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epistolarios

Cartas enviadas a Luís Falcini

LUÍS FALCINI
1889 - 1973 Bos Aires, Arxentina

Escultor. Iniciou a súa formación artística co tallista Benjamín Asmaghi e posteriormente, en 1910, ingresou na Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1911, o Congreso Nacional concedeulle unha bolsa para continuar estudos de perfeccionamento en Europa, máis especificamente en París e Florencia (1911-1914). Volveu ao país e en 1915 viaxou novamente a Europa, onde permaneceu ata 1918. Durante a súa estancia alí, foi expositor nos salóns da Société des Artistes Français, París, 1914. Foi convidado a representar o país na Exposición Internacional de Arte durante o mesmo ano.
Desenvolveu un importante labor docente en Arxentina e Uruguai. En 1918, trasladouse a Montevideo, convidado a colaborar na reforma do ensino das artes e oficios. En 1921, foi designado profesor no Colegio Nacional de La Plata. Foi inspector técnico de ensino secundario, normal e especial e organizou a Escuela de Bellas Artes de Santa Fe. Publicou numerosos ensaios e artigos en diarios e revistas arxentinos e uruguaios. Foi expositor regular en salóns nacionais e provinciais.
Entre os premios obtidos figuran o Terceiro Premio de Escultura na Exposición Internacional de Bellas Artes del Centenario Argentino (1910), o Segundo Premio Nacional de Escultura con Fiamma Extincta (1924) e o Primeiro Premio na Exposición do Centenario de Paraná (1930). Interveu nos concursos dos monumentos a Rawson, Bernardino Rivadavia e Juan Bautista Alberdi.
Está representado nos seguintes museos: Museo Nacional de Bellas Artes de Bos Aires; Provinciais de Paraná, La Plata, Santa Fe, Mendoza (Arxentina) e Nacional de Montevideo (Uruguai). As súas obras integran coleccións privadas de París, Milán, Montevideo, Rosario e Bos Aires.
O 9 de setembro de 1971 a Academia Nacional de Bellas Artes nomeouno Académico de Número.

TODAS          Enviadas a Luís Falcini (18)           Recibidas de Luís Falcini (28)       |         Carta: 1 a 18 de 18
25/05/1960
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Xixón, Asturias, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane

Gijón, 25 de mayo de 1960

Sr.
Luis Falcini
Buenos Aires

Querido Falcini:

Recibí su espléndida carta ya no sé donde, pues creo que hace mucho que no vivo tan intensamente y los sucesos se acercan o alejan de la memoria como nunca creí que pudiese suceder. Ya hablaremos personalmente de Italia, ese maravilloso país, y tambien de España, donde recibo las más notables emociones producto de sus maravillas y del sentimiento, del mío, del de los antiguos amigos y familiares. Me gustará hablar con usted de escultura de la que ví en Roma, en Florencia y de la que estoy viendo en España, de la ibérica y de las tallas en madera de los coros de las catedrales y de las iglesias. Como tambien de ese escultor de pájaros extraños, murciélagos y reptiles que fué el arquitecto Gaudí, aunque él no modelase por sí mismo que yo sepa. Si viviese en Barcelona creo que escribiría una monografía que se debería titular Flora y fauna del arquitecto Gaudí. Pero bueno, de todo esto ya hablaremos, repito, personalmente. Ahora, en estos días, no me resta ánimo para escribir tal cantidad de cosas sobre las que me gustaría hacerlo, tal la diversidad de sensaciones que experimento y la necesidad que siento de estar y charlar con ustedes. Estaremos de regreso el día 21 del mes que viene y ya nos reuniremos para hablar. Hasta entonces, con el ruego de que transmita mi saludo a todos los amigos, reciba usted el fuerte abrazo con saludos de Maruja, de:

[Seoane]

Nota:
Sé que ésta es un conato de carta, que debiera escribir más, referirme a todo cuanto quiero después de haberlo visto y tratado de comprender como ocurre con Roma, con alguna pintura que allí encontré, con las viejas columnas romanas y con su arquitectura, pero me es imposible. Estoy en Gijón de Asturias recordando días vividos y mirando de frente a viejos compañeros universitarios y a mis familiares.

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01/04/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Ginebra, Suíza
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Ginebra, 1 de Abril de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace veinte días que estamos en ésta y hasta ahora no traté de hacer otra cosa que mirar y, cuando pude, ver y comprender. Las ciudades suízas son encantadoras, más, para mí, las de la Suíza alemana: Berna, Basilea, Zurich, me gusta lo que tienen de medieval estas ciudades, sobre todo Basilea y Berna y encontrar el arte por sus calles, bueno y malo, pero siempre hecho con amor y oficio. Me gustan las fachadas pintadas, con relieves, o solo con viñetas heráldicas y frases en caracteres góticos que no entiendo, pero distribuídas de manera que uno puede encontrar en su disposición el genio gráfico suízo. Es un arte racional el que hacen las gentes de este pueblo. Racional como sus máquinas y sus comidas.
Suiza va siendo una inmensa máquina donde los hombres actúan formando parte de su engranaje y cuando tienen tiempo para detenerse a pensar en sus vidas sueñan con el apasionado desorden latino, o con la supuesta vida libre en la para ellos desconocida América de las grandes pampas, horizontes y selvas. La misma belleza del paisaje está aquí muy construida y pensada. Apenas queda rincón que el hombre no hubiese diagramado. Se trata de un esfuerzo de siglos y el propósito de libertad que les llevó a hacer este país condicionándolo a las montañas, los ríos y la nieve, y a racionalizar su religión, acaba por encadenarlos. Pienso que la vuelta de muchos suízos a la iglesia católica es un regreso instintivo a las viejas supersticiones, a la poesía de las imágenes y los ritos, a la anarquía teológica y al desorden y variedad latina que distingue a esta iglesia. Nosotros, herederos de Grecia y Roma y de las leyes bíblicas, que la iglesia nos resumió en catecismos y más bien procuró hacernos olvidar, buscamos algo de ese orden y racionalidad que a ellos ahora les distingue. Pero corremos el peligro de sumirnos en otro exceso y en la nostalgia de la acción instintiva, humana y verdaderamente libre. Perdóneme esta disquisición.
Al arte suízo le falta en general dejarse llevar por el instinto, por ese supremo valor del “me dá la gana” de otros pueblos. Todo está demasiado calculado y sabido, por esto, seguramente, su genio se expresa fundamentalmente en las artes gráficas, industriales y prácticas, lo que, a mi modo de pensar, no les desmerece, sino que los distingue. Son sobre todo notables e ingeniosos artesanos y su arte tiene siempre una finalidad colectiva. Se comprende que Le Corbusier sea suízo y hubiese inventado aquello de la “máquina para vivir” refiriéndose a la casa. Uno ve en los museos las habitaciones medievales de este país y ya entonces eran “máquinas para vivir”, como verdaderas máquinas semejan las fachadas de sus casas antiguas, cada ángulo de la decoración formada por las maderas obedece a una necesidad formal de resistencia y geometría.
Quizá esto explique a Max Bill y su concretismo. Pero uno come los sabios e insuperables chocolates de Suíza y a uno le queda en el paladar la nostalgia de los chocolates hechos a mano en las viejas ciudades españolas, heredado del descubierto en Méjico, menos dulce y más arenoso. Más primitivo y más humano, como ocurre con los quesos de Italia y España. He vuelto a ver a Hodler y a los primitivos suízos, Conrad Witz y Nicolás Manuel, se trata de extraordinarios técnicos de la pintura, de grandes pintores que hay que conocer, pero les falta el toque de dramatismo, locura e instinto, o el genio renovador de sus contemporáneos de algunas otras partes de Europa. Hodler pintó algunos cuadros con figuras yacentes. En ellos está todo lo que caracteriza a la muerte, el color y los gestos últimos, pero se trata de una muerte limpia, ascética, muy poco dolorosa y cruel, humanamente animal, tal como la descubrieron Rembrandt o Goya.
En los museos de Basilea y Zurich encontré nuevos ejemplos de escultura, incorporados a partir de 1960 por adquisición o donaciones. A la entrada del Museo de Zurich junto con La puerta del infierno de Rodin y la gran escultura de Lipschitz están ahora Moore y Marino Marini con una maternidad y un caballero, respectivamente. En el patio del de Basilea junto con Los burgueses de Calais de Rodin, está otro caballero de Marini de bronce, como el de Zurich. Pero más que en escultura es en pintura en lo que aumentaron estos museos. Extraordinarias piezas de impresionistas y casi todas las escuelas posteriores se han incorporado a ellos, pero a todo esto iremos refiriéndonos con tiempo en otras cartas. Uno siente como el arte constituye una necesidad para las gentes de Suíza. Está presente en todas partes y hasta ahora no me referí a los maravillosos libros que se ven en las vidrieras de las librerías impresos en Zurich o en Lausanne, o en Newchatel, y por los cuales uno siente, otra vez más, no ser millonario.

Un gran abrazo para todos los amigos, de Maruja y mío, saludos para los suyos y otro abrazo de su amigo para usted:

[Seoane]
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07/05/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Ginebra, Suíza
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Ginebra, 7 de Mayo de 1963

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Me llegó su carta en vísperas del 1º de Mayo, que aquí se celebró con una gran manifestación encabezada con las banderas de Suíza y la de España republicana, ésta con crespones negros. Fué el tercer acto en esta ciudad dedicado a Grimau. El segundo, que fué la protesta de todas las organizaciones sindicales, se remató con una ofrenda floral. Se lanzaron al lago dos coronas de claveles blancos y centenares de claveles rojos para que el Rhône llevase simbólicamente esas flores a la costa española. Un elemento obrero muy activo en esta ciudad parecen ser los anarquistas. Los socialistas acaban de ganar las últimas elecciones del Cantón y el Partido del Trabajo, comunistas, aumentó en la ciudad sus votos. Europa efectivamente está convulsionada, y se vé, aunque no sea Suíza la mejor ventana para ver; pero, a diferencia de lo que ocurre en la Argentina, las posiciones están tomadas por los distintos sectores populares, son muy claras, y las gentes actúan con una serenidad que ahí se desconoce. Además les ayuda su larga historia. No se trata aquí de soltarle al primero que protesta una andanada de nombres que van desde San Martín a Uriburu por ejemplo, para mostrarlo antipatriota. Ni el ejército, aunque se subleve, se siente tutor de la patria. Napoleón, Garibaldi, el Gran Capitán, o Guillermo Tell, son muertos que viven en la gloria de sus países, pero que están verdaderamente muertos para la historia actual.
No es una guerra entre rosistas y sarmientistas la que está planteada, sino entre dos formas de civilización y en ella se notan, viviendo aquí, los avances y retrocesos, el terreno que se ceden para dar batallas. Ocurren fenómenos como el de Suíza, un país sin trabajadores propios, que dejaría de ser próspero sin la mano de obra italiana, española o griega. Aparte, naturalmente, el depósito de los capitales negros procedentes de todo el mundo que engrandecen la banca de este país y que hacen que su prosperidad sea en parte absolutamente inmoral y haga más patente la hipocresía de ser un país campeón de la libertad. Su banca, las leyes del Estado, amparan a los Gómez de Venezuela, a los Trujillo y a los Perón. Al menos esconde para los pueblos los tesoros que les arrebataron.
En Winterthur, vimos el famoso Museo de Oskar Reinhart y había que hacer un esfuerzo para no recordar, viendo tanta espléndida obra de arte, que su inmensa fortuna se debió en parte a la fabricación de armas y a las guerras. El Sr. Oskar Reinhart, un apacible técnico de la muerte, coleccionaba fundamentalmente pintura alemana, austriaca y suíza del siglo XIX, una pintura de género, tranquilizadora, bucólica, con vacas doradas en verdes montañas, campesinos endomingados, interiores de escuelas infantiles, tabernas donde el pintor mostraba la alegría de los trabajadores en los instantes de asueto, etc. El Sr. Oskar Reinhart luego de calcular la eficacia mortífera de sus armas se sentaba seguramente frente a esos cuadros y sentía una paz infinita, veía bellos desnudos, flores, niños angelicales, las colinas del Tirol, los azules lagos. Böcklin le proveía de leyendas y Anker de retratos de niños. Los artistas acudían a adorar la naturaleza, la vida, seguramente por los mismos años de Reinhart. Bourdelle veía en las pastoras de cabras de su país diosas del Olimpo y adoraba cada movimiento de un cuerpo. Miss Duncan decía, aproximadamente, “es como una sacerdotisa eterna, ella evoca todas las grandes obras de la más noble y alta antigüedad”. Reinhart no veía la vida, a la Duncan, a todo lo que es bello en la tierra, sino su anécdota a través de los cuadros. A la vida la mataba con su actividad. La idea que tenía de la vida es la que tiene Suíza de la libertad. La libertad es la vida, vivirla, no los reglamentos, ni las leyes. Un griego fue siempre un hombre libre y un italiano y un español, aunque los quemasen y los matasen.
Me extendí quizás demasiado y aún no le felicité por La mujer del éxodo colocada en el jardín al aire libre. Al aire libre es donde siempre debiera estar. Debe quedar espléndida y me alegro mucho de esa decisión de Romero Brest. Los momentos que se ven por Ginebra son bastante flojos. La mujer del éxodo en los jardines del Lago Léman tendría un emplazamiento extraordinario y con una figura de Rodin, El deseo, que ví hace pocos días en una plaza, un poco perdida, honrarían el jardín, al lago y a la ciudad. Pero mejor quedaría en Madrid, si las cosas cambiasen.

Saludos a los suyos, un abrazo a todos, todos, los amigos, de Maruja y mío y usted reciba uno fuerte de:

[Seoane]

¿Por qué no me escribe Scheimberg? Le escribí dos cartas, ¿es qué no le llegaron? Maruja le escribió tambien a Aída.
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19/06/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 19 de junio de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace bastantes días recibí su carta con las novedades de Buenos Aires y de ustedes. Estábamos en vísperas de venirnos a España a donde llegamos hace tres o cuatro días para encontrarnos con un tío nuestro que reside en Méjico, tiene 82 años y está en ese país desde cuando usted puede imaginarse. Hasta ahora hemos andado siempre con él y los otros familiares que residen aquí. No hemos visto nada de lo que nos rodea, no hemos estado con nadie que no fuese de nuestra familia y revivimos en nuestras conversaciones la Galicia de hace un cuarto de siglo. Aunque personajes anónimos, pertenecemos, parece, a la historia. Una historia vaga, confusa, de polémicas lejanas, escaramuzas callejeras, guerras y destierros. Resultamos un poco fantasmales y pueriles para los sobrinos más jóvenes.
Ellos tienen ahora, como teníamos nosotros hace muchos años, fé ciega en lo que hacen, piensan y en lo que consideran seguridad en los medios. Nosotros tenemos igual fé, pero un tanto gastada por los desengaños y el tiempo. Somos tres generaciones los que nos reunimos a charlar, separados por un lapso aproximado de un cuarto de siglo de tiempo entre las tres, y no acertamos a tener una visión común de esta vida actual. Nos une sin embargo una misma libertad en el juicio y una misma actitud negativa y anárquica que parece distinguirnos de siempre para cualquier disciplina. Una actitud que quizás llevamos transmitiéndose en la sangre desde épocas muy remotas. Que pervive por una especie de memoria ancestral de una libertad perdida, no sabemos cuando o muy lentamente a través de generaciones.
Pero no es de esto de lo que quería hablarle. Antes de salir de Ginebra vimos una exposición de óleos y esculturas de Giacometti que el año pasado llevó el premio de la Bienal de Venecia. Confieso que me interesó poco. Su pintura me pareció revuelta y sucia y muy sabida de memoria en su insistencia. Algo más su escultura si no me pareciese que ella nos trae la presencia de algo putrefacto y muerto. Entre El hombre que marcha de Rodin y El hombre que marcha de Giacometti, existe un abismo de vitalidad. En Rodin está verdaderamente la marcha del hombre y se dignifica la fuerza del hombre y de la marcha. En Giacometti es el hombre vencido quien parte y se trata de algo enfermizo o así lo aparenta. Es posible que muchos no estén de acuerdo conmigo. Lo que prefiero de él son las pequeñas esculturas.
Le agradecemos mucho las noticias de esa. Estamos sin más noticias que la de Le Monde que aquí, ahora, nos enteramos, no llega todos los días. Esta es una carta rápida.

Saludos a sus familiares y abrazos a todos los amigos de Maruja y míos. Usted reciba de los dos uno fuerte:

[Seoane]
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22/08/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Castro, Galicia, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


El Castro, 22 de Agosto de 1963

Sr.
Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estoy nuevamente sin escribir a nadie, viviendo en casa de Díaz Pardo y trabajando todo lo que puedo cerca de una de las más bellas rías de Galicia, a unos kilómetros de La Coruña, la ciudad de Maruja, y donde fuí a la escuela y viví. Estoy maravillado de la belleza que me rodea, que casi tenía olvidada y de las gentes del pueblo que veo y con quienes hablo cuando tengo oportunidad. A Scheimberg le escribí una carta seguramente absurda pero en la que quería expresar este encantamiento.
Veo mucha gente amiga que fueron compañeros míos en mi época escolar, o a parientes que hacía muchos años que había dejado de ver. Y de vez en cuando hacemos alguna salida para ver alguna ermita o monasterio románico en los alrededores de La Coruña, o un viejo castillo derruido, contemplando ménsulas y capiteles que representan vicios y que le traen a uno el recuerdo de la fuerte inquietud social de la Edad Media y todo el esplendor pasado de este país. Tendremos, a mi regreso, mucho que hablar de todo esto de entonces y de la actualidad gallega y española. Ahora no puedo. Entre otras razones porque tengo que ordenar las impresiones que recibo. Creo que estamos en vísperas de un nuevo renacimiento espiritual, llamémosle así, de España. Existen aspectos sutiles, que no se conocen, no pueden conocerse, como es natural, a distancia y de los que tampoco se puede tener idea pasando unos pocos días en cualquiera de sus ciudades.
Creo que antes de volver a Buenos Aires voy a realizar dos exposiciones, una en Galicia y otra en Madrid. Aquí en La Coruña sale estos días un álbum de grabados a dos colores, El toro Júbilo, sobre una costumbre castellana y, dentro de diez o quince días más, otro, O Meco, sobre una leyenda gallega que dicen algunos dió orígen a Fuenteovejuna de Lope de Vega. 19 grabados entre los dos álbumes que son por los colores en realidad 38.
De ahí las noticias que envían las agencias son contradictorias. No podemos tener idea de la realidad argentina por los diarios. Me gustaría que ustedes me escribiesen sobre esto. No recibo carta ni noticias de nadie. Seguramente debo yo carta a todos y me hacen pagar mi falta de respuesta, o se han perdido cartas, lo que me parece improbable.

Un abrazo a todos los amigos de Maruja y mío, a los suyos y usted reciba el muy fuerte de su amigo:

[Seoane]
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11/10/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 11 de octubre de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Ahora debo carta yo. Ayer he escrito a Sarita dándole algunas noticias generales nuestras. Voy también a escribirle a Scheimberg. Hemos regresado hace pocos días de Galicia y estamos adaptándonos con saudades de esa tierra, a Madrid. No quiero escribir demasiado sobre mis impresiones, prefiero hablar a mi regreso, me resulta por ahora más cómodo. Todo se produce con una gran sutileza. Algo semejante a El proceso de Kafka. Mi exposición de La Coruña, se lo escribí a Sarita y Varela, constituyó un éxito y ahora preparo la de Madrid, óleos y grabados. He pintado en Suíza y Galicia.
En este último lugar, en un estudio espacioso con extraordinarias vistas sobre el mar y montañas y castillos, que me preparó en su fábrica Díaz Pardo. Creo que nunca volveré a trabajar en un sitio de mayor belleza y más cómodamente. Hice algunos cuadros grandes, dos de dos metros de ancho, con temas gallegos, además de grabar. Algunos días con Maruja y el matrimonio Díaz Pardo viajamos por sitios que conocía antes y de los que me quedaba el recuerdo. Siempre tuve miedo que éste fuese superior a la realidad pero me encontré que ésta, la realidad, era superior a cualquier memoria y que la idealización que producen juntos tiempo y nostalgia resulta un esquema disminuído de aquella.
En Betanzos, una pequeña ciudad medieval cercana a La Coruña, que tuvo su esplendor en la antigüedad y la Edad Media siendo un notable puerto comercial que traficaba sobre todo con Francia e Inglaterra, aparte de sus iglesias románicas y de su trazado urbanístico, volví a ver el sepulcro historiado de Andrade, del siglo XIV, con la estátua yacente del noble, de caza en el ataud de piedra y todo ello sobre dos enormes jabalíes, animales totémicos de la casa de Andrade. Creo que debe ser difícil encontrar su sepulcro más rico y severo de esa época en la Península Ibérica y que al mismo tiempo sea fiel testimonio de la rudeza del período histórico a que pertenece. Este sepulcro me hizo pensar que mucho más que las crónicas con su relato de hechos es el arte el que nos va fijando el verdadero carácter de un período histórico. Estos ingenuos momentos de Madrid hechos a finales de siglo y principios de éste, de señores de levitones o señoras de abundantes pechos y ropas, decorados con armas, arpas, paletas y libros, según el oficio y arte en que había sobresalido el representado, es fiel espejo de una época de España.
Una época en que tambien los primitivos santos rudos de su iglesia, fueron convertidos en muñecos asexuados para que los vistieran y adornasen las bobaliconas damas de la buena sociedad, y esto aún continúa. Es lamentable estar en una iglesia románica o gótica y encontrarse con estos adefesios vestidos de puntillitas y con búcaros y flores por todas partes que le impiden a uno la visión total de la arquitectura y aún de la escultura que pueda restar de otros siglos.
En el cementerio de La Coruña hay otro sepulcro contemporáneo que merece atención y es el que Bonome, un escultor gallego perdido y olvidado, hizo para Pérez Lugín, el autor de La Casa de Troya.
Me alegré mucho de la noticia de que usted ejecutará el monumento a Lisandro de La Torre en Buenos Aires, porque, aparte de cualquier razón de amistad y admiración por su obra de mi parte, no creo que ningún escultor esté en condiciones espirituales de sentir la rebeldía de De la Torre, su intransigencia, su disconformismo, como usted. Estoy seguro de que será uno de los más bellos monumentos de Buenos Aires. Le felicito, pues, muy sinceramente.
Escríbame aunque solo sean pocas líneas. Déme noticias de esa. Un gran abrazo para todos los amigos y usted reciba con el saludo para usted y los suyos de Maruja y mío, el abrazo de:

[Seoane]
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20/11/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane

Madrid, 20 de noviembre de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace unos días recibí su carta y no me puse a contestarla inmediatamente por todos los preparativos de la exposición, que se inaugurará el día 26 de este mes. Presenté 91 obras, 35 óleos y el resto grabados. En este momento tambien debe estar celebrándose otra mía de grabados en la Galería Engelberts, de Ginebra, pero no lo sé concretamente y espero carta de esa galería. En Madrid está lloviendo constantemente. Tambien aquí se habla del cambio de clima, pues a los madrileños parece les gusta más el año dividido en dos partes, de frío y calor, aunque sea de temperaturas exageradas. Pienso, sin embargo, que a los campesinos de Castilla, de los mismos alrededores de Madrid, les debe gustar esta lluvia. Castelao publicó una vez un dibujo que tenía el siguiente pié en gallego, que traduzco aproximadamente: “A los señoritos no les gusta la lluvia, pero les gustan las patatas”.
La novedad artística más importante de estos días es la muestra de grabados de Solana. Son 25 grabados aguafuertes que se reunieron en un álbum del que se hicieron unos 270 ejemplares en papeles distintos y cuyo costo va desde 160.000 pesetas por los primeros números, a 60.000 los más baratos, cifras equivalentes a 400.000 y 150.000 pesos argentinos. A Varela le he escrito que quizás el Museo de Bellas Artes de esa o el Fondo Nacional de las Artes debiera comprar alguno de los últimos para hacer más completa la muestra del pintor en el Museo de Buenos Aires. Algunos museos del norte europeo ya compraron ejemplares. El de litografías de Miró que actualmente se expone en Barcelona cuesta 210.000 pesetas y son 75 ejemplares. Es curioso como en todas partes se renueva el grabado y como cada vez más los artistas se dedican a él. Es como si conscientemente o no tratasen de encontrar una salida divulgadora y popular de su arte. Los de Solana son desde luego parientes en su desgarro de los de Goya, pero pertenecen a un mundo de él y tienen la calidad de sus óleos, aún siendo a veces deducidos de temas ya pintados o antecedentes de algunos de sus cuadros. Les falta el humor goyesco o en todo caso son de un humor distinto.
Solana recoge un trozo horrendo de miseria y lo pone a la vista de espectador y siempre parece decir: ahí queda eso, sin más comentarios. Goya les imprime como una intención metafísica, y el mundo sobrenatural mezclado con la intención social y política de su momento está presente en ellos.
Lo malo de Madrid es que para ver exposiciones quedan muy distantes unas galerías de otras, y, algunas, son de un snobismo en el lujo de su presentación que pienso que a mucha gente del pueblo les produce reparos entrar. Además sus encargados tan pronto uno pisa el umbral de ellas parecen hacer con la vista la radiografía del bolsillo del visitante. Es posible que esta especie de vendedores-rayos X sean útiles al pintor, pero si uno fuese comprador creo que los trataría como enemigos. Quizás estén permanentemente esperando al yanki que merezca el atraco. Nosotros volveremos seguramente en febrero. Es posible que antes ocurran sucesos notables que deseamos contemplar. Recuerden los últimos días de Evita presentándose en público obligada por las circunstancias del momento.
Las noticias de Buenos Aires parecen ser buenas según la información de los corresponsales de los diarios españoles y según las cartas de ustedes. Todo esto nos produce una gran alegría. Aquí conocí hace pocos días a un pintor, Usandivaras, de Salta, que desde hace años vive en España. No sé como es su pintura. Me dijo que estos días iba a exponer en La Coruña.

Bueno, esto es todo por hoy. Me acuerdo de todos los amigos y a todos les da usted un abrazo de Maruja y mío, así como a los suyos. Reciba usted otro fuerte de:

[Seoane]
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09/12/1963
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane

Madrid, 9 de diciembre de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

En una carta que he escrito hoy a Scheimberg, hablo de la exposición mía en Madrid. Falta una semana para cerrarse y constituye un éxito de crítica y público, como a él le digo. Se han publicado muchas notas y artículos y muchos jóvenes desfilan por ella. Les sorprende la pintura, los grandes contrastes y espacios de color en un momento en que la pintura española se ha ennegrecido más que en ninguna época anterior, y la falta de materia, de lo que ahora se llama materia, cuando a la pintura de aquí, como a la de todas partes, a esa materia se le arriman materiales, a veces en demasiada cantidad. Y sorprenden tambien los grabados cuando aquí muchos pintores están preocupados por éste género de arte.
Me pasó, pues, el miedo al fracaso que tenía antes de la inauguración de esta exposición. Ayer estuvo en ella una amiga de usted y de Castagnino, pintora, Carlota Malamfant, creo que son así su nombre y apellido, que me dijo que en vísperas de venir a Europa había estado con usted y que había visto en su taller nuevos trabajos suyos que elogió calurosamente. Hablamos de usted y también de Castagnino, que según parece debió haber venido a París por las noticias que ella tenía, luego de haber sido elegido académico, nueva que yo no conocía y que me alegró, pero que debe suponer el fallecimiento de algún académico anterior que no sé quien habrá visto.
Aquí estuve con Larco que estos días celebra una exposición de acuarelas en otra galería madrileña, y con Alberto Greco, que ahora inventó un nuevo movimiento pictórico, el “vivo-dito”, por el cual ya apenas pinta y lo que hace más bien es acotar lo que le gusta y firmarlo. Hizo algunos escándalos inofensivos e ingénuos que no trascendieron demasiado. Estos días marchó a Galicia en busca de unas pequeñas figuras modeladas en miga de pan y coloreadas, que son tradicionales en las cercanías de una ermita medieval a la que van muchos peregrinos.
En Madrid se ve mucho pintor extranjero, del norte de Europa e ingleses y bastantes japoneses y filipinos. Entre las exposiciones que ví últimamente vi una de pintores de muchas nacionalidades que viven en las Baleares. Casi todos, o todos, informalistas o aformalistas. Muchas barbas, pantalones tejanos o yanquis y materiales en los cuadros. Entre ellos un escultor alemán que presentaba un gran bulto negro, del negro de los viejos lutos, tétrico, de un barroquismo absurdo no pensado producido por ramas de árbol y telas que las envolvían, que aparecía como una gran araña gigantesca, o un mónstruo desconocido, y que me pareció solo adecuado para una película de Boris Karlof, o algunas de las de miedo de episodios de mis años infantiles. No comprendí su destino. Tenía cuatro o cinco metros de alto y tuvieron que sujetarlo a la pared de modo especial, quizás por su peso. Es posible que tampoco su autor clasificase esta obra como escultura, sino como pintura. Tampoco lo sé. No deja de ser curioso sin embargo que para algunos españoles este tipo de arte constituya como un modo de aproximación a un posible ingreso en el Mercado Común Europeo. El resto de la exposición resultaba más discreta, siempre, naturalmente, informalista o nuevos figurativos a la manera que se conocen en Buenos Aires.
Estos días me enteré de que en Praga, creo que en Praga, preparan una monografía del escultor Alberto Sánchez que usted conoció. De aquí envían fotografías de sus obras, las que pudieron encontrar o hacer de antes de la guerra y de sus dibujos satíricos.

Esto es todo por hoy. Reciba usted y los suyos el cariño de Maruja y mío. Y un abrazo grande de:

[Seoane]
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19/01/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 19 de Enero de 1967

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibimos la fotografía que nos envió de una obra suya con las felicitaciones para este año que agradecemos mucho. Me alegró encontrarnos en Madrid con una imágen de su escultura, siempre rigurosa, pero dejando traslucir tras el rigor su apasionada fé en la vida, en el hombre y en la naturaleza, que es lo que el artista debe fundamentalmente revelar cualquiera sea el género de sus búsquedas y el camino estético que lo oriente. Eso es el realismo, tal como yo lo entiendo, todo lo demás es formalismo, academia, dejarse ir por cauces que otros iniciaron.
Acabamos de ver una exposición de escultura de un gran artista español, Pablo Serrano, toda ella compuesta de formas deducidas de la naturaleza, barrocas si se quiere, como puede ser barroco un árbol, la tierra y el mar tormentoso, presidida por una gran cabeza (creo tiene un m. de alto) de Antonio Machado, copia de otra que la policía le retiró en Baeza en un acto que intelectuales y estudiantes habían organizado para colocar una placa en la casa en que había vivido el poeta en los años en que había sido profesor en esa ciudad. La cabeza que le hizo Pablo Serrano es, efectivamente, monumental, como una mascarilla gigantesca, pero plena de vida, dejando traslucir a través del rostro fielmente reproducido la enorme sabiduría y la humanidad de Machado. Es tambien un canto a la vida lo que ejecutó Serrano, un canto al hombre y poeta que fué Machado, un canto elevado en bronce que ha de perdurar por mucho tiempo. Esta copia, la que ahora se exhibe en una galería madrileña, la acaba de adquirir el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, mientras la otra continúa encerrada en un depósito policial.
Así viene siendo España desde hace siglos. Ningún pueblo ama la libertad más que sus hijos y ninguno la escarnece más. Poco antes de llegar nosotros a Madrid un congreso de críticos de arte españoles pidió se incorporase al Museo del Prado el Guernica de Picasso y es posible que algunos de los que piden esto ahora hubiesen dado lugar al dolor de Guernica, pero el ir dando tumbos del blanco al negro, blanco y negro extremos, de la cal al carbón del infierno, es una condición española, al menos de gran parte de España, pues en Galicia el pueblo se deja llevar por la fatalidad y su condición es la de los vagabundos y peregrinos.
Sentimos mucho la noticia del fallecimiento de su hijo y lamentamos no haber estado en Buenos Aires para acompañarles. Recibí carta de Frontini. Mañana o pasado le contestaré. Debo carta a muchos amigos. Saludos. Por hoy reciban Uds. el abrazo de Maruja y mío, acompañándoles en su dolor:

[Seoane]
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25/02/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 25 de febrero de 1967

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí hace días su carta en la que me dice haber recibido el pequeño almanaque de Barlach. A mí me interesa mucho este escultor, no solamente porque encuentre en su obra un casi permanente tema campesino que me es particularmente grato, sino porque aparte de lo que alguien llamó “protesta expresionista” de que se vale, que ayuda a fundar, recurre a las formas del gótico que es el estilo en que alcanza madurez su país. En efecto, en las reproducciones de ese almanaque faltan las formas y temas más dolorosos de Barlach, seguramente porque los editores no las consideraron las más adecuadas para su finalidad. En nuestros días los editores de almanaques piensan ofrecernos una imágen optimista de la vida, más bien que recordarnos la brevedad de nuestro tránsito por la tierra y los sufrimientos que debemos padecer, a manera de los poetas ascéticos del XVII o del XVIII. Sin embargo, Barlach era una escultor ascético y doloroso.
Me gustaría conocer bien su vida. Es un hecho importante que hubiese sido muy amigo de Kathe Kolwitz. Los rostros de las figuras que ambos ejecutan se parecen, son de una misma raza campesina y trabajadora, aunque los de ella estén hechos con una mayor naturalidad, sean menos angulosos y más sentimentales. Tambien es curioso que no haya desnudos en su obra, por lo menos yo no los he visto, que tenga necesidad de largos mantos y capotes para envolver los cuerpos. Es, quizá, otra señal de ascetismo y tambien de su debilidad por los pliegues verticales del gótico. Tambien puede ser un modo de caracterizar al pueblo, su pueblo, aún sin que las ropas tengan una referencia a las costumbres, a las modas, de los años de su vida.
Perdóneme estas divagaciones. A veces pienso en cuestiones como ésta cuando dejo de trabajar. Trabajando, usted debe saberlo mejor que yo, no puede pensarse en ellas. Uno reflexiona sobre lo que hace y la intuición nos va llevando de la mano, aún sin quererlo. Hay mucho de misterio en lo que uno hace, bueno o malo, y de herencia que no está concretada en cláusulas testamentarias.
Me acuerdo ahora de su relieve maravilloso, purísimo, de la muchacha desnuda en el balcón. De dónde le llegó a usted esa imágen? Para mí viene de la patria mediterránea de sus padres, de las cercanías del mar donde nacieron Venus y las ninfas. Las gentes del Atlántico, que desde siglos vienen admirando esas formas, cuando se enfrentan con un desnudo son mucho más despiadadas, incapaces de representar semejante pureza, toda esa castidad. Ejemplos los desnudos de Rembrandt, la Betsabé, los de Rodin. Vuelva a perdonarme. Posiblemente no sé lo que escribo. Escríbame y envíeme noticias. Empezamos a sentir nostalgia de Buenos Aires y de los amigos. De las nubes que pasan por encima de la terraza de la casa de la calle Montevideo y del paso de los largos trenes de Retiro.

Saludos a todos los amigos y un gran abrazo de Maruja y mío para Germaine y para usted:

[Seoane]
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18/04/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 18 de abril de 1967

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabo de inaugurar ayer, 17, una exposición de grabados en Madrid, en la misma galería donde acaba de celebrarse la de Alberti y en la que, a continuación de la mía, se realizará la del escultor Alberto Sánchez que usted, creo, conoció, fallecido en el exilio hace dos o tres años. Fué, la de mis grabados, una inauguración emocionante. Se llenó la sala de gente joven que fue sucediéndose durante unas tres horas, aparte de los viejos amigos y compañeros. Un grupo de jóvenes artistas y estudiantes gallegos me entregaron dos pliegos con un poema, diversos dibujos y numerosas firmas. Aunque no tuviese otro éxito que éste, sentimental y político, de la inauguración, me daría por muy satisfecho.
Una vez me dijo mi padre al terminar mis estudios en la Facultad de Derecho: “No sé si serás un buen abogado o no, pero nunca dejes de ser honrado; la honradez es el mejor negocio de un hombre”. Pues bien, no únicamente por consejo de mi padre, sino porque surgió así de mi carácter, de mi modo de ser, traté de serlo siempre y yo pienso, que ahora la adhesión que recibí no lo fué tanto seguramente por la bondad de los grabados sino porque traté de ser en cualquier oportunidad honrado y leal. Mi padre fué un viejo anarquista, muy desengañado de todo en los últimos años de su vida, pero conservándose fiel a sus principios que a lo largo de ella tuvo como orgullo su lealtad de corazón y honradez. Ayer pensé muchas veces en él y más cuando aquellos jóvenes me entregaban el poema con las firmas y los dibujos. Intimamente se los dediqué.
No sé por qué le escribo de esto. Seguramente porque cuando escribo una carta a un amigo que estimo me gusta decir aquello que pienso en el mismo momento de escribir. En las paredes de la sala cuelgan los grabados que hice al atropello a Santo Domingo y una cabeza que le hice a León Felipe, poeta con cuyos versos los estudiantes hacen ahora canciones de protesta.
El domingo que viene volveremos a Colonia por cuatro o cinco días con motivo de la inauguración de la exposición de pintura. Volveremos a ver El Angel de la Muerte de Barlach y las notables esculturas que tiene esa ciudad y de las que creo le hablé en otra carta.
De Buenos Aires tenemos ahora las noticias que nos llegaron de algunos amigos, además de las que vamos leyendo en los periódicos de aquí. Se hicieron grandes comentarios en la prensa alrededor de la reunión de Punta del Este, todos ellos en general pesimistas y no demasiado buenos en cuanto al porvenir inmediato de América del Sur y Centro América. Otras noticias son alrededor de los aumentos de precios y las bajas de las monedas de algunos países, Argentina sobre todo, con respecto al dólar. Creo que los corresponsales extranjeros deberían informarse sobre algo más que asuntos desdichados. Por ejemplo, debieran atender a suministrar información sobre aspectos culturales y humanos de los países donde están acreditados.
Argentina es en muchos terrenos una suma de desastres, pero, en cambio, en distintos aspectos de la cultura Buenos Aires ocupa un lugar de privilegio en el mundo a pesar de su situación geográfica y uno, estando lejos, se siente orgulloso de la enorme inquietud intelectual de su población y de todo lo que allí se consigue sin que el Estado intervenga. Quizá éste debiera ocuparse menos de las truchas, los salmones y los ciervos de los lagos y los bosques del Sur, muy interesante para unos pocos pescadores y cazadores que pueden desplazarse de un lugar al otro del planeta, que de informar sobre lo que Buenos Aires posée de riqueza e inquietud intelectual. Incluso de nuestros artistas barbados y extremistas en estética y de sus caciques, que son tan buenos como los de cualquier parte y merecedores de la correspondiente atención turística.
Las minifaldas y los “capeloni” de Maipú y Florida tienen tan buenas piernas y largos cabellos como los de otras ciudades y esto es, si se quiere, tambien importante para el conocimiento de los pueblos. Uno puede aprender de esto en España. Tan púdica, tan recatada, y que, sin embargo, sus oficinas de turismo no dudan en mostrar al mundo como en sus playas pueden exhibirse los más bellos cuerpos de todas partes casi desnudos, con más sol. Claro que esto no tiene que ver con lo que se supone la vida española, pero, a la hora de acrecentar el turismo se unen, “los negocios son los negocios”, para la evocación, Santa Teresa de Jesús, el Greco, Don Quijote, el Cid y todas las glorias españolas unidas a esas jóvenes acostadas en las doradas playas del mediterráneo. Una lección muy bien aprendida de Francia. Ahora empieza a exhibir los propios “rebeldes sin causa” por si sirve al negocio turístico.

Un gran abrazo para todos los amigos y para los suyos y usted reciba una muy fuerte de Maruja y mío:

[Seoane]
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24/05/1967
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Xixón, Asturias, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Gijón, 24 de Mayo de 1967

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.

Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:

[Seoane]
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07/12/1968
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Destino
Bos Aires, Arxentina
Orixe
Madrid, España
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


Madrid, 7 de diciembre de 1968

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hoy he comenzado a escribir algunas cartas, a usted entre los primeros, y no porque tenga demasiado que decir, sino porque, egoístamente, espero respuestas y noticias de los amigos. A Scheimberg le digo los lugares en donde estuvimos, Nueva York, tres ciudades alemanas, Colonia, Bonn y Dusseldorf, y después en Roma y Barcelona.
En Nueva York alcanzamos a ver una extraordinaria exposición de frescos italianos renacentistas: Giotto, Piero della Francesca, Paolo Ucello, etc., seguramente extraídos de pequeñas iglesias del campo italiano a donde no acudían turistas y que deben engrosar actualmente un Museo, no sé cual, en Italia. El Paolo Ucello es un fragmento abstracto, de líneas cruzándose hasta el infinito y pudo haber sido la pintura que inspiró a Balzac La obra maestra desconocida. Para ver estos frescos hay, o había para los días que estuvimos nosotros, que guardar colas bastante aburridas.
En Roma vimos el nuevo Museo de Arte Moderno, espléndidamente presentado, donde se puede seguir todo el desarrollo de la pintura italiana desde el 900 y poco antes y donde hay ejemplos muy buenos de todos los grandes artistas que caracterizan el fin de siglo y lo que llevamos andado de éste hasta las últimas escuelas. Tambien tienen una colección bastante nutrida de arte extranjero, sobre todo franceses y alemanes. De los escultores están bien representados Medardo Rosso, Martini, Marini y Manzú. De Fontana tienen además de algunas de las últimas obras, dos o tres que corresponden al período de su regreso a Rosario y Buenos Aires.
En Barcelona vimos la gran exposición Miró, que para mí creo que fué muy importante, pues afianzó alguna de mis convicciones de los últimos años con respecto a la pintura. Está perfectamente presentada en un edificio de orígen gótico dedicado, hasta hace pocos años, a hospital, el Hospital de la Santa Cruz, y donde los colores y las líneas de Miró deben vencer la fuerza, largo y altura, de las enormes paredes de piedra. Uno no se explica por qué, o si se lo explica, no sabe expresarlo, la pintura de Miró, alegre, inspirada en parte en las decoraciones de los barros de Cataluña y de Baleares, casi folklórica, recuerda en su fuerza, en su dominio de los muros, a la pintura románica. Muy importante de la exposición de Miró es la obra gráfica de éste, mucho más importante de lo que yo sabía y de notable calidad, las litografías, los aguafuertes, los grabados en madera... Barcelona siente gusto en afirmar públicamente sus valores y este año lo ha convertido en el “año Miró”, organizando esta muestra y publicándose algunos libros dedicados al pintor en los que se prueba la capacidad gráfica de los catalanes.
En Madrid de momento no vimos nada que valga la pena. Al Museo del Prado le están remozando las paredes, sacándoles las telas que constituían el fondo de los cuadros y simplemente, pintándolas, lo que queda mucho mejor. En Roma volvimos a ver el retrato del Papa Inocencio, de Velázquez, mucho mejor presentado actualmente, y ese cuadro fantástico del Ticiano, España defendiendo la religión, o un título parecido, de los últimos años de su vida.
Bueno, esto es todo por hoy. Cuéntenos noticias de Buenos Aires. Estamos ansiosos de ellas. Saludos para todos.

Saludos de Maruja y un gran abrazo de:

[Seoane]
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04/02/1970
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 4 de febrero de 1970

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos nuevamente en Galicia luego de un mes aproximadamente entre Londres, Barcelona y Madrid. Por mi parte comencé a trabajar realizando algunas piezas para porcelana y pintando. Para el mes de Abril expondré en Madrid, en una galería nueva y debo ilustrar para una editorial de Madrid el Martín Fierro. Es posible que salga un Martín Fierro bastante galleguizado pero me agrada la posibilidad de hacerlo. Tengo que hacerlo antes del 15 de marzo.
En Londres vi nuevamente el Museo Británico, la Tate Gallery y algún otro Museo. Ví nuevamente todo lo que guardan de la escultura asiria, egipcia y oriental en el Museo Británico. Las maravillas egipcias y esos fantásticos leones alados asirios que convierten en ridículos los leones británicos y españoles de los escudos y de las entradas de los paseos. No sé como pudo ser la pintura, o, si lo sospecho, por los ejemplos que quedan, cae uno en la cuenta que la monumentalidad estuvo en aquella época solamente a cargo de la escultura.
Claro que esto ocurrió siempre que se hizo escultura monumental y pintura mural. La pintura no pudo, nunca, pienso, competir en grandeza con la escultura. Fué siempre más ilustración, procedimiento dedicado a la enseñanza más que dedicado a imponerse al espectador como en esas esculturas asirias, o esas otras gigantescas figuras egipcias. No se trata de cual arte sea superior, como se discutía hace tres siglos o algo más. Son artes distintas con fundamentos comunes.
En Méjico los relieves que se conservan de las viejas civilizaciones indígenas poséen una fuerza no alcanzada, a mi juicio, por ninguno de los muralistas de este siglo. Esas cabezas de guerreros o esas serpientes aladas, o algunos de los dioses que representaban se convierten en alegato ilustrativo a través de Ribera o de Siqueiros en un arte menos impresionante, sereno y eterno. No es igual una armadura de metal que su dibujo. Las simulaciones de la pintura no recrean la naturaleza. La escultura la eterniza. A medida que pasan los años me atrae más la escultura cuando es tarde para intentar hacerla.
En Barcelona volví a ver el Museo Picasso y el de arte románico e incluso fuí al Museo del Traje recién inaugurado, espléndido, abarca desde el siglo XVI hasta comienzos del XX y en él se representa la necesidad del ornamento que sintió siempre el hombre. A través del traje va uno identificando a las gentes de distintas épocas de acuerdo con la historia del arte. Encuentra las correspondencias a los gustos de época. Se encuentra el traje que corresponde a Velázquez o los hermanos Le Nain, o el que corresponde a Fragonard o a Goya, y no porque estos pintores los hubiesen copiado, sino porque corresponden a sus estilos, como los de comienzos del siglo XX son modernistas o Art Noveau, o como quiera decírsele.
Bueno, todo esto es una disquisición que tiene por objeto decirle algo de nuestra vida a usted y a los amigos y pedirles que nos escriban.

Un gran abrazo con saludos para todos de Maruja y mío:

[Seoane]
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14/06/1971
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 14 de Junio de 1971

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos nuevamente en Galicia después de haber pasado por Roma, Barcelona y Madrid. En Roma, vimos nuevamente, aparte de otros museos, el Museo de Arte Moderno que tiene muchas piezas muy interesantes, entre ellas unas pocas de Boccioni. Cada vez que lo vuelvo a ver, pienso que es mucho más importante su figura dentro del arte europeo de lo que generalmente se destaca y me gusta tanto o más como escultor que como pintor. Su busto de La madre del artista y Formas únicas de continuidad en el espacio son realmente muy importantes para el desarrollo de la escultura de más tarde, la de Duchamp Villón en Francia, que me recuerda en su propósito a las Formas únicas de Boccioni y a Sibellino, en Buenos Aires, en la mujer del sombrero que tiene Scheimberg, pariente de la primera, la de La madre del artista. Me gusta el Museo de Arte Moderno de Roma, tan lleno de luz y amplio y con una tremenda caricatura de Grosz casi a la entrada que representa un cerdo condecorado.
En Barcelona estuvimos en el Museo Picasso con el nuevo palacio habilitado para su servicio, pared por medio del anterior comunicándose a través de nuevas puertas abiertas en las paredes, y que contiene 800 piezas más del pintor, dibujos, acuarelas, óleos, que tenía depositadas en casas de familiares y que Picasso donó el año pasado. Son casi todas pintadas en España y que abarcan las distintas épocas de su pintura hasta el año 25 aproximadamente. Se convirtió, efectivamente, en un museo extraordinario, ejemplar, superando quizás los sueños de Sabartés. Es un museo que tiene su orígen en una amistad nada común de Picasso continúa manteniendo después de muerto Sabartés, dedicándole, como si viviese, cada nuevo grabado que hace.
Ya en Galicia, estoy comenzando a trabajar, debo hacer nuevos objetos de porcelana y en este mes voy a grabar todo lo que pueda. Desde que llegamos, llueve permanentemente y hace más bien frío. Algo inusitado en esta época del año, a mi no me disgusta, pero a alguna gente que viene a pasear el clima le está trastornado todos los planes proyectados. En Galicia, Mayo es un mes donde se alternan lluvias y sol, pero Junio es ya, en general, un mes de sol, con Julio y Agosto, al menos de muy pocas lluvias. Este año parece que el clima hubiese cambiado. A nosotros, sin embargo no nos afecta. En Castilla está nevando como si fuese invierno.

Esto es todo por hoy. Saludos y un abrazo de Maruja y mío para su esposa y usted:

[Seoane]
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30/08/1971
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 30 de agosto de 1971

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Debo carta a todos los amigos. Pasé un mes muy atareado en cuestiones al márgen de mi trabajo habitual. Añadimos una nueva sala al Museo Carlos Maside que fundamos Díaz Pardo y yo. Abrimos en el piso superior del mismo Museo una galería para exposiciones que consideramos importantes de arte contemporáneo. Comenzamos con una de grabados de Picasso y Miró y seguiremos, seguramente con una de pintura de Solana y luego otra de grabados del mismo pintor. Se trata de una sala que se hizo en el lugar destinado a estudio mío en El Castro y que usted debió haber visto cuando estuvo aquí. Tiene tres paredes perfectamente iluminadas y una de ventanales que se abren a un paisaje extraordinario. La organización de todo esto que debí hacer solo, pues Díaz Pardo se ocupa de la nueva fábrica de Sargadelos, me llevó mucho tiempo impidiéndome comunicarme con los amigos de aquí y de ahí.
No tengo, por todo esto, apenas noticias de ahí más que las que traen los diarios, abundantes, como creo que le dije en otra, en describir actos de terrorismo y comentar declaraciones peronistas. Lo único importante es el desgraciado suceso de Bolivia con la caída de Torres que a mi, muy poco informado desde aquí, sobre lo que ocurre en ese país, me pareció siempre un hombre bien intencionado que llevaba camino de transformar las estructuras bolivianas.
Pero todo esto forma parte de un proceso lento tras el cual saldrán, esperemos, beneficiados los pueblos de América. Lástima de esos dos pasos atrás que siguen al paso adelante en todo este tipo de cambios. Por aquí todo está lo mismo. Miguel Ángel Asturias recibió el homenaje de Madrid que dio su nombre a una calle y un pueblo de Castilla le designó hijo adoptivo, “Lo que va de ayer a hoy”, diría un castizo del 1900. Pero no es el único que reniega de su pasado. Hay otros que se hacen peronistas, que es una forma de créer que en política se puede aplicar ese juego de azar que se llama “La ruleta rusa”. Empiezo a sentir ganas de regresar a Buenos Aires. Quizás lo hagamos a finales de octubre.
Un gran abrazo a todos los amigos comunes. Tengo que escribirle a Frontini para decirle que hice su encargo, pero que Alberti en general no escribe cartas. Uno muy fuerte para usted de Maruja y mío y para los suyos:

[Seoane]
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05/03/1973
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 5 de marzo de 1973

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Querido amigo:

Llevamos pronto dos meses en España. O los llevamos ya, ayer se cumplieron, el mismo día en que le dedicaron la calle de La Coruña al Almirante Brown, con bandas de música, el Embajador argentino, estallido de bombas y banderas argentinas y españolas. Todo ocurrió cerca de casa, casi junto al mar. Estamos pasando unos días de invierno espléndidos, luego de otros días de tormentas marinas y vientos fuertes en el mes de febrero, y yo trabajo, pinto lo que puedo para una exposición que se celebrará en mayo en Madrid, a fines de Mayo. Quisiera que fuese lo mejor posible. Como todos los artistas en general de nuestra época, creo, vacilando en cuanto a los propósitos. ¡Que lejos de aquellos de hace varios siglos, o casi de uno nada más, que solamente seguros de su oficio, sin fines ulteriores, realizaban su obra con destino concreto, el rey, la iglesia, la nobleza, la burguesía... Todo el cambio comenzó con la revolución francesa, o antes, con los enciclopedistas, y el pintor, el escultor con la libertad de temas y ejecución ganaron en dudas y problemas. Perdieron en seguridad y en tranquilidad. Luego los críticos... Uno piensa lo feliz que debe ser un carpintero, un herrero, etc., ese artesano que trabaja en su taller esforzándose en la obra bien hecha, depositando en ella un oficio muy sabido, y dirigiéndose, luego de terminado su trabajo, a reunirse con sus compañeros en una taberna o en un café a hablar de todo menos de su oficio.
Hoy al artista se le exige que, aparte de esculpir o pintar, hable de su arte como Baudelaire y se le exigen propósitos y explicaciones. Yo no puedo imaginar a nadie que se hubiese acercado a un pintor de la Edad Media o del Renacimiento, por ejemplo, a pedir explicaciones por un Neptuno que hubiese pintado, o por una Piedad que le hubiese encargado la iglesia. Es posible que dijese, “ese fué el encargo”. Pero es que además en aquella época nadie soñaba con rebasar el planeta pero en cambio las gentes conocían mejor al mundo que les rodeaba. Hoy nadie me preguntaría nada por un tritón que pintase, pero sí, seguramente, me preguntan por un campesino, a pesar de tenerlos, el que pregunta, a su lado mismo e incluso descender de ellos. En cuanto al oficio... ¡Que tragedia la de aquellos que desdeñan el dibujo…! por ejemplo. No pensaron que todo pasa, hasta en arte.
Pero lo mejor es encerrarse en el taller y trabajar. Buscar uno el propio mundo e ir aislándose intensamente con ese mundo que va naciendo de sus manos, su única torturante gloria. Cualquier día empiezo a ponerles nombres, José, Carmen, etc., a los personajes que fuí pintando y están en los cuadros que no me compraron y me quedan a mí. Viviendo con ellos vivo con mi verdadero pueblo, mi Buenos Aires, mi La Coruña. Les encontraré defectos, como se les encuentra a los familiares, a los vecinos, a los seres que se quiere y que a uno le preocupan, y me olvidaré de los que vendí, como ocurre con todos los pueblos que siempre, en general, se olvidan de sus emigrantes, o les queda de ellos un recuerdo remoto, pero ya sin nombres que les individualice.
Perdóneme esta carta. Pero prueba de que estoy encerrado trabajando y apenas veo a nadie. Por favor envíeme noticias de Buenos Aires. Dentro de muy pocos días son las elecciones en la Argentina. ¿Qué pasará? ¿Qué pasará hoy en Chile? ¿Y en Francia?

Un gran abrazo para todos los amigos y otro grande de Maruja y mío para usted y su esposa:

[Seoane]
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12/06/1973
Remitente/s:
LUÍS SEOANE
Destinatarios/as:
LUÍS FALCINI
Orixe
A Coruña, Galicia, España
Destino
Bos Aires, Arxentina
Ficha descritiva
[Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Localización física
Fundación Luis Seoane


La Coruña, 12 de Junio de 1973

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Contesto tarde su carta pues desde ella no hice otra cosa que pintar y enredarme en asuntos diversos. Ahora estoy exponiendo en Madrid con bastante éxito en una Galería que instaló en esa ciudad Carmen Waugh, que tiene la otra ahí en Buenos Aires, en la Calle Florida. La muestra mía se clausura el jueves próximo, es decir, pasado mañana.
De ahí, de Buenos Aires, nos llegan las noticias más contradictorias, las que envían nuestros amigos y las que viene publicando la prensa española. En realidad no sabemos nada o al menos no podemos hacernos una idea de lo que viene ocurriendo políticamente. Pero dejemos esto.
Con motivo de nuestra ida a Madrid por la exposición vimos la excelente muestra de Torres García que allí se celebra. La más importante seguramente de cuantas se hicieron de él, pues se reúne la obra de juventud en Cataluña incluídos los murales de la Diputación de Barcelona, con influencia muy clara de Puvis de Chavannes, pero notables, y los cuadros algunos de tendencia simbolista, los más lejanos en el tiempo y los que anunciaba el Torres García de más tarde, de colecciones catalanas, aparte los enviados de París y de Uruguay. Los cuadros muy bien presentados y la exposición gigantesca.
Toda ella prueba en su continuidad, en perjuicio de las teorías de Torres García, que su temática americana, la que él creía incorporar a sus cuadros hechos en el Uruguay y su pintura constructivista era muy europea, o mejor muy universal y que empezaba a nacer en Cataluña, cuando su lengua era la catalana, la de su padre, y soñaba con Francia. Pero esto ocurre muy a menudo con los pintores que teorizan sobre lo que hacen al mismo tiempo que pintan, pues por veces la obra les lleva inconscientemente, del modo que sea, sin poder explicárselo y a lo mejor sin poder verlo, o viendo su propia obra con ojos cariñosos de padre, por caminos distintos a los de sus teorías.
En el mismo edificio se presentaba una muestra de las joyas de Dalí, espantosa para mi gusto, corazones que parecen frutillas palpitando a impulsos de un motor, materiales nobles subordinados a un mal gusto increíble pero con trucos y sorpresas que halagaban la capacidad de asombro de las monjitas, los niños y de los analfabetos. Esta exposición se llenaba de público, al revés de la de Torres García, casi vacía la mayoría del tiempo. Así ocurre con el arte. No hemos visto otra cosa importante.
En Barcelona una exposición interesante de grandes fotografías muy bien montadas y explicaciones del movimiento Dadá, y, antes, en la misma galería en que expongo un grupo de surrealistas sudamericanos, algunos muy interesantes, entre ellos el cubano Lam y el chileno Matta. Esto es todo.
No sabemos aún cuando volveremos, quizás en octubre. No sabemos. Por esto necesitamos las cartas de ustedes donde nos hablen de Buenos Aires.

Un gran abrazo para Germaine y usted de Maruja y mío:

[Seoane]
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