimos noticias bastante buenas por este diario de la actitud de la M. Creo que convendría leer el libro de Evtovchenko que acaba de salir en París, L´autobiographie précoce, además del de poemas Trois minutes de vérité.
Esto es, en general, un resumen de lo que vamos viendo. En cuanto a Buenos Aires, estaremos emocionados por las atenciones de todos los amigos.

Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos y otro para los amigos comunes, a algunos de los cuales escribo también hoy, de

Seoane

[Manuscrito:] Nota: Esta carta fue escrita en Basilea hace unos días. La echamos al correo ahora en Ginebra. Las manchas de arriba del papel vienen desde la fábrica. No son salpicaduras de nuestra cena.
.

30/04/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Ginebra, Suíza
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Ginebra, 30 de abril de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No recibí respuesta a mi carta anterior. Quizá esté en camino. Tenemos hambre de noticias de Buenos Aires. Ayer y anteayer recibimos las de Sofovich y Falcini que nos produjeron un gran alegría. Creo que no tengo nada nuevo que contarles de nosotros, pero ahí va una estampa de un día en Zurich, el día de Viernes Santo, con todo cerrado menos alguno que otro restaurante o café.
Dios nos busca en Zurich
Doblaban las campanas desde el alba. Era Viernes Santo. Doblaron todo el día. A la salida del hotel, a las nueve de la mañana, lo sorprendente eran las calles desiertas. Sólo, en general, uno que otro zuriquense de edad las travesaba a grandes pasos, seguramente, para llegar a tiempo a alguna ceremonia religiosa. El río Limat estaba azul, el día claro, espléndido, y los cisnes, para despiojarse, ondulaban sus cuellos sobre su propio cuerpo. Quizá lloviese al atardecer o a la noche. Así sucedió. Nosotros nos entretuvimos en pasear por el muelle del río Limat. Viendo, una vez más, las vidrieras de los comercios. Deteniéndonos a descifrar los títulos de los libros alemanes, o suizos alemanes, y los viejos y nuevos grabados que se ofrecen en venta en alguno de esos establecimientos, mapas antiguos, grabados de interiores de casas campesinas del siglo XIX, grabados con vacas y escenas de labor; grabados de hoy, de Miró, de Max Ernst, de Bazaine, de Manessier..., sólo línea y colores, de técnica rigurosa, inexplicables y simples como el Viernes Santo y el mundo. Una mujer se acerca a nosotros, anciana, menuda, vestida de negro y con un sombrero ridículo en la cabeza. La mujer tenía el rostro blanco, muy blanco y los ojos azules, bondadosos, muy azules. Extrajo de la cartera un pequeño folleto en alemán y nos lo ofreció. En francés, malo explicamos que era inútil el ofrecimiento. No entendíamos alemán. “Mercí, madame”, le dijimos. Preguntó de que idioma éramos. Español, respondimos. “Un momento”, nos contestó. Revolvió en la cartera y del fondo de ella sacó otro folleto que en su ángulo izquierdo superior tenía escrita a pluma una indicación. Sp. El idioma español estaba en el fondo de la cartera. El título nos alarmó. Decía en rojo y entre admiraciones “¡Dios te busca!”. Agradecimos, y nos echamos nuevamente a andar. Por fin, alguien nos buscaba en Zurich y nada menos que Dios. Alguien superior al Director de Turismo, a las autoridades de la ciudad, del Cantón y aún a los mismos gobernantes de la Confederación Helvética. Dios, pensamos, estará en cualquier parte. Resolvimos andar. Abandonamos el muelle Limat, subimos hacia la catedral, la contemplamos, dimos vuelta a su alrededor, alzamos los ojos hacia sus cúpulas revestidas de metal. Dios no nos encontró. No estaba allí. Vimos el gigantesco Carlomagno con la espada sobre las rodillas. Seguimos por aquellas calles estrechas, medievales. Veíamos las calles, los edificios, las vidrieras. En una, pequeñas tallas en madera para el turismo, campesinos suizos tallados, animales, el oso más que cualquier otro, escudos de los Cantones y de las ciudades, objetos de cuero, de metales, todo lo que uno piensa que nadie compra. En otra, bellísimas piedras apenas pulimentadas del Brasil y de la Argentina. Piedras de todos los colores, cantos rodados de las orillas de los grandes ríos. La vidriera de una relojería. Relojes de muchos tamaños y formas. Sólo raramente se puede hablar de estilos. Chatos, abombados, de bolsillo, de pulsera, para la pared, para los muebles. Y cadenas y correas, y precios. Y otras vidrieras, con fotografías de cupletistas y bailarinas. Con apellidos españoles y franceses. Blancas y negras. Morenas y rubias, de diversos colores y formas, como los relojes, los objetos para el turismo y los emblemas de Suiza. Una vidriera entre todas, sólo con un bikini y un precio. ¿Para qué más? Dios no nos encontraba. Decidimos entrar en un café. Volvimos a pensar. Dios puede estar en todas partes. A la izquierda de nuestra mesa un mulato joven, barbudo y con el cabello descuidado y sucio. Seguramente, un artista. Un pintor. Miraba sin ver a nadie. Quizás él fuese Dios. Pero no, tampoco. Posiblemente, un santo. Mujeres beatas, beatas protestantes, impasibles, tomaban su café con leche o crema, o su cerveza, luego de las ceremonias religiosas. Eran como grandes madres estáticas, indiferentes, moviendo sólo la cabeza como las lechuzas para penetrarnos con sus ojos fríos. Dios, evidentemente, no estaba con ellas. Únicamente, las conmovía el dulce y los pasteles. Tenían la edad de la gula. Salimos. Continuamos andando. Llegamos a la estación. Entramos. Compramos Le Monde del día anterior. Escuchamos hablar en las tertulias de emigrantes italianos y españoles. Hablaban en voz alta, reían, cuando no se les notaba preocupados, pensando en dinero. Nadie piensa, ya se sabe, más en dinero que los pobres. Nosotros. Nuevamente salimos. Dios no estaba entre las boleterías y los kioskos, ni entre los trenes. Posiblemente, no había llegado. Ningún tren lo había traído hasta esa hora. Habíamos pasado el Bahnoft Brücke antes de ir a la estación y desde aquí seguimos por Bahnhof Strasse. Nuevas vidrieras. Ahora elegantes. Muebles, alfombras, perfumes, cosméticos, trajes, maniquíes en actitudes amaneradas, de rostros morenos con cabellos de nylon. Comimos algo en un restaurante cualquiera. En una mesa cercana, otra gran madre impasible girando únicamente las pupilas de sus ojos. Las manos sobre las rodillas. Observándolo todo. Estableciendo in mente las incorrecciones de los extranjeros. Abandonamos el restaurante y anduvimos por las viejas y bellas calles. Solos. Anduvimos la colina que fue castro celta. Miramos los viejos techos al estilo de los flamencos. Un capilla del siglo XV. Todo. Nos fatigamos andando. Al atardecer, regresamos hacia el hotel. Por el Quaibrücke, Bellvueplatz, seguimos por Ramí Strasse unos centenares de metros, y volvimos al Quai Limat. En el río, los cisnes se despiojan más sañudamente que a la mañana. Con los largos cuellos aún más ondulados. Y los patos alzaban a un tiempo sus cortas patas para rascarse las cabezas. Caían unas gotas de lluvia. Dios no nos encontró. Sin embargo, el folleto que nos había dado la anciana de ojos bondadosos, y que terminaba en un pequeño capítulo que aseguraba nos necesitaba, comenzaba afirmando: “¡Dios te busca!”. Dios nos buscaba. Nos necesitaba. Pero no nos encontró. Nosotros, naturalmente, tampoco lo encontramos. Seguramente, ese día nos hubiésemos entendido. Hubiésemos estado solos en las calles de Zurich. Él y nosotros. Hasta la hora de los bikinis en los cabarets y de los borrachos agrupados a las puertas de los bares.
Claro, es el hombre quien generalmente busca a Dios. El que llegue a encontrarlo es otra cuestión.
Fue un día así. Dormimos perfectamente, a pesar de los grandes almohadones que nos ponen como almohadas en los hoteles y de los fastidiosos edredones.
La ejecución de Grimau conmovió a Europa entera. Hubo actos en todas las ciudades europeas de protesta. Aquí, en Ginebra, los obreros lanzaron simbólicamente coronas y claveles al lago para que el río las llevase a la costa española. Obispos y sacerdotes católicos de Francia y Suiza protestaron contra Franco. En Rabat, en plena embajada de España, en cuyo salón se celebraba un concierto, un joven se levantó, dijo una palabras de protesta y pidió un minuto de silencio por Grimau. Sólo el embajador y unos cuantos se mantuvieron sentados. Casi todo el público se levantó en su homenaje.
Otro día enviaré más noticias nuestras y de lo que vemos. Un gran abrazo a todos los amigos, a Aída y los suyos de Maruja y míos y otro para usted, fuerte, de:

[Seoane]
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22/05/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Ginebra, Suíza
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Ginebra, 22 de mayo de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estábamos verdaderamente alarmados por la falta de noticias directas de ustedes. No sabíamos a qué atribuirlas. Nosotros, es cierto, no escribimos inmediatamente después de nuestra llegada porque no queríamos dejarnos llevar por impresiones rápidas. Su primera carta, la del día 16 de la que usted me escribe, no la hemos recibido. Pero no fue la única perdida. Tampoco recibí una que me envió un amigo mío del Centro Gallego a quien envío semanalmente las colaboraciones de la audición Galicia emigrante. De modo que puede imaginarse la alegría con que Maruja y yo abrimos su segunda carta, la que nos llegó, del 12 de mayo. De mis asuntos, los referidos a la pintura, no puedo decir aún si me va bien o mal. Creo que, en general, me va bien. Es posible que haga algunas exposiciones en Basilea, Zurich y Ginebra, en las tres ciudades o en dos de ellas, aún no lo sé, pues no tengo nada firme concretado, y es también posible que haga un mural de hierro para unas oficinas de Zurich. Gustan mucho mis obras y en este sentido estoy contento, pero la gente es muy lenta para decidir cualquier asunto, y yo, venido de Buenos Aires, soy aquí como un caído de Marte, pues la vara de medir en cuestiones artísticas es París o Nueva York. Para la Suiza alemana, Alemania además de París y Nueva York. Nueva York cada vez menos, pues París recobra en estas cuestiones su influencia. El arte italiano actual no cuenta en Suiza. El caso de Marino Marini, muy comprado aquí, no sirve como ejemplo, pues vivió muchos años en Zurich. Se trata de una influencia económica, de intereses comerciales de galerías en la que nada tiene que ver la calidad de la obra de un artista. En Ginebra, según veo ahora en un diario para transmitírselo a usted, hay 23 galerías de pintura. De ellas dos o tres son directamente sucursales de galerías norteamericanas y llevan el mismo nombre de la casa central, las otras tienen nombres independientes, pero sus dueños son agentes de venta de grandes galerías de París. El marchand, aquí, más que un agente cultural es un agente financiero que depende de otros agentes financieros de tipo distinto. La obra de arte posee un valor económico al que se atiende en primer término y, concretamente, la banca le dedica especial atención. Un marchand de París o de Nueva York invierte sumas muy importantes en la propaganda de un artista contratado por su galería, le hace intervenir en exposiciones internacionales, bienales, concursos, etc., promueve campañas de prensa por medio de ensayos de expertos, reportajes sobre el artista, su vida, sus costumbres, etc. Todo sirve como pretexto de la nota, el castillo que compró Buffet que es un pintor de 32 o 35 años a quien espera un porvenir más glorioso que su pasado; la colección de perros de otro; el amor por los muebles antiguos y las ropas lujosas y extrañas de Mathieu; el catolicismo gaga de Utrillo, cualquier motivo sirve para una nota en París Match o en revistas similares y otras breves notas para agencias periodísticas internacionales, que luego compran y reproducen por precios baratísimos los diarios y revistas de todo el mundo, especialmente las que como en Buenos Aires son exclusivamente comerciales. Luego, también por medio de agentes, los mismo directores, comienza la venta a museos europeos de países ricos, los del Báltico, Suiza, Alemania Occidental, Holanda, Bélgica y es entonces cuando aparece el agente bancario o el experto financiero que invierte grandes cantidades en estos valores. En Suiza, se ve muy bien esto. El experto financiero de cualquiera de esos multimillonarios árabes, por ejemplo, lo que más abundan de países petroleros, o que un día siendo ministros se levantaron con el tesoro de su patria, norteamericanos, o de cualquier parte, compran una cantidad de cuadros del pintor consagrado en París, que tiene ya una cotización alta, y los deposita en un banco suizo sin que el propietario jamás los vea, pues no le interesan como arte, sino como inversión, y sin que esos cuadros vean más la luz en mucho tiempo. Estos cuadros rinden más beneficio al adquiriente que muchas acciones de empresas industriales y comerciales. Calcule usted la suba de valor de una obra de Buffet o cualquiera en su condición, de 1950 a 1960, este cálculo le dará a usted idea del beneficio. De Max Ernst podía adquirirse en París en 1949 un pequeño óleo suyo por unos 15.000 francos de entonces. Ahora, en una galería norteamericana de Ginebra, óleos suyos de tamaño de media tarjeta postal valen 21.000 francos suizos, es decir, alrededor de 650.000 pesos argentinos. Y esto que ocurre en la obra de artistas actuales para con las antigüedades. No hay, creo, pequeña villa suiza, casi aldeas, que no tengan su tienda de antigüedades, objetos extraños que pasan de unas manos a otras creciendo de valor. Creo que me extendí demasiado sobre esta cuestión, pero ello explica muchas cosas. Solana, un gran pintor español, tiene una cotización local en España, pero no la tiene internacionalmente y eso ocurre, por ejemplo, con Carrá en Italia, Figari en la Argentina, etc. Pero todo ello aclara porque lo que se ve en galerías son exposiciones de artistas provenientes de París. Alguien que venga por su cuenta, solo, de Calcuta o Buenos Aires, debe luchar con enormes dificultades y la primera importante es el miedo de las galerías a perder dinero. Sin embargo, por mi parte, no me quejo. Vine, eso sí, en mal mes, debí haber llegado en invierno. Ahora tengo que esperar. Mientras tanto, iremos a España alrededor de mediados del mes que viene luego de pasar unos días en París para ver museos y amigos y volveremos aquí en septiembre. Hemos estado en Grenoble y vimos espléndidos óleos de Matisse, Bonnard, Picasso y los cubistas en general. También notables obras antiguas: Zurbarán, Velázquez, Goya, aparte de los franceses y primitivos. Un notable retrato de Fantin Latour. Grenoble es una ciudad encantadora que como todas las del Delfinado y la Savoya tienen además el atractivo de su soberbio paisaje. Por todas partes, trabajadores españoles en cantidad. Como aquí mismo en Ginebra, castellano, catalán y gallego son idiomas que se escuchan corrientemente por las calles. Anduvimos también por regiones suizas. Hasta estuvimos en Gruyère, el lugar de los famosos quesos que resulta que se hacen sin agujeros, muy compactos y que los agujeros son de Ementhal, un sitio entre Berna y Lucerna. Gruyère tiene un hermoso castillo. He hecho algunas acuarelas de paisajes alpinos. Todo esto me atrae mucho. Pero, en esta época del año, los suizos, por lo menos los que a mí me interesan para mis asuntos, se marchan de vacaciones y nosotros aprovechamos para ir a España.
Tuvimos noticias del tremendo efecto causado por el movimiento europeo de protesta por la ejecución de Grimau, sobre todo de las protestas católicas, de obispos, de congregaciones, etc., que se manifestaron con firmas o en la calle junto a las personalidades de izquierda y los partidos políticos. Los diarios españoles, por vez primera, dieron noticia de algunas de ellas sin alterarlas, aunque luego las comentaran caprichosamente. Pemán arremetió contra Mauriac en el ABC. Es inútil, algo cambia también en España. Pemán usa argumentos que no sirven para un católico francés y que empiezan a no servir tampoco a algunos españoles con miedo al porvenir. Sobre la Argentina, los comentarios son de pesimismo alarmante. Nosotros sentimos no tener más noticias.
Bueno, Scheinberg, nada más por hoy. Lamentamos la enfermedad de Aída. Esperamos que cuando llegue ésta haya mejorado. Nosotros los recordamos siempre y les extrañamos como a todos los amigos de ésa, a los que escribimos y a los que aún no les hemos enviado noticias nuestras. Para todos, todos, un gran abrazo de Maruja y mío y otro especialmente para Aída y usted de Maruja y de:

[Seoane]
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19/06/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 19 de junio de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Llevamos algo más de una semana en Madrid. No hemos visto casi nada ni, en general, a nadie que no fuese de nuestra familia. Hoy salieron para Barcelona Esther y Lipa. Con ellos estuvimos una mañana en El Escorial viendo las líneas severas de una arquitectura hecha de razón, contemplando, además, por breves instantes El carro de heno de El Bosco. Me acordé de un amigo que en su apasionamiento político encontraba tétrico este edificio y veía a su través lo negro de España. Confundía severidad y medida con otras cuestiones. España sorprende a las gentes y son los mismos españoles, a mi juicio, los principales creadores de mucha confusión y españolada. Nos hemos habituado como permanentes. Juzgamos a Carlos I o Felipe II, Trastámaras o Austrias, como personajes de hoy, sin calcular la época en que les tocó actuar. Se habla del temperamento de los españoles y se juzga por una de las caras de la moneda dejando de lado la otra cara, el canto, material, decoración, etc. El Escorial es para mí una de las obras más lógicas de la Península Ibérica, representativo además de uno de los períodos de su historia más absolutamente razonable, cuando todo se medía y legislaba haciendo que el cálculo fuese norma de Gobierno. España era entonces fría y flemática y eran otros europeos los que tenían la sangre caliente y voceaban. El fracaso económico cambió más tarde sangre y voces. La economía, todo el mundo lo sabe en nuestros días, altera el temperamento de los pueblos y de los hombres, cambia sus gritos y las virtudes o defectos de la sangre y de la herencia. La teoría de los reflejos es tanto como una ley biológica una ley económica. Cuando alguien dice toma a otro, por lo general, se le produce saliva en la boca. Toma y daca es un principio de economía. Pero me estoy perdiendo con todo esto. Lo que quiero decir es que me maravilló volver a ver El Escorial y juzgarlo pensando luego de lo visto unido a esa capacidad de medida un vigor que tiene algunas veces el español. Herrera, Velázquez, Cervantes, Juan de la Cruz... Y mucho más viéndolo con Esther y Lipa que saben observar muy bien y no se dejan desorientar por juicios precipitados. El Museo de Arte Contemporáneo, el único que vi hasta ahora, tiene a su entrada dos notables obras de escultura en piedra de un escultor gallego, Otero Besteiro, que figuran un cerdo y una vaca. Dentro una preciosa cabeza de caballo. Pero no tuve tiempo realmente a juzgar nada de lo poco que hasta ahora vi. Aquí me encontré con muchos parientes que hacía más de un cuarto de siglo que no veía, de todas las ideas y temperamentos, y con uno sobre todo, un tío mío que lleva el mismo tiempo que yo fuera de España, algo menos, que tiene 82 años y que regresó lleno de nostalgia para volverse para siempre seguramente a México. Estoy con ellos desde hace una semana. No hacemos nada más que hablar y comer. Lipa les contará.
Aquí alquilamos un pequeño departamento como centro de trabajo. Pienso pintar mucho. En Suiza, dejé un contrato en Ginebra con una galería que va a representar mis grabados, me encargaron un mural en Zurich para unas oficinas, que tendré que entregar en septiembre, y se expondrá pintura en Basilea, seguramente en otoño.
Esto es todo. Creo que conseguí bastante hasta ahora.

Un abrazo para todos los amigos comunes, para Aída, usted y los suyos, de Maruja y mío, los recordamos a todos. Y otro más grande de:

[Seoane]
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09/08/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con firma autógrafa]

Localización física
Fundación Luis Seoane

El Castro, 9 de agosto de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estoy en deuda con usted y con todos los amigos. Desde hace bastantes semanas no escribo a nadie, y no es que me falten novedades que transmitir, pero es que más bien prefiero, cuando llegue el momento, hablar de ellas. Existen ocasiones en que no se debe o no se puede, según se vea, escribir. Estoy muy contento en Galicia. Estoy en mi salsa como quien dice y pasmado, como hoy mismo le escribo a Varela, pasmado una vez más del paisaje que me rodea. Una leyenda gallega, que tiene su correspondiente irlandesa como ocurre con mucha sabiduría popular de este país, expresa que hace muchos siglos un monje salió de su convento hacia el bosque vecino para meditar. Llegando al bosque se distrajo con el canto de un pájaro y quedó encantado por su música durante doscientos o trescientos años. Cuando regresó al monasterio, el prior y los frailes eran otros y había cambiado la arquitectura del edificio. Había transcurrido el tiempo que duró el encantamiento y cuando despertó sólo habían cambiado los hombres y lo que éstos hacen. El paisaje y él habían permanecido eternos e iguales. El monje era san Ero de Armenteiro, un santo gallego no aceptado, que sepa yo, por el Vaticano, como muchos santos de esta tierra, vagabundos, o muy estáticos y románicos como era él, pero están en las leyendas o venera el pueblo. Santos que sólo pueden percibirse en el cielo neblinoso de Galicia. El pájaro fue un ruiseñor y el monasterio de Armenteira existe aún, incorporado, éste sí, al santoral de los monumentos oficiales. Yo estoy encantado como el personaje legendario, pero del canto del paisaje me despiertan a menudo cuestiones de índole real. Pero no es momento de hablar de ellas. Galicia continúa siendo para nosotros una maravilla y más en este verano de lluvias finas y nieblas que convierten en fantasmal el paisaje de las montañas y del mar. Estamos en casa de Díaz Pardo, al lado de la nueva planta que acaba de inaugurar de su fábrica de porcelana y a doce o trece kilómetros de La Coruña. Apenas hemos visto familiares, tan a gusto nos encontramos entre ellos, los amigos, y las gentes del pueblo que les rodea. He trabajado algo. Estos días sale de una imprenta coruñesa un álbum de grabados en madera titulado El toro júbilo, un remoto tema ibérico de Castilla la Vieja, salvaje y pagano como son en general los temas de Castilla, pero que se celebra anualmente. Al san Ero de Galicia algún gallego humorista le buscó correspondiente castellano. Salió el monje de un convento, se dispuso a andar por la llanura de su país meditando y, en un árbol solitario, abrasado por el sol, –allí no había bosque– cantó un pájaro perdido. El monje distraído en su meditación, colérico, levantó una piedra del suelo y mató un pájaro para continuar orando o meditando. Con la versión del fraile castellano se establece la división de caracteres entre Galicia y Castilla. El toro júbilo es una fiesta que corresponde a la Prehistoria. Los campesinos sujetan un toro bravo, cubren su cuerpo de barro y ponen brea a los cuernos que se encienden con fuego. Empavorecido el toro corre por la noche castellana ahuyentando con las llamas los malos espíritus, las brujas, o convocando no sé cuales seres misteriosos. Nos hubiese gustado coincidir aquí con los amigos personales de Buenos Aires. Hubiésemos visto juntos montañas, bosques, mar, y hubiésemos traído a la memoria antiguas leyendas gallegas. Ahora los ingenieros acaban de anegar la laguna Antela, para no sé qué beneficio hidroeléctrico y con ella se anegó la leyenda de la ciudad hundida sobre cuyos techos y campanarios cruzaban peces negros, y desaparecieron innumerables caballeros del rey Arturo que allí se habían convertido en mosquitos.
Perdóneme esta carta bastante disparatada, la leyenda es un refugio y éste es un país maravilloso propicio a ellas. Envíenme noticias de ésa. De los amigos, de arte, de la situación general. Estamos ansiosos de ellas. Le escribí a Sofovich y no me contestó porque le falta tiempo, o no me llegaron sus cartas. Yo estaré aquí hasta el primero de septiembre, luego regresaré a Madrid. A Falcini le escribiré mañana y a los otros amigos.

Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos de Maruja y mío. Les recordamos siempre.

Seoane
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15/10/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 15 de octubre de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos de regreso en Madrid desde hace aproximadamente quince días. El 18 de julio, cuando se inició la huelga de Asturias, nos encontrábamos casualmente en esa región, dos meses después estando en Galicia nos enteramos que la huelga continuaba atravesando diversas alternativas y, en estos días, 102 intelectuales madrileños dirigieron una carta a uno de los ministros, el de Información y Prensa, pidiendo noticias sobre las torturas que se dice aplicaron en aquella huelga. El ministro respondió a uno de los firmantes, Bergamín, con una larga carta donde se admite que se le cortó el pelo (por el modo de decirlo parece que por humor) a dos mujeres de los huelguistas. Dando la sensación de libertad el mismo ministro permitió que se publicaran las dos cartas, que los diarios madrileños, todos dependientes de él, comentan en general en términos desdeñosos para los firmantes y los huelguistas. Bergamín, según dicen, le envió otra carta de respuesta invitándolo al diálogo público sobre éste y otros sucesos. En la Universidad de Madrid antes de finalizarse el curso pasado, un catedrático, que fue compañero y amigo mío en su época de estudiante, Santiago Montero Díaz, pronunció una conferencia favorable a Cuba y a Fidel Castro con la protesta de los cubanos exiliados. Otra carta de Montero Díaz afirmando sus principios y atacando a éstos circula en el ambiente universitario. Sólo estas dos noticias pueden darle una idea del ambiente político que se respira en Madrid y en España en general, aparentando el público indiferencia ante todos estos problemas. Son varias las cartas con firmas que últimamente los intelectuales dirigieron a los poderes públicos e invariablemente son tachados de comunistas aunque muchos de ellos sean reconocidamente de derechas y aún del Opus Dei. En un ciclo de conferencias celebrado en La Coruña en el mes de agosto, se pronunciaron algunas francamente valientes y precisamente una de ellas al finalizar mi exposición y con motivo de ésta. Muchos artículos de diario están escritos con sobreentendidos difíciles de comprender para quienes sean ajenos a los problemas diarios de España, e igual ocurre con el lenguaje de los conferenciantes. Estos días se celebra en Madrid un Seminario Internacional titulado Realismo y realidad en la literatura contemporánea, patrocinado por el Club de Amigos de la Unesco y el Instituto Francés de Madrid. En ningún diario madrileño leí hasta ahora la noticia sobre un suceso tan importante en el que participan personalidades del exterior: franceses, italianos, ingleses. Bueno, éstas son algunas noticias referidas a este momento de España. Las que pueden interesarnos de otra índole, las artísticas por ejemplo, aún no pude ponerme al día sobre exposiciones, prácticamente no comienza la temporada hasta este mes. La mía es el 25 de noviembre de óleos y grabados. He pintado bastante en Galicia, antes en Suiza, y ahora comencé a hacerlo aquí en el departamento minúsculo que tenemos. Trabajo, y tanto Maruja como yo nos acordamos de todos los amigos de ésa y de Buenos Aires.
Deseamos tener noticias y apenas nos llegan. No sabemos nada de Sofovich, ni de Lipa, no nos escriben hace mucho y tampoco de otros amigos.
En Galicia, hemos pasado unos meses maravillosos y nos gustaría tener una casa en su costa para invitarles a todos a estar algunas temporadas en uno de los paisajes más bellos de Europa. De Cartas europeas que estoy impaciente por tener, enviaría sólo ejemplares a los amigos de Madrid. El mío le ruego que me lo guarde hasta nuestro regreso.
Esto es todo por hoy. Nos enteramos con mucha pena por usted del cierre del Banco Israelita. Esperamos que se resuelva de alguna manera favorable. ¿Qué tal Illía en sus primeros días de Gobierno?

Un abrazo a todos. A Anita y Petrone, María, Silvia, Nélida, Pepita y Luisa Kaufman, a los Golubof y a todos aquellos que nos recuerden, y otro muy fuerte para Aída y usted, y para los hijos de:

[Seoane]
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20/11/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 20 de noviembre de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hoy escribo también a Falcini. Estoy casi en vísperas de la exposición, que se inaugura el día 26 de este mes. No sé qué ocurrirá. Presento 91 obras entre óleos y grabados que a mí personalmente –hasta ahora– me satisfacen, veremos si los viejos amigos y parientes y no tengo relación con las que gustan del arte. En cierto modo, esta exposición es como una prueba a la que me someto. Madrid está lluvioso y estos días comenzó el frío. Nada este mes de ese aire de Madrid que mata a un hombre y no apaga un candil. Sólo un día en lo que va de mes el viento gallego, escoba del cielo despojó a éste de nubes y la capital felipeña lució esa luz nítida, transparente, de que está justamente orgullosa. En cuanto al otro clima, el que siempre nos preocupó a usted y a mí y a muchos amigos de ésa, existe un título –de novela, película, poema, etc., no recuerdo ahora de qué– Con los días contados, aplicado al caso. A mí, personalmente, me gustaría sumar todos esos días estando aquí. Veremos si tengo esa suerte.
De Buenos Aires vienen al parecer buenas noticias. Casi diariamente en las últimas semanas informan los diarios sobre la marcha de la política argentina y ayer publicaron la noticia del decreto sobre los contratos de petróleo. Ayer a la mañana me la pasé entera en el Museo Arqueológico viendo sobre todo las pequeñas estatuas ibéricas, la infinita riqueza de formas que se puede alcanzar alrededor de un sólo tema, en este caso, debe ser el sacerdote ofreciente, si no son imágenes de pastores y pastores cubiertos con ese largo manto que aún usan en algunos pueblos de Castilla y que en los días de invierno cubren de la lluvia y el frío a los campesinos de toda la Península. Parecía seguirse a través de esas diminutas figuras algunas de las metamorfosis de Picasso yendo desde el naturalismo más cuidadoso de la reproducción humana hasta la estilización más abstracta, como hizo Picasso con la paloma, el toro y el hombre. Llegamos a ver estilizaciones que prueban una inteligencia reflexiva que hacen dudar a uno del adelanto en estas cuestiones de nuestra época y de las próximas que nos anteceden. Es curioso como el hombre usa por una especie de memoria ancestral, por instinto o por lo que sea, el saberlo es cosa de científicos o que ellos deben averiguarlo, iguales recursos gráficos. Por ejemplo, me llamó la atención que en los mantos de algunas de estas figuras usasen la línea en cadena para simular tejidos y adornos, en esta forma ∞∞∞, pero verticales, en general, como igualmente lo hacen Velázquez y ahora algunos pigmenos como yo que se dedican a estas cosas. Ése y otros recursos, círculos, espirales, puntos entre líneas, etc., parecen ser instintivo, lo pienso porque en mi caso, luego de estructurada la obra y de casi ejecutada, me dejo llevar por esas formas que me vienen no sé de dónde. Es curioso como también aparecen en cerámica y en todas las artesanías donde hacen uso del ornamento. Desde luego, en arte, resulta difícil descubrir Américas. Quizás estos motivos sean comunes de siempre a nuestra visión y es posible que las artesanías sean el vínculo que une a aquellos primeros artistas, transmitiéndoles desde no sabemos qué edad remota, a Velázquez, que no conocía el arte Prehistórico celta, ni el íbero, ni apenas arte de la antigüedad y tuviese presentes estos recursos por la cerámica, la herrería, etc., a su tiempo y a nosotros, o porque también se hereden con la animalidad del hombre, como los pájaros y otros animales heredan las formas de sus construcciones. De cualquier manera, estas formas resultan una permanente del arte y del hombre. Bueno, esto es todo. Bergamín, ya lo saben, está refugiado en la embajada uruguaya. Invitado, según dicen, unánimemente y con iguales frases, los diarios de ésta por el embajador, de quien es, por los visto, amigo. Estoy muy contento del clima que vivo. A los gallegos, o de esta procedencia, nos gusta la lluvia y las castañas calientes. Lo dicho, con los días contados.
Esto es todo por hoy. Un gran abrazo a todos los amigos que nos recuerden aún para maldecirnos porque no escribimos cartas ni tarjetas, tampoco de ahí nos contestan algunos. Y Aída y usted reciban otro muy fuerte de Maruja y mío:

[Seoane]

Nota: Acaba de salir una nueva revista, Tiempo de España, es la segunda que nace este mes, la primera es Cuadernos para el diálogo, y trae en una breve antología un pequeño poema de Lorenzo [escrito na marxe esquerda:] Varela titulado A la libertad. Mañana o pasado le escribo a él. Pero dígaselo, por favor, por teléfono. Gracias.
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09/12/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 9 de diciembre de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Debo cartas a todo el mundo. Creo que no escribí ninguna desde que se inauguró mi exposición aquí en Madrid. Supongo que las noticias que debió haber llevado Díaz Pardo, a quien encargamos le entregase el abanico a Aída, el que encomendó a Maruja para su arreglo, y una visita a ustedes, habrá subsanado mi falta. La exposición resulta un éxito de público y de crítica, ésta, la de Madrid, un tanto desorientada en cuanto a la casilla donde poder clasificarme y hasta ahora, falta una semana para que se clausure, he vendido cinco cuadros, otra pequeña hazaña o favor de la suerte, pues se trata de una sala donde apenas se vende. Estamos, pues, muy contentos. De otras noticias, las que más importan, continúan circulando cartas y nuevas firmas de adhesión a la primera carta de los intelectuales y circula clandestinamente la entrevista hecha al abad de Monserrat por el corresponsal de Le Monde en París. Otro Abad, el de La Santa Cruz del Valle de los Caídos, contesta a aquel con el lenguaje y lugares comunes habituales, los corrientes en la prensa diaria los días de las conmemoraciones. De cualquier modo, la división, en este caso benedictina, se muestra pública. De Buenos Aires se publican notas optimistas referidas a Illía, pero algunos argentinos viajeros que vemos, entre ellos un comerciante español de La Plata, parecen recibir noticias contradictorias y sobre todo están alarmados por el alza de los precios y falta de dinero. En Madrid, esta alza es también alarmante. Creo que ya no se puede hablar de España como país de bajos precios. Hoy todo aquí vale como en otras partes de Europa, quizás en algunos artículos un poco menos que en Italia o Francia. Desde luego, se puede encontrar actualmente en Madrid todo cuanto se produce en cualquier parte del mundo, apertura a la libre importación hecha, según dicen, con miras al ingreso en el Mercado Común Europeo que puede arruinar a muchos productores españoles. El fenómeno aquí es el común en los países que se clasifican como subdesarrollados económicamente; una clase media que se empobrece y proletariza, emigra o trata de buscar trabajos que menospreciaba, y una clase nueva, la de los enriquecidos por el favor oficial o capacidad aventurera en los negocios y, como en todas partes, es peor que la vieja aristocracia al menos en sus modos y cultura. Al mismo tiempo que se enriquecen, compran títulos de nobleza. Existen casos pintorescos como el caso de unos señores que tenían negocio de pompas fúnebres en La Coruña que ahora son los marqueses o condes de no sé qué, igual que otro, juez del trabajo en mis años de abogado, que ahora resulta propietario de otro título. Esta clase de nuevos ricos ennoblecidos por dinero es mucho más pretenciosa que la vieja aristocracia. Por mi parte, estoy dispuesto a no relacionarme con gentes de esta clase que no me demuestren que sus antepasados no rompieron cabezas a mandoblazos a moros o flamencos. Los viejos castillos y antiguos palacios pasan a ser propiedad de esta nueva clase y los restauran con imitaciones de muebles antiguos y copias de cuadros. Los viejos castillos y palacios tienen ahora este destino y el de convertirse en hospederías para el turismo. San Isidoro de León va a ser, por lo que se proyecta, un hostal como el que fue Hospital Real de Santiago. A todo esto se une la discusión sobre la legitimidad de los posibles futuros reyes y existen pretendientes para muchos gustos. Los reyes de Grecia están ahora en España con pretexto del próximo nacimiento de un nieto aquí, con el propósito, según se murmura, de garantizarle a su hija y yerno el Reino de España. Se pasean por las calles madrileñas y visitan las tiendas de antigüedades y el rastro. No continúo porque estoy corriendo el riesgo, querido Scheinberg, de escribirle a usted una carta de otra época y de atrasarnos en el tiempo.
Les dejo por hoy, cuénteme nuevas de ésa. Les recordamos a todos, reciban usted y Aída el fuerte abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]
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13/01/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Paseo del Doctor Esquerdo, 75, 3º, derecha, Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 13 de enero de 1967

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos en Madrid desde hace doce días sin ver casi nada, únicamente las gentes que encontramos al paso y alguna que otra exposición particular. Ayer vimos una de litografías de Miró, muy sabia, capaz de deducir partido estético a cualquier rasgo al parecer insignificante, a una mancha que pareciera surgida del descuido y que, sin embargo, aparece admirablemente situada en el rectángulo del papel. Y otro día vimos en una galería las esculturas de Pablo Serrano, un gran escultor aragonés. De todos modos, aún estoy impresionado por las exposiciones de Picasso en París. Desde Madrid por lo que estoy viendo, todo los que pueden, aún aquellos que parecen no poder, acuden a París a ver esas exposiciones. Cuando un día, pasado el tiempo, se haga historia, el fenómeno de la atracción ejercida por este genio indudable deberá ocupar un capítulo importante, pues, a París acuden no solamente artistas y aficionados, sino gentes que uno sospecha al margen de estas cuestiones. Algunos, pienso, va a ver la obra de Picasso como podían haber ido a ver al hombre más gordo del mundo, o a la mujer con barbas en algún circo generalmente alemán del pasado. Ahora los fenómenos de esta naturaleza son más frecuentes o parecen serlo e inspiran menso curiosidad popular. Pero Picasso...
En en vestíbulo del Grand Palais, en el guardarropas, pueden verse las valijas de gentes venidas de todas partes de Europa a ver su obra. Antes de buscar hotel, acabamos de descender del tren o del avión, van al Grand Palais o al Petit Palais a ver la obra del gran pintor que les atrajo y desorientó durante tantos años. Y es cierto que nadie sale desilusionado. Entrar en el recinto de estos palacios es como penetrar a grandes salones encantados de los cuentos infantiles, donde el color, las formas, el ingenio gobiernan nuestros sentidos. Claro que hay grandes artistas de nuestra época, unos han muerto hace muy poco tiempo y otros viven, pero ninguno, a mi juicio, alcanzó a dominar de tal modo su oficio, a alterarlo con arreglo a su capricho y a inventar procedimientos y formas hasta él desconocidas. No se trata de comprenderlo, simplemente hay que admirarlo. Nadie comprende una catarata, se puede explicar, su belleza, la que surge del agua cayendo, levantando espuma, creando a través de ella los colores del arco iris, convirtiendo el agua en polvo casi invisible, eso no se explica, no se acierta a describir su grandeza y éste es el caso de la obra de Picasso. A mí, personalmente, me produjo su visión unas ganas enormes de pintar, tal la libertad que muestra como posible en pintura y, al mismo tiempo, su recuerdo, ahora lejos de esas muestras, una tremenda incapacidad de trabajar de tal manera me pienso incapaz de crear algo que se semeje a esa fuerza. Ese monstruo Picasso tiene la virtud además de situarnos en nuestros límites. Nos propina una tremenda lección de humanidad. No continúo, todo esto, en mi caso, es para recordarlo en conversaciones que tendremos, Dios mediante, como se continúa diciendo por costumbre en España. Por favor, escríbannos, dennos noticias de los amigos, noticias en general.

Grandes abrazos para todos, para Aída y para usted de Maruja y míos.

[Seoane]

La dirección ahora es: Dr. Esquerdo 75, 3º derecha. Madrid
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21/02/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 21 de febrero de 1967

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí su carta en la que me dice haber recibido el catálogo de Picasso. Me alegro que le hubiese llegado. Espero que también lo haya recibido Sofovich encargado juntamente con el tuyo. Nosotros disfrutamos por estos días muy relativamente de Madrid. La mayor parte del tiempo lo paso encerrado en el pequeño departamento que alquilamos trabajando. Tengo pintados unos quince cuadros, algunos de regular tamaño, que han de exhibirse en Colonia y en alguna galería de aquí, posiblemente después de nuestro regreso a ésa. La parte vieja de Madrid está muy bella. Las viejas calles alcanzan su mayor esplendor en la noche, cuando los faroles las iluminan por partes acentuando las sombras, volviéndolas casi a los años de su nacimiento, hace dos o tres siglos nada más, en el caso de esta ciudad muy moderna comparada con otras de España y del mundo, pero que a uno le bastan para conocer una vida pasada y unos personajes que vivieron padeciendo, triunfaron, murieron en el anónimo o en la gloria, pero que todos ellos amaron la noche, las calles apenas iluminadas conjuntamente con la claridad de la luna y de los faroles, porque en esas horas alcanza su mayor lucidez el diálogo, la canción suena mejor, los hombres se suelen presentar más verdaderos y hasta el amor, aunque sea reja por medio, adquiere la intimidad que contribuye a su grandeza. Un sábado a la noche, ahora, en invierno, por las cercanías de la Plaza Mayor, por la calle de Cuchilleros, alrededor del mercado de San Miguel, Madrid es extraordinario. En algo supera a todas las capitales europeas y es su alegría. Se trata de la alegría de un pueblo de trabajadores sin esperanzas de demasiados progresos personales que saben que al día siguiente gozarán de un dominio sin patronos y sin trabajo, que la mañana y la tarde será de ellos, de sus familias, de sus parientes y amigos y que esa noche para ellos es única, pudiendo gozar del tinto o del blanco en el mesón de su preferencia y cantar las canciones de su ciudad, o las de los países de España de donde proceden, Castilla, Galicia, Andalucía... Un sábado a la noche Maruja y yo enseñábamos a un matrimonio amigo la Plaza Mayor, eran aproximadamente las diez de la noche y de repente un grupo de marineros con su uniforme, ocho o diez, rompieron a cantar a coro una vieja canción gallega, San Benitiño de Lérez, sonaba bajo las arcadas como una canción de nostalgia y desafío, marcando la distinción de otra tierra y otras costumbres. Pero inmediatamente fueron un grupo de vascos, ya no en un idioma romance cargado de latines como el gallego, sino en el suyo de origen desconocido, antiquísimo, los que desafiaron a Madrid haciendo notar su diferencia y así fue, después, en todas aquellas calles que rodean a la Plaza Mayor. Grupos de jóvenes cantando canciones de sus países, andaluces, extremeñas, castellanas, a las puertas de los mesones, hombres y mujeres, con guitarras y otros instrumentos, algunos estudiantes en grupos vestidos de tunos haciendo sonar pasodobles y valses. Lo que quiero decir es que un museo o un cuadro puedo verlo en cualquier momento. Ahí están por siglos para que se vean, pero esto que vivimos una noche no volverá a repetirse, al menos de igual manera, será, para siempre, una noche única, sólo nuestra, una maravillosa obra de arte que nos pertenece para siempre, como sólo les pertenece la noche del sábado a los trabajadores de los países pobres, mal gobernados, donde los patrones pueden abusar sin riesgo de castigos. Una noche convertida en gigantesca obra de arte por un pueblo entero porque aún la televisión no llegó, para corromperlo, a todos los hogares. Ésta es la noticia más importante que hoy les envío. Uno puede soñar manolas y chisperos de un Madrid castizo, pasado. Instante en que esas calles fueron escenario de motines populares, con los primeros Borbones y con los últimos, de pronunciamientos militares, de guerra y de historia en general, peor lo más importante es el instante que se vive, teniendo una conciencia de que está viviéndolo. Aunque no sea más que eso, pasear por una calle y encontrarse con un cartel que dice Joyería Las amas de cría, en la Calle Mayor. Por favor, escríbannos. Un abrazo de:

[Seoane]
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17/03/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 17 de marzo de 1967

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

No tenemos noticias de ustedes. Les escribimos el 21 de febrero y no sabemos si les llegó o no nuestra carta. Hoy les enviamos el catálogo de la exposición de grabados de Alberti que está celebrándose aquí con gran éxito. A Kornblith le escribo con más detalle de esta muestra, que resultó muy importante por otras cuestiones que usted percibe y que de alguna manera se sobreentienden en la lectura de los trabajos de los dos críticos de arte y del Director del Museo de Arte Contemporáneo que se publican en el catálogo. Nosotros continuamos con la vida que, creo les manifestaba en nuestra última carta, hacíamos. Gran parte del día trabajando, al atardecer y de noche saliendo, cumpliendo compromisos, viendo cine y teatro, o simplemente paseando por las viejas calles de esta ciudad, de cuando verdaderamente era Villa y Corte, los serenos andaban con llaves de hombres, no yales, marcaban el va..., o el ahora voy con los golpes de vara y decían las horas. A las horas de los embozados en largas capas. Cuando Goya y Moratín, o Larra o Espronceda, o el Duque de Rivas, gustaban, seguramente, andar más por las calles, mientras los absolutistas discurrían en sus gabinetes románticos las más oscuras repercusiones. Cuando Valle Inclán declamaba a la luz de un farol versos del Canto a Teresa, de Espronceda, o estrofas de Zorrilla. A la hora de los maullidos de los gatos. Este es el Madrid que me gusta, el de Gómez de la Serna; el otro, el nuevo, el que está construyéndoseme parece atroz. Cuando no participa del gusto arquitectónico corriente en todas las ciudades es aún peor, pues la tradición, el viejo o los viejos estilos, sólo se guardan para algunos aspectos de la política y para la conservación de costumbres anacrónicas. La vida como las que envidiábamos siendo estudiantes desde Santiago de Compostela, con verdaderos jefes de peña, donde un escritor presidía un grupo derrochando diariamente talento e ingenio. Ahora casi el único café es el Gijón, del que escapo, pues temo escuchar el discurso de algún ex compañero mío de facultad, ahora magistrado, registrador de la propiedad o funcionario de algo, sobre como debe cazar el faisán y las características del faisán macho, o temas similares. Además se parece demasiado a las salas de estación de los pueblos, donde siempre llegan conocidos de Buenos Aires, o de otras partes, que están con nosotros de paso, por curiosidad, esperando un tren que no llega e igualmente incómodo. Lo que queda, pues, es añorar, transformar para uno la crónica en leyenda, y pasear. El pueblo es el mismo que vivieron aquellos inmortales que recordamos. Sólo cambiaron los trajes. También cantan las mismas canciones.
Escríbannos con noticias. Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos. Azucen a los amigos para que nos escriban:

[Seoane]
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14/04/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Orixe
Madrid, España
Destino
S.l.
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane

Madrid, 14 de abril de 1967

Sr. Simón Scheinberg

Mi querido amigo:

He recibido sus cartas y el catálogo de la exposición de Galatea con el prólogo tan bellamente escrito y justiciero de Varela. Debió haber quedado muy bien esa exposición, colocados uno al lado de otro los pintores tan distintos que fundamentan el arte argentino de nuestro siglo, vistos así, en una galería, independientes, alejados del hogar donde usted los tiene, sin el apoyo sentimental que les presta la colección y el coleccionista que, naturalmente, influye en la visión del espectador visitante y librado cada cuadro a su propia libertad y fuerza, la que del pintor pudo o supo transmitirle. Me hubiese gustado verla y haber estado con ustedes ese día. Nosotros continuamos el género de vida que creemos haberles descrito en nuestras cartas y que suponemos les habrá relatado Lala, a quien, por cierto, le pedimos que les dijese que no habíamos recibido carta de ustedes ni de los otros amigos en bastante tiempo. Pues bien, al día siguiente de su partida recibimos una de ustedes y luego fueron llegando otras. El lunes inauguro una exposición de grabados en la Galería Fernando Fe. Expongo entre otros los grabados de Santo Domingo y una cabeza que le hice grabada en madera, aquí en Madrid, a León Felipe sobre un apunte hecho en México. Es un modo de continuar la oposición que representó la exposición de Alberti y de anteceder a la del escultor Alberto Sánchez, gran artista abstracto, que ustedes conocen, muerto en el exilio. La exposición de Alberti constituyó un gran éxito de público, de venta e incluso de crítica. El ABC le dedicó una buena nota y todos ustedes conocen el significado de este diario en Madrid. Ahora se prepara, creo que para la próxima temporada, ésta termina en junio, una nueva muestra de Alberti en Barcelona. El día 23 de este mes salimos para Colonia, donde estaremos tres o cuatro días, pues inauguro el 25 una exposición de óleos. Veremos cómo me va, mejor dicho como les va a los cuadros, pues a partir de que uno los da por terminados siguen una vida independiente del autor. Cuando uno los ve, al cabo de meses y de años les encuentra, como a los familiares y a los amigos, las arrugas y los achaques del tiempo y no se sorprende un poco. Debe pasarle al pintor algo parecido al padre que luego de muchos años ve nuevamente a un hijo cuyo recuerdo se fijó en el instante de la separación, “¿pero éste es mi hijo?”. –“¡Qué cambiado está..!” pensará para sí. Nada es eterno, se suele decir y el dicho es una perogrullada, pero una perogrullada que se afianza en nosotros a medida que nos alejamos de los años en que soñábamos que nuestras convicciones, sentimientos, hechos, etc., estaban destinados a la eternidad. Cuidado, no estoy filosofando. Ni siquiera lo intento. Lo que ocurre que, de vez en cuando, me encuentro en España con un excompañero, amigo ahora, que me dice: “Tengo un dibujo tuyo que me regalaste en Santiago cuando éramos estudiantes, tienes que verlo...” Yo hago lo posible por no verlo para no tener que decirme “¿Cómo pudiste tú haber hecho esto y encima regalarlo?” Y me dan ganas de pegarme un par de bofetadas por haber creído, hace tanto años, haber hecho algo interesante. Quizás dentro de otros muchos años me ocurra lo mismo con lo que ahora expongo aquí en Madrid y en Colonia. Lo único que siempre nos conmueve es lo que otros han hecho y hemos querido y continuamos queriendo, aún no siendo genios sus autores, no llamándose, por ejemplo, Goya ni Picasso. Ésta es posiblemente una carta distinta a la que pensaba escribirles. Apenas noticias, casi escribiéndoles de cuestiones que uno piensa algunas veces y luego deja de pensar en ellas y que nos llevarían a tratar de vivir en estado primitivo en la selva, como soñaron los anarquistas, Quiroga y Giambiagi en sus juventudes, si en mi caso no estuviese demasiado encariñado con las ciudades y lo que éstas ofrecen en nuestra época, de cine, por ejemplo. Una noticia. En Mallorca se reunieron los parlamentarios europeos a tratar asuntos relativos a sus funciones, estaban representados todos los países, o casi todos, desde la Unión Soviética hasta España. Bueno, ésta es una noticia que libro al juicio de cada uno. Yo la doy por juzgada.
Escríbannos. Deseamos saber de todos los amigos y de Buenos Aires. Un gran abrazo para todos los familiares y amigos y para ustedes de Maruja y mío:

[Seoane]

PD: Después del 10 de mayo, estaremos en Gijón, en casa de mi hermana, cuya dirección es: Luis Eguiburu (Para Luis Seoane). Farmacia. La Calzada, Gijón, España.
Y ya en junio, en El Castro, en casa de Díaz Pardo. Cerámicas del Castro. Osedo, Sada. La Coruña.
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01/06/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Xixón, Asturias, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Gijón, 1º de junio de 1967

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos en Gijón en casa de mi hermana hasta el martes próximo, día 6, y estamos, como quien dice, lejos de todo lo que viene preocupándome en los últimos tiempos, museos, galerías, etc.; Gijón tuvo antes de la Guerra uno de los museos de dibujos más importantes de Europa, el Jovellanos, con el nombre de este ilustre político asturiano, de aquí, de esta ciudad, cuyas doctrinas se habían nutrido de los enciclopedistas franceses y de Feijóo, como muchos de los grandes americanos de la independencia. El museo fue destruido en la Guerra y poseía centenares de dibujos del Renacimiento italiano, Miguel Ángel, Leonardo, etc., y luego Velázquez, El Greco, Zurbarán, hasta Goya y pintores de su época de finales del XVIII hasta principios del XIX. Cuidador de este Museo en la década del 20 fue Moreno Villa, el notable poeta y pintor que falleció exiliado en México, quien confeccionó un catálogo que ya no se encuentra. Fue una gran pérdida la del Museo Jovellanos. Hoy sólo queda el Museo Municipal que posee algunas obras interesantes sobre todo de artistas de la ciudad, los naturalistas de los últimos años del siglo pasado, Álvarez Sala, Martínez Abades, que fueron muy reproducidos en las páginas artísticas del Blanco y Negro y de La Esfera, de un naturalismo regionalista como entonces se usaba, bastante sentimental muy de acuerdo con las poesías de otro asturiano, Campoamor, con sus Doloras. De esa época también, pero que falleció hace pocos años, fue un gran pintor de aquí, de Gijón, Evaristo Valle, triunfador como dibujante en París en revistas de moda, que repentinamente deja la capital del mundo para encerrarse en ésta, puerto industrial, y pintar escenas mineras, trabajos del puerto y escenas populares, con un humor y desgarro próximo por igual a Ensor y a Solana y a quien Lafuente Ferrari, el historiador de arte madrileño, dedicó un tomo impresionante hace dos o tres años. Otro pintor que aún vive, nonagenario, es Piñole, que pintó esos mismos temas y que aún siendo interesante no alcanza a mi juicio, el humor ni el dramatismo de Evaristo Valle. Esto es todo en cuanto a arte. En lo que se refiere a naturaleza, aquí está el Mar Cantábrico que se extiende hasta el Finisterre gallego, acerado, profundo, tormentoso, poblado de naufragios y leyendas, como todo el Atlántico Norte, donde intervienen por igual sirenas y embarcaciones errantes, apestadas, condenadas a errar para siempre, o marinos corsarios, iguales o muy parecidas leyendas que en la costa gallega. Junto a ese mar un país montañoso, abrupto, verde, cuando no negro de minerales, de carbón, que es uno de los más bellos de Europa. También estas montañas encierran leyendas, hadas, las xanas y brujas y sucesos históricos deformados por el pueblo referidos a los moros, muy presentes en Asturias, porque aquí comienza, en Covadonga, la Reconquista. En una ladera de la costa, casi junto al mar, en una casa solitaria, vivió hasta hace diez o quince años una anciana poeta gallega, Rosario Acuña, que tenía fama de bruja y de quien decían las gentes del pueblo que convocaba a los espíritus. Las gentes evitaban el contacto con ella y se apartaban de la casa y a mí me hubiese gustado conocer su misterio, pero parece imposible. Todos los que conozco dicen lo mismo, que tenía fama de bruja, de echar a las gentes el mar de ojo y de reunirse con los espíritus. Es posible que hubiese contemplado más de un naufragio desde alguna de las ventanas de esa casa blanca y solitaria en que vivía. Me hubiese gustado ser su amigo. Debía ser como una vieja sacerdotisa de tiempos remotos. Le escribo a usted sobre pintores y la naturaleza de Gijón y Asturias y, nada de Rosario Acuña, sobre las gentes, mejor lo hablaremos a nuestro regreso. Impunemente, podría hablarse de los indianos que aquí hay muchos en los cafés, hablan en voz alta y recuerdan todos los acentos de América, pero no vale la pena, el asturiano es, en general, bastante vanidoso. Escríbannos. Pueden hacerlo ya al Castro.

Un abrazo para todos los amigos, para sus hijos y un fuerte abrazo para Aída y usted de Maruja y de:

[Seoane]

Porcelanas del Castro. Osedo. Sada.
La Coruña. España.
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22/07/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Localización física
Fundación Luis Seoane

El Castro, 22 de julio de 1967

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace semanas que debí haberles escrito, pero pasan los días prometiéndome hacerlo y otras cuestiones menos importantes seguramente que la comunicación con los amigos, me distraen. Estoy tallando unas cabezas de personajes medievales gallegos para jarras de porcelana en el estudio que me cedió Díaz Pardo. Se trata de poetas, héroes, revolucionarios, soldaderas, reyes y santos gallegos anteriores al siglo xv y las hago pensando que en un país con una historia prohibida, o que se oculta, alejada de la enseñanza, de la primaria y de la otra, bueno es que se comience a divulgarla por los bazares, interrogándose el posible comprador sobre el personaje representado. ¿Quién era ese rey García al que Víctor Hugo dedicó uno de sus dramas, y por qué fue rey de Galicia en el siglo xi, que ocupa el trono por muy poco tiempo y está preso por su hermano Alfonso vi durante casi veinte años en el castillo de Luna? ¿Y Ruy Xordo, el jefe de la rebelión campesina de mediados del siglo xv? ¿Y quiénes, la jefe de un levantamiento popular Mari-Castaña y otro, conductos de la burguesía medieval compostelana, Juan Tuorum, o la soldadera María Balteira, o el poeta Martín Códax? ¿Quién ese San Rosendo que lucha contra los vikingos, conducidos por otro santo, San Olaf, y les vence? En los rostros que tallo, procuro analizar la psicología de estos personajes, imprimiéndoles el carácter que parecen revelar sus hechos para colorearlos luego al modo popular. Es posible que Falcini tuviese mucho que reprocharme de estas tallas desde el punto de vista formal, pero actúo en cierto modo tallando yeso como el pastor que con una navaja lo hace en madera, o el cantero que labra un tema de su gusto sin ninguna preocupación de oficio. Ya hice once de las dieciocho que me propuse hacer. Además lucho con ellas un poco a la manera compadrita del jovenzuelo que amenza a otro y dice, “a ti te puedo solo con la mano izquierda”, puesto que mi brazo derecho continúa doliéndome con cualquier movimiento no calculado y no puedo extenderlo ni levantarlo. Con esto, sin embargo, no justifico nada. Aquí, aparte de esto, hacemos una vida retirada, sólo saliendo de vez en cuando para ver alguna maravilla románica o barroca y paisaje. Galicia, abandonada por los campesinos, que emigran en cantidad al norte europeo, se ha convertido en un gran bosque y recuerda en la montaña a los paisajes de los viejos miniados de finales del medioevo, los del Libro de Horas del Duque de Berry, por ejemplo. Incluso, con el crecimiento de los bosques, vuelven a aumentar algunos animales salvajes, el jabalí y el lobo, lo cual le hace más similar a las viñetas ilustradas del Libro de Horas.
De Buenos Aires apenas tenemos otras noticias que las que los amigos nos envían. Leemos La Nación aérea que da la sensación de que todo ocurre ahí de color de rosa. Es posible que sea así, peor no lo creemos.
Bueno, esto es todo por hoy. Estamos deseando ver a todos los amigos. A todos, nuestro abrazo. Y ustedes y familia reciban uno más fuerte de Maruja y mío:

[Seoane]

Saludos para Aída y usted de Díaz Pardo y Mimina que les recuerdan con cariño.
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04/09/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


El Castro, 4 de septiembre de 1967

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No sé si deben ustedes carta o somos nosotros los que estamos en deuda. Es lo mismo. Es posible que la deuda sea nuestra. Ha transcurrido el tiempo estos meses sin apenas haber tomado conciencia de su tránsito, por lo menos en lo que se refiere a días y semanas.
Acabo de terminar los grabados de un nuevo álbum con destino a una colección de la galería Das Schwarzw Schaf, de Munster, donde terminó, según me dicen con bastante éxito, la exposición de grabados. El álbum va a constar de seis grabados, ya hechos, a dos colores con un tema, el pulpo y debo enviarlos estos días a esa ciudad alemana. Tenía el proyecto de hacerlo hace algún tiempo, en realidad desde que había hecho uno de mayor tamaño, también a dos colores, hace algo más de un año en ésa. El pulpo es una especie de animal totémico de los gallegos y se dicen de él aquí muchas cosas interesante, pero lo más importante para mí es que es un elemento indispensable de las grandes reuniones populares y resulta una forma familiar de las gentes de esta tierra. Algunos eruditos dicen que en la antigüedad mercaderes griegos se lo llevaba a ciudades del Mediterráneo y a su país donde tenía una gran aceptación, por lo que es posible que los pulpos representados en sus cerámicas fuesen de origen gallego. Yo no me meto en esto, todo es posible. De cualquier manera, me atrae la idea de que así hubiese ocurrido. Venir a esta costa de tormentas, la costa del olvido que le decían los romanos, para llevarse pulpos no me parece demasiado descabellado. Con otros medios, antes de hacerse popular en Buenos Aires, se lo hacían llevar hasta ahí los emigrantes de Galicia y como recuerdo de esto queda desde el siglo XVIII la palabra pulpería. Los antiguos pulperos colgaban el pulpo seco junto a las cuerdas, los rebenques, las velas y los baldes del techo de esos establecimientos, como se colgaban aquí, sin los rebenques de las tabernas. Pues bien, hice seis grabados de ellos y es lo último que por esta vez hago en Galicia, pues a mediados de este mes salimos para Madrid dispuestos a emprender el regreso a Buenos Aires luego de estar dos o tres días en Barcelona y uno o dos en Salamanca. Creo que este viaje fue fecundo en trabajos. Lástima del mes perdido con motivo del accidente del brazo. De ahí no sabemos apenas nada. Los diarios de aquí sólo destacan las grandes desgracias latinoamericanas y la Argentina no parece haber entrado, al menos para la prensa española, en un período de grandes desgracias. Sus mejores páginas están dedicadas a grandes relatos, memorias, reportajes, etc., de exdirigentes de la última guerra mundial, o de príncipes en el destierro, o de artistas de la canción y del cine. Sustituyen así a las novelas por entregas de mediados de fines del XIX. Uno vive como en una isla remota y a veces tiene uno la sensación de estar toda Galicia poblada de Robinsones Crusoes. Pero de todo esto ya hablaremos con calma a nuestro regreso. Aquí todo parece eterno e inmodificable, aunque crezcan las ciudades y la costa se pueble cada vez más de viveros de mariscos. La belleza del país contribuye a esta impresión y el carácter bondadoso, escéptico y cortés del pueblo.
Esta carta, como casi todas las mías, dicen muy poco, pero el caso era monologar con ustedes desde lejos, aunque sólo fuese del pulpo y de los diarios. El diálogo será muy próximamente sobre otros muchos temas y más fundamentales. Hasta entonces reciban Aída y usted, sus hijos y los amigos comunes, el gran abrazo de:

[Seoane]
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07/12/1968
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 7 de diciembre de 1968

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Queridos amigos:

Hace casi mes y medio que salimos de Buenos Aires y aún no hemos escrito a ningún amigo. La verdad es que apenas nos quedó tiempo para hacerlo. En Nueva York, anduvimos por sus calles más que en el otro viaje, volvimos a ver sus magníficos museos y nos detuvimos a ver sus gentes, en la calles, en los restaurantes, en esa obscena calle 42, en la que se agrupan las librerías destinadas a vender libros referidos a temas sexuales, cuyas tapas están hechas con fotografías de desnudos femeninos o masculinos, cuyo sexo se tapa con un breve trozo de papel blanco, en remedo de la hoja de parra, una hoja de parra que sugiere mucho más de lo tapa, y los cines con películas pornográficas cuyas fotografías anunciadoras son un modelo, naturalmente impúdico, del género. Al lado de cines y librerías, los locales con máquinas tragamonedas a cuya entrada un alto cowboy, de metal pintado, alza lentamente sus revólveres para apuntar al joven o al niño que acertó en su disparo a dar en el vientre, o en el corazón, o en donde sea, del muñeco. Todo dentro del más ajustado realismo publicitario, lo mismo que el realismo de las fotografías de los cines y las tapas de los libros sobre temas sexuales. A mí me encanta la calle 42 de Nueva York, con camiones de la policía en algunas esquinas, un público considerable de rostros de todas las razas que pasean sus veredas y donde se puede sospechar que se desate la violencia y se produzca el crimen en un instante cualquiera. Me gusta la calle 42 o el Village que justifican el arte pop, un arte mucho más realista de lo que las gentes ajenas a Nueva York piensan en casi todas partes. Verdaderamente, neoyorkino en sus temas y hecho siguiendo el estilo de los grandes afiches y carteles de publicidad.
Pero de todo esto ya hablaremos, si soy capaz de hacerlo, a nuestro regreso. Ahora con referencia a Nueva York, sólo se me ocurre recordar al comienzo de ese himno tradicionalista, beato, español, dirigido a los indiferentes, ateos, socialistas, republicanos, etc., que decía: “De Luzbel las legiones se ven ya marchar, y sus negros pendones el sol enlutar...”
Después de Nueva York, estuvimos en Alemania, Dusseldorf, Colonia y Bonn, y en Roma. Estuvimos con los Alberti que los encontramos muy bien, mejor que en el viaje anterior, recordando a todos los amigos, y luego en Barcelona y ahora en Madrid. Ya le escribiré con más clama sobre estos lugares y lo que fuimos viendo. En Barcelona, está celebrándose una gran muestra retrospectiva de Miró, extraordinaria, cuyo catálogo les enviamos hace unos diez días por correo ordinario. Festeja la ciudad los 75 años del pintor, y después de Barcelona toda esa obra pasará, pasa a ser expuesta en abril o mayo, al Museo Guggenheim de Nueva York.
Ahora estamos cansados de hoteles y de viajes y estamos deseando llegar a Galicia para trabajar y gozar del clima de lluvia, del verdadero invierno de Galicia. Cuando está más verde, las tormentas se suceden en el mar y las gentes lamentan la constancia de la lluvia. Una buena estación para trabajar. Escríbannos al Castro. Allí estaremos dentro de unos quince días. Tenemos ganas de saber noticias de ésa y de todos ustedes. Hasta entonces, reciban el fuerte abrazo extensible a todos los amigos, de Maruja y mío:

[Seoane]
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31/01/1969
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co membrete:] LABORATORIO DE LA 5.ª ETAPA DE / SARGADELOS / DOM. PROV.: OSEDO-CORUÑA-TELFS.: 23 Y 163 (DE SADA).

Localización física
Fundación Luis Seoane


El Castro, 31 de enero de 1969

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos sin noticias de ustedes. Les hemos escrito una carta hace tiempo y no hemos recibido respuesta, únicamente, aquí en El Castro, una felicitación de Fin de Año que agradecimos mucho. Suponemos, también, que habrá recibido el catálogo de la exposición de Miró en Barcelona, un acontecimiento notable que pasa ahora íntegramente al Museo Guggenheim de Nueva York. Por mi parte, estoy pintando todo lo que puedo, pues debo alternar la pintura con algunos objetos de porcelana para la nueva fábrica que se hace en el norte de Galicia y, entre los proyectos que tengo, están los de hacer dos cabezas, un poco mayores que las anteriores, de Valle Inclán y Unamuno. Publiqué además una nueva carpeta de grabados en madera con tema de pájaros, unos pájaros naturalmente inventados dedicados al recuerdo de un hornero muerto en Ranelagh, como se dice en el prólogo escrito en gallego, que les traduciré cuando regresemos. La carpeta, un álbum de formato más bien pequeño, se lo envié por correo aéreo hace cuatro o cinco días. Galicia está como siempre. Las ciudades crecen lentamente y la gente emigra. Unos pocos, siempre los intelectuales, trabajan lo que pueden para cambiarla. Algo han conseguido en los últimos años. En estos momentos, se celebra aquí, en La Coruña, una gran exposición de Souto, un gran pintor gallego fallecido en México hace pocos años y que fue el que abrió camino a la nueva pintura gallega. De él se puede decir, recogieron enseñanzas algunos pintores prestigiosos de después. Se trata de grandes óleos y acuarelas. Óleos con temas de pescadoras gallegas, de maternidades y de figuras de carnaval. Unos personajes de Carnaval que no tienen nada que ver con los de Ensor y Solana. Souto fue el pintor que hizo los más impresionantes cuadros de la Guerra Civil, el mismo Ensor le dedicó un bello poema en una exposición que había hecho al final de ella en Bruselas. Las estampas son escenas de puerto, campesinas y de pescadores. Se trata de una gran exposición, pero lo notable es la gente que acude a ella. Voy casi todos los días y observo el público. Se trata de personas que tienen más de cincuenta años de jóvenes que no pasan de los 25. Parece que hubiese una generación completa a quien no le interesa la pintura, o el arte, y en general nada, pues pienso que esto que ocurre con la
[Falta continuación]
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20/03/1969
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co membrete:] LABORATORIO DE FORMAS / OSEDO-LA CORUÑA / TELEFONO 23 (SADA).

Localización física
Fundación Luis Seoane

El Castro, 20 de marzo de 1969

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabo de escribir a Falcini y le hago mención de cruceros gallegos hechos por canteros del pueblo que se conservan policromados y de algunos monasterios que voy viendo que se encuentran diseminados por la montaña y la costa gallega y que Maruja y yo, acompañados por los Díaz Pardo, mejor dicho, llevados por éstos, vemos los sábados a la tarde y domingos. Es impresionante ir constatando el centro cultural que llegó a ser Galicia hasta que los Reyes Católicos la domaron, como dice el cronista de ellos. Durante tres siglos crearon los cancioneros, uno de los monumentos literarios más importantes de la Edad Media, impulsaron la escultura románica hasta crear su mejor ejemplo con el Pórtico de la Gloria y desarrollaron la arquitectura hasta sembrar Galicia de iglesias y monasterios de ese estilo. De ahí casi se salta al barroco, pues los ejemplos góticos y neoclásicos son muy pocos, aunque algunos, como el Hospital Real de Santiago, hoy Hostal, es un excelente ejemplo de plateresco. Pero el barroco vuelve a ser el otro gran estilo gallego, que los gallegos adoptan porque se aviene a su temperamento, como se avino antes el románico. Y románica y barroca es Galicia, siempre libre, y romántica como seguramente pocos pueblos. La comida continúa siendo románica, como la vida y la conversación, y la literatura es en gran parte barroca. Valle Inclán es un buen ejemplo de lo último y Camba y Castelao de lo primero. El clasicismo es el estilo que no parece venirle bien a los gallegos. En general, se trata de un país anárquico, aún en el siglo XX, de tribus y clanes, de parroquias, que son heredadas de los viejos castros célticos, con iglesias asentadas sobre piedras de dólmenes, que cree en las propiedades de la luna, adora al sol, quizás porque llueve mucho, cree en la transmigración de las almas y cuando no ponen a la puerta de las casas un ramo de flores silvestres que le ahuyenten el mal de ojo y el aire de muerto, clavan en los hastiales de las casas astas de vaca con conjuros. Algo que podría decribir Walter Scott de su Escocia. Ambos países, muy viejos y misteriosos. Misterioso porque su historia conocida, la de Galicia, comienza con Roma y todo lo anterior es leyenda y mito. Me gustaría vivir en un país que uniese todo esto a la inquietud cultural de Buenos Aires y que reuniese para mi egoísmo a los amigos de uno y otro sitio. En cuanto a los jóvenes, de los que hablamos en otras cartas usted y yo, es posible que no sepan a donde les lleva su rebeldía, pero lo importante es que éstas existan; siempre llevan a alguna parte. Nadie sabía en qué iban a parar las dos revoluciones más importantes del siglo XVIII, pero ellas se hicieron y mejoraron el mundo, aunque, luego de realizadas, los burócratas, tecnócratas, etc., hubiesen formulado cánones y creado disciplinas y se hubiesen convertido en conservadoras.
Bueno, esto es todo por hoy. Está lloviendo seguido desde hace días. Todo el paisaje que se ve desde mi estudio, las montañas y el mar, lo cubre a lo lejos la niebla y de cerca el verde de los prados y las huertas. De vez en cuando pasan por el camino unas vacas muy mojadas conducidas por una mujer o un niño, ambos de botas y que cubren su cabeza y sus cuerpos con paños. La lluvia para ellos no tiene importancia, están habituados a ella. Como los cuervos y las gaviotas. Saben, además, que ella es la pobre riqueza de Galicia. La otra riqueza, la opulenta, la van a buscar los hombres sobre todo al norte de Europa, a otras partes menos lluviosas, pero más frías.

Un gran abrazo para Aída, Augusto, Rosita, Olika, Schtirbu, los amigos comunes, y usted y Aída reciban otro además de Maruja y mío:

[Seoane]
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21/01/1970
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Paseo de Ronda, 15, A Coruña, Galicia
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 21 de enero de 1970

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Queridos Aída y Scheinberg:

Hoy empezamos a escribir cartas a los amigos. Entre resfríos, yo no lo tuve, Maruja sí, viajes, visitas a los parientes y amigos, no nos quedó tiempo para escribirles aunque siempre les recordamos. Volvimos a Londres después de veinte años. Habíamos estado en 1949. Todo está muy cambiado, pero continúa gustándonos mucho, es una gran ciudad en la que creo podríamos vivir con gusto. Es la misma sensación que experimentábamos en 1949. Los ingleses tienen muchos defectos, pero tienen fantasía, humor y son acogedores, claro que no me olvido de Gibraltar y las Malvinas, pero sospecho que ese peñón y estas islas las tienen para que los gobiernos español y argentino tengan pretexto, a cuenta del imperialismo inglés, para esconder, cuando conviene a esos gobiernos, otras cuestiones. No me entiendan mal, por mi parte no renuncio a reivindicar ambos territorios, pero me gustaría que antes esos gobiernos resolvieran los múltiples problemas de las naciones a que se deben. Por ejemplo, no acabo de entender por qué se ofrece cooficializar el inglés y castellano a los gibraltareños y un grado de autonomía que ni siquiera éstos piden y eso no se hace con los idiomas gallego, catalán y vasco y no se les da la autonomía a que tienen derecho y piden, pues se trata de países con territorio más importante que el de Gibraltar y que vienen solicitando sus libertades desde hace mucho. Tampoco entiendo por qué se aspira a incorporar las Malvinas cuando se tiene una inmensa tierra sin poblar y una de las mayores costas del mundo sin explotar. Claro que no tiene porque tenerlas Inglaterra, pero creo que debe existir un orden de preferencias en las reclamaciones y, en este caso, me parece más oportuno rescatar para la Argentina, por ejemplo, la Patagonia de los Menéndez. Behety y yanquis y en España no reclama Gibraltar cuando se vende la Península entera. Pero no era de esto de lo que quería escribirles, sino de los museos que volvimos a ver en Londres invirtiendo más tiempo que otros en el Museo Británico y en la Tate Gallery, esta vez ocupaba muchas de sus salas por una exposición de arte isabelino inglés, (hay también un isabelino español más reciente y pertenece a la picaresca) interesante, pero me hubiese gustado volver a ver la Tate Gallery completa. El Museo Británico siempre deslumbrante sobre todo con el arte de las antiguas culturas. Afortunadamente, los escultores asirios y egipcios no conocieron los nuevos materiales y alcanzaron con la piedra tallada un arte eterno y esto ocurre con el arte de otras civilizaciones, el griego, la de oriente, las de Roma las que proceden de la Prehistoria. Vivimos una época de transición y de experimentos. Es posible que de nuestra cultura queda muy poco para los próximos 5.000 o 10.000 años, solamente lo que ese escriba sobre ella y, en todo caso, ejemplos técnicos de como se dio comienzo a muchas aventuras del futuro que ni siquiera podemos soñar. Una lámpara eléctrica, un transistor o un televisor de hoy será motivo de curiosidad como lo son ahora, a sólo medio siglo, un automóvil de la década del 10 al 20, o un gramófono. Pero esos egipcios sentados, tallados pacientemente en piedra, esos dioses griegos o esos leones alados asirios, estarán lo mismo que hoy, estoy seguro, sorprendiendo la sensibilidad de los hombres futuros. Es posible que no quede para entonces nada de Kósice, se levantarán Iguazúes en cualquier parte mucho más importantes que unos chorros de agua, siempre la misma agua o sólo unas gotas, también siempre las mismas. En Galicia estamos gozando de la lluvia, un material imposible de encerrar de momento y una escultura hidráulica que sería inconcebible, pero, en cambio, que bien vendría mucha más piedra que la que hasta ahora se labró, brillando con la lluvia, criando musgo sobre la pátina que ella crea. Figuras como las egipcias o las orientales o las románicas que representasen a las gentes de ahora hieráticas, como absortas ante lo que vendrá y que ni siquiera sueñan. Aída y Scheinberg, perdonen el disparate de esta carta, sólo quería saludar a ustedes y a todos los amigos. En la próxima, les escribiré sobre España.

Un abrazo para Falcini, Sarita, Ana, María, hijos y nietos, a todos los amigos comunes, etc. Y uno muy fuerte de Maruja y mío para ustedes dos:

[Seoane]

N/D es: Paseo de Ronda 15, 6º izquierda. La Coruña. España
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15/04/1970
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
SIMÓN SCHEIMBERG
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 15 de abril de 1970

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabamos de regresar de Madrid, llegamos hace dos días, la exposición constituye un éxito, excelentes críticas, bastante público y unas pocas ventas. Se clausura hoy y me vine por cuestiones de trabajo aquí. También dejé en Madrid más de cincuenta dibujos para Martín Fierro que saldrá en septiembre. Antes de comenzar a ilustrarlo, suponía que iba a resultar un Martín Fierro galleguizado y al terminar de hacer los dibujos, repasándolos, me pareció bastante criollo. Al editor le gustaron mucho. Me harté de hacer indios, gauchos y milicos, deteniéndome mucho más en ilustrar a Hernández en su narración que en los trajes, pues sospecho que Martín Fierro, el gaucho Cruz, o el viejo Vizcacha de haber existido, no lo sé, no andaría vestido demasiado fielmente a las prendas que se exhiben en el Museo del Parque Lezama, en casos más propios de estancieros que de peones. Todo esto aparte de las cabezas-jarras para hacer en porcelana y de los dibujos de murales para la nueva fábrica, también de porcelana, de Sargadelos. Una fábrica notable en su arquitectura que sigue la forma circular de las antiguas edificaciones célticas de las que quedan ejemplos en Galicia y en la Asturias del límite gallego y que se unen al paisaje montañoso, ondulado, de estas regiones. Los murales se hacen en porcelana y pizarra, muy abundante esta en Galicia, así como el caolín del que se hace la porcelana. Trabajé, pues, bastante y proyecto hacer algunas nuevas obras antes de regresar.
Me llegó la carta suya por partida doble a Madrid y a La Coruña, la de Madrid la recibí en el momento de la inauguración de la exposición, la llevó Carmen, la hermana de Maruja, de manera que los tuvimos presentes tanto Maruja como yo, en ese día, a usted y Aída, muchas gracias. España está pasando un momento de falsa euforia. Encandilados con los elementos mecánicos, desde el auto al lavaplatos que la población posee a plazos. La televisión corrompe la cultura heredada del pueblo y en las aldeas, fomentados por el Estado, se abren teleclubs. En los últimos diez años, según estadísticas de emigración, han emigrado de Galicia más del 50% de su población, precisando, de la población comprendida entre los 18 y 45 años, la mejor, la de mayor energía y capacidad física. La tierra la trabajan los ancianos y niños creciendo el subdesarrollo hasta el punto de alarmarse el gobierno o aparentar estar alarmado, pues la emigración, como el turismo, son un negocio para la Hacienda española. Las gentes no confían en nada, únicamente en las mejoras que puedan aportarle individualmente la emigración y la posible aventura que ésta significa. En Terranova, hay miles de gallegos dedicados a la pesca, como en Australia son peones, o en Noruega, marineros, en general, sin contar todos los que trabajan en oficios o de peones en Europa Occidental. Se calcula en más de un millón salidos en los últimos diez años. Éste, Galicia, es un país de gente probablemente bondadosa, pacífica, resignada. Hubiese sido más útil, parece, desde el punto de vista del posible progreso colectivo, que fuesen exactamente lo contrario, más capaces para el crimen y la trampa que para la paz y la compasión. También el modo de ser de un pueblo, su desdén por las normas, resulta que influye en su prosperidad. Me doy cuenta del cinismo de lo que afirmo, pero es que estoy contagiándome del nada dudoso cinismo de la realidad política que nos toca vivir, al parecer en cualquier parte de la tierra. Pero no quiero escribir una carta pesimista, no soy pesimista y creo en la ira que se despierta algún día en las gentes buenas. Creo, pues, en la posible ira de Galicia y en la ira a lo mejor cercana de los pueblos del mundo contra el hipócrita pragmatismo de los burócratas gobernantes y tecnicistas.
Perdóneme el disparate de esta carta. Suponemos que Aída recibió una carta de Maruja en contestación a la de ella donde le comunica el accidente de los Golubof, también le escribió a Luisa en la misma fecha.

Un gran abrazo para ustedes dos de Maruja y mío, para todos los amigos, de:

[Seoane]
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